
La última asamblea de los mineros de Huanuni rechazo la nueva ley de pensiones, la misma que utilizó la burocracia sindical con el gobierno para dividir a los trabajadores. A pesar de los intentos demagogos del gobierno diciendo que era una ley “histórica” para los mineros, estos no se han dejado engañar, como pretendía el presidente y la dirigencia servil. El combativo magisterio paceño ha empezado a movilizarse contra los descuentos anti obreros por los días de huelga. Los trabajadores fabriles, han empezado a pelear en las fábricas para obtener aumentos superior res al 5% y desde la Federación de La Paz salen nuevamente a la calle para rechazar la ley de pensiones.

La presentación de la nueva ley de pensiones en Panduro elaborada por el ministerio de hacienda junto con el ejecutivo de la COB, sirvió para mentirle a los trabajadores mineros y dividir la marcha de Caracollo contra los fabriles y maestros. Mientras afirmaron que los mineros podían jubilarse a los 51 años y cualquier trabajador común a los 58, así como las mujeres a los 55, se les olvido que para poder cobrar el 70% de la renta se necesita 30 rigurosos años de aportes. ¿Puede un minero aguantar 30 años en el socavón?, Para comprender la mentira de Panduro nos remontaremos al antiguo código de seguridad social heredado de 1956 y que estuvo vigente hasta la aplicación de la ley 1732 de Sánchez de Losada y el régimen de capitalización individual.


En el número 2175 de Masas del 11 de junio, el POR, ataca a la LORCI. Lo primero que nos sorprendió es que se pone a nuestra organización al mismo nivel que el PO de Altamira desconociendo que la LORCI y el POR hemos coincidido en plantear el voto blanco, nulo o la abstención, no solo en las elecciones nacionales de 2006, donde Altamira llamo a votar por Evo, sino también en los referéndums departamentales.

Sacha Zorrenti y G.Torrico persiguen, reprimen y encarcelan a los que luchan.

En el marco de la construcción del nuevo régimen, las autonomías en sus diferentes niveles son de importancia relevante para el sostenimiento de las relaciones entre el Estado y las regiones. Como mencionábamos en el anterior número de Palabra Obrera, las autonomías encubren una tendencia altamente centralizadora del Estado que es funcional al sostenimiento de un programa político de reformas y de defensa del capitalismo atrasado y dependiente.
