Quizá esta entrada sea más bien off-topic, pero teniendo en cuenta que tiene que ver con la libertad del usuario y viendo que cada vez más gente se engancha a este enésimo fenómeno online, creo consecuente un comentario al respecto.
Desde hace relativamente poco, las redes sociales se han popularizado de tal manera, que en muchos grupos de amigos, las reuniones, quedadas y derivados, se hacen exclusivamente a través de ellas. No obstante, las principales razones por las que la gente se engancha a una red social son conocer gente e intercambiar fotos.
Facebook y Tuenti son las más populares en España. La gente se crea una cuenta y automáticamente vuelca en la red todos sus datos personales, sin leer las condiciones de uso y la política de privacidad, es decir, la letra pequeña.
Y aquí es donde está el peligro, ya que nadie nos garantiza que nuestros datos estén seguros en sus sistemas ni nadie nos garantiza que podremos eliminarlos completamente llegado el caso. A continuación os voy a poner varios ejemplos extraidos directamente de la “letra pequeña” de los contratos de usuario de Facebook y Tuenti.
Tuenti
Es decir:
Cuando aceptas el contrato de Facebook, renuncias a cualquier poder sobre tu información o contenido personal y se lo cedes a esa empresa que podrá utilizar tus datos para lo que quiera, venderlos, cederlos a otras empresas etc. Y por si no fuera poco, aun borrando la cuenta, la empresa puede conservar una copia de todos tus datos legalmente y sin que puedas hacer anda para impedirlo.
En cuanto a Tuenti, deja la responsabilidad del control del contenido por completo a los usuarios, pero por otra parte, todo ese contenido no puede ser utilizado por los usuarios comercialmente para ningún fin, aunque sea obra tuya y por tanto propiedad tuya.
Este tipo de empresas ( aunque en el caso de Facebook es más sangrante) recopilan información personal que:
Estamos llegando a un punto en el que Internet, nos ha dado una falsa imagen de privacidad por el hecho de estar sentados cómodamente en casa. Ahora mismo existen un puñado de empresas que tienen en su poder información personal de millones de personas sin las suficientes garantías de que esa información permanecerá en privado. La gente tiene que darse cuenta que Internet puede ser peligroso hasta el punto de que un cracker lo suficientemente habilidoso, puede obtener datos nuestros sin límite, y ya se sabe, que lo que entra en la red, no hay quien lo saque.
Mucho cuidado con vuestros datos. Mi consejo: Si usáis Facebook, borrad la cuenta e intentad eliminar toda vuestra información. Si usáis Tuenti, tened mucho cuidado con el tipo de información que sacáis a la luz. Así que definitivamente, lo mejor que podéis hacer es pasar de esta moda de las redes sociales, herramienta de dudosa utilidad pero de fácil manipulación para quien lo controle.
Avisados quedáis.
Robbie Harbour, Ryan Raisch y Eric Gustafson tienen tres cosas en común. Son estadounidenses, viven en Bozeman, un pueblo del Estado de Montana, y forman parte del network homónimo en la red social online Facebook. En su comunidad real, que no llega a los 30.000 habitantes, trabajan, estudian, acuden al centro comercial para hacer la compra o van al cine con sus amigos. Pero es en la comunidad virtual, que agrupa a más de 8.000 residentes en ese pueblo y sus alrededores, donde a diario intercambian información sobre su vida, gustos y aficiones.
Sabemos, por ejemplo, que Gustafson cumplió 22 años el pasado 8 de enero, que es un físico recién licenciado en busca de trabajo; que tiene una "orientación política liberal", le gustan las películas de David Lynch y se relaciona con 35 personas. Pero sería suficiente seguir su vida virtual durante una semana para conocerle casi como su madre.
Y es que los más de 59 millones de usuarios de Facebook, nacida en 2004 de la mano de Mark Zuckerberg, un estudiante que quería crear una especie de anuario del colegio, corren el riesgo de estar siendo espiados o estudiados. Porque el sentido de este lugar de encuentro virtual es precisamente el intercambio de experiencias reales. Muy pocos mienten o se registran bajo nombre falso. Así lo hace también la mayoría de sus más de 220.000 usuarios españoles. ¿Es de Madrid y desea hacer amigos? ¿Estudió en la Universidad de Granada en 1982 y quiere localizar a sus antiguos compañeros? Facebook pretende ser una "herramienta para descubrir a la gente que nos rodea".
A la hora de crear un perfil, los usuarios pueden agregar, bajo su responsabilidad, información personal detallada, desde un currículum vitae hasta sus hábitos alimenticios. Pero así pueden también empezar los problemas. Porque los datos que se suelen considerar confidenciales se convierten de repente en información pública. Si se considera, además, que esos hábitos pueden marcar unas pautas, por ejemplo, en el comportamiento de la población universitaria, se convierten también en material sociológico muy valioso.
"Facebook no tiene la obligación de adaptar su política de privacidad a la ley española porque no procesa los datos en España", explica el abogado Alonso Hurtado, del estudio X-Novo. Lo mismo ocurre en otros países, por lo que los expertos coinciden en que el portal puede ser utilizado como una herramienta de segmentación para eficaces campañas de marketing e incluso para tesis académicas. No es ciencia-ficción. Hace unas semanas, unos investigadores de la Universidad de California, en Los Ángeles, y de Harvard empezaron a estudiar una clase de alumnos de primero de carrera a través de esta web para "analizar la información que dan de sí mismos y cómo se relacionan entre ellos", en palabras de Nicholas Christakis, un miembro del equipo. Sólo hay un detalle atípico: los estudiantes no saben que están siendo observados. En Facebook aseguran que no hay ninguna cláusula que prohíba estudios sociológicos. Porque el único límite de privacidad lo imponen los usuarios.
Es verdad. Pese a que darse de baja puede resultar largo y aparatoso, esos mismos usuarios -que en España incluyen a representantes políticos como Rajoy y Llamazares- deciden en qué grupo quieren entrar a formar parte y qué tipo de información compartir. En cualquier caso, para Arturo Paniagua, miembro de Hipertextual, compañía editora de blogs, "Facebook sitúa siempre a sus usuarios demográficamente y geográficamente". ¿Estamos ante el enésimo Gran Hermano de la Red? De momento, algunas asociaciones estadounidenses de internautas se han rebelado contra los gestores del portal, valorado en 8.750 millones de euros. En diciembre, más de 60.000 usuarios exigieron que la empresa retirara un sistema publicitario con el que compartía datos de sus compras. Acto seguido, Facebook anunció que pedirá el consentimiento de cada perfil antes de hacer pública esa información. "Por eso", destaca Paniagua, "es importante leer siempre la letra pequeña. El usuario medio no lo suele hacer y acaba picando". Como en la vida real.
A Kyle Doyle su cuenta de
Facebook le
ha salido cara. Este teleoperador de Sydney de 21 años decidió hace
poco tomarse un día libre. 'Una baja por razones médicas', le dijo a
su jefe, en un email. Pero era mentira. El chico entró en su perfil
de Facebook, una de las mayores redes sociales de Internet, y le
contó a todos sus amigos cómo le había tomado el pelo a su superior,
según recogía el diario
The Guardian la semana pasada.
Su frase de presentación rezaba así: 'Kyle Doyle is not going to
work, fuck it I'm still trashed. SICKIE WOO!' (Kyle
Doyle no va a ir a trabajar, a la mierda. Todavía estoy de resaca.
¡Toma baja laboral!). El único problema es que entre sus
amigos de Facebook estaba su propio jefe, que vio el mensaje y
descubrió el engaño. Su metida de pata dio la vuelta a la blogosfera.
La empresa teleoperadora australiana niega que tal intercambio de
correos electrónicos haya sucedido pero de cualquier modo el caso
sirve como ejemplo del riesgo potencial para la privacidad que
conllevan las redes sociales. Estos proveedores de servicios, como
Facebook, MySpace y Hi5, entre otros, permiten que los usuarios
compartan con sus amigos anécdotas, aficiones, fotografías y vídeos.
Todo este volumen de información personal disponible en la Red ya ha
alertado a las autoridades de protección de datos. 'El auge de estos
servicios ha propiciado un nivel sin precedentes de divulgación de
información personal y fotografías', advierte una resolución
aprobada por las autoridades de protección de datos de 37 países,
entre ellas la Agencia Española de Protección de Datos, emitida
recientemente en la 30ª Conferencia Internacional de Privacidad,
celebrada en Estrasburgo.
Es un volumen de datos personales
que estaría 'disponible para toda una comunidad de usuarios, que
pueden acceder a millones de ellos', añade el comunicado. Los
riesgos para la privacidad son 'muy importantes', según ha advertido
Artemi Rallo, director de la Agencia Española de Protección de
Datos. Rallo avisa de que el usuario medio ignora los riesgos y que
las políticas de privacidad no suelen servir de mucho, porque no se
suelen leer ni entenderse.
De hecho, incluso algunas redes sociales reconocen sin ambages el
riesgo para la privacidad. Es el caso de la red social Hi5, que
indica en su política de privacidad que 'ninguna compañía,
incluyendo a Hi5, puede eliminar totalmente los riesgos de seguridad
asociados con la información personal'.
El usuario suele introducir en su cuenta de la red social todo tipo
de datos personales: nombre, fecha de nacimiento, número de teléfono
y dirección, y hasta formación académica y gustos musicales. En
principio estos servicios suelen garantizar que es el usuario el que
decide quién puede acceder a su perfil.
Sin embargo, la resolución incide en que
existe el riesgo de que esa
información se filtre fuera de la red social cuando es indexada por
los buscadores y que sea accesible para cualquiera. Es decir, que
podría darse el caso de que buscando a través de Google se pudiera
acceder a los datos personales de los usuarios. (De hecho,
introduciendo el nombre de un miembro de Facebook en el buscador se
puede ver su foto personal y la lista de sus amigos).
Algunas redes son tajantes en esta cuestión. Desde Tuenti, que
cuenta con más de 3,3 millones de usuarios en España, aseguran que
sus cuentas están cerradas al tráfico de los buscadores.
Algunos especialistas indican que uno de
los detalles que los usuarios deben
tener en cuenta son las aplicaciones a las que acceden dentro de las
redes sociales. El caso más claro es el de Facebook, que
incluye un amplio abanico de aplicaciones, como juegos de preguntas,
encuestas sobre gustos musicales o cinematográficos, clubs de fans,
y un largo etcétera. Para acceder a muchos de ellos el usuario debe
consentir el acceso a sus datos personales.
Pero los creadores de estas aplicaciones son externos a Facebook,
por lo que el dueño de la cuenta está cediendo sus datos a un
desconocido. No es ninguna hipótesis.
Un equipo de la página web de la BBC
demostró hace unos meses las grietas de seguridad de Facebook.
En un par de horas crearon una aplicación y la introdujeron
en la red social (algo que puede hacer cualquiera con ciertos
conocimientos de programación). Consiguieron sin problemas los datos
de varios usuarios y los de sus listas de amigos. Fuente: ElPais
atentament veuríem que estem venent la
nostra ànima al dimoni. La idea la canalitzat Ryan Singel, un columnista
nord-americà que assegura que si no comencem a frenar aquesta entrega voluntària de les nostres
vides al Facebook aviat ens
adonarem que el Gran Germà no és
només Google, sinó també la
creació d'un home que diuen que està molt a prop
d'alguna agència de seguretat dels EUA.
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