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Feb 21, 2011, 2:20:42 AM2/21/11
to Liberación Animal Catalunya
Comentarios:
Lo que está pasando hoy en los Oceanos es terrorifico, el problema son
las leyes humanas, que siempre estan inponiendo excepciones:

Noticia:

El escualo deseado
Varias especies de tiburón se encuentran en peligro de extinción y su
pesca está prohibida. Eso no sucede con la tintorera ni con el marrajo
dientudo, que abarrotan el puerto de Vigo
VÍCTOR HONORATO 19/02/2011

Son las cuatro de la mañana de un lunes en el puerto pesquero de O
Berbés, en Vigo, y los marineros de tres barcos trabajan afanosamente
para descargar la mercancía. Tras casi tres semanas en el Atlántico,
han vuelto a tierra estos espaderos, barcos palangreros que pescan,
como su nombre da a entender, el pez espada. Desde que la Unión
Europea fijó cuotas de capturas para esta especie hay, no obstante,
otro género que la flota española ha ido capturando cada vez en mayor
número: el tiburón, del que en Vigo se descarga más cantidad que en
cualquier otro puerto europeo, algo más de 10.000 toneladas en 2009.

La media anual de pesca de escualos en toda España es de 55.000
toneladas

La flota gallega afirma no hacer 'finning' (cortar la aleta y desechar
el resto del pez)

Su carne es más proteica y barata que la del panga, y con sus vísceras
se hace paté

Este lunes no es una excepción. Los marineros pasan la noche
descargando, con prisa por terminar e irse a casa a descansar tras 15
días durmiendo en la angostura de los barcos. Van depositando los
ejemplares en la lonja, en una proporción que casa con las
estadísticas generales de la flota. Estas indican que la pieza por
excelencia, al margen del pez espada, es la tintorera, también
conocida como tiburón azul o quella. Solo esta especie acapara en
torno al 85% del total del tiburón descargado en Vigo. En la remesa de
esta noche los ejemplares son pequeños, lejos de los 80 kilos que
suelen pesar de media. El cupo máximo en los días de descarga varía
entre 30.000 y 45.000 kilos, dependiendo del número de barcos que
lleguen. Los trabajadores del puerto los acumulan en palés que después
se venderán a peso.

En el segundo lugar de este ranking se encuentra el marrajo dientudo,
cuyo nombre latino, Isurus oxyrinchus, hace referencia a su afilada
nariz. Más grande que la tintorera, sus capturas suman alrededor del
8% del total. No es una presa fácil para los espaderos, que han tenido
que ir adaptando sus aparejos para capturarlo. Para ello no basta con
la tanza (sedal) habitual con la que se coge el pez espada, que la
poderosa mandíbula del marrajo parte sin complicaciones, y para
retenerlo se utiliza el alambre. Los barcos que hoy descargan no están
tan preparados, como bien sabe Antonio, el patrón del pesquero Puerto
de Figueras, con base en Burela (Lugo), que supervisa el proceso con
gesto cansado. "Con esos dientes, el marrajo corta como una
rebarbadora. Recuerdo una vez que teníamos uno en cubierta, todavía
vivo. Con las sacudidas que daba temblaban los palos", cuenta con
respeto.

España es, tras India e Indonesia, el país cuya flota más tiburón
apresa, con unas capturas que constituyen en torno al 60% del total en
la UE, según datos de la Organización para la Agricultura y la
Alimentación (FAO) de las Naciones Unidas correspondientes a 2008.
Decir flota española casi es decir flota gallega, porque son los
armadores del noroeste los que más barcos destinan a este menester.
Aunque la flota gallega se centra en el Atlántico, no es inhabitual
que los barcos lleguen hasta el Pacífico o el Índico en busca de
caladeros. Son 55.000 toneladas en total de media anual en toda España
lo que se pesca, en una categoría que incluye también a otras especies
emparentadas con el tiburón, como las rayas.

Esta cantidad es muy superior a las algo más de 10.000 toneladas que
llegan al puerto pesquero de Vigo. Según indica Edelmiro Ulloa,
secretario técnico de la Asociación Nacional de Armadores de Buques
Palangreros de Altura (Anapa), esto se debe a que una buena parte de
las capturas se comercializa en los puertos cercanos a la zona de
pesca. Y también a que el peso en el barco es superior al descargado,
ya que se ha eviscerado. Así, 10.000 toneladas en puerto serían 24.000
en mar.

España también importa tiburón. Así, según datos de la Secretaría de
Estado de Comercio Exterior, entraron en el país en 2008 unas 5.500
toneladas de tiburón de la flota comunitaria y casi 6.000 de terceros
países.

Desde hace unos cuantos años, varias ONG alertan de lo que consideran
la sobrepesca de estas especies. Una de las más combativas es Oceana,
surgida en 2001 y dedicada en exclusiva a la conservación de los
mares. Desde esta asociación denuncian con especial ahínco el finning,
práctica consistente en cercenar la aleta del tiburón y desechar el
resto del cuerpo, devolviéndolo al mar. Este proceder es aún más grave
si se tiene en cuenta que los tiburones pueden no estar muertos cuando
se les echa de nuevo por la borda. Y ello porque la aleta es
considerada un manjar en el mercado asiático, principalmente en China,
donde un pequeño plato de su sopa puede llegar a costar el equivalente
a 100 dólares. La UE proscribió el finning (del inglés fin, aleta) en
2003, pero los ecologistas creen que aún se realiza.

El reglamento de la UE fija, de cara al control en puerto, que el peso
teórico de las aletas nunca podrá superar en más de un 5% al peso vivo
de las capturas de tiburón. Según Allison Perry, responsable de la
campaña de tiburones de Oceana, en muchas especies de tiburón la
proporción entre el peso de la aleta y el del cuerpo es inferior, lo
que daría pie a que la norma se cumpla aunque se descarten cuerpos.
"La regla del 5% es la más alta y difícil de controlar del mundo",
explica. Además, asegura que los pescadores mezclan y emparejan
especies distintas con el objetivo de no superar el porcentaje tope.
Otro error de la norma es, a su entender, que permita el desembarco de
las aletas y los cuerpos en puertos distintos.

Una de las asociaciones de armadores más potentes de España en la
pesca del tiburón es la Organización de Palangreros Guardeses
(Orpagu), radicada en A Guarda (Pontevedra). Con una flota de 37
buques -casi la mitad del total en Galicia-, Orpagu descarga todos los
años en O Berbés unas 12.000 toneladas de pescado, de las cuales en
torno a 6.000 son de tiburón. Las cifras las da su directora gerente,
Juana Parada, que niega tajante que sus barcos practiquen el finning:
"Nuestra flota rechaza totalmente esta práctica. Sería ilógico que
desechásemos el cuerpo del tiburón cuando tenemos un importante nicho
de mercado que cubrir". También descarta que se emplee habitualmente
Jaime Mejuto, investigador jefe del Programa de Grandes Pelágicos
Oceánicos del Instituto Español de Oceanografía. "Desde 2003 está en
vigor el reglamento comunitario, pero ya hace 15 años que no se
practica el finning", asegura, en total contraste con las
organizaciones conservacionistas. "No se hace por una razón
ambientalista, pero también por otra pura y estrictamente económica:
antes, en los ochenta, los barcos que pescaban lejos tenían que tirar
los cuerpos porque se pudrían; desde que hay congeladores, ya no. Es
dinero, nadie lo tira por la borda", cuenta. Mejuto no se opone
tampoco, por una cuestión de ahorro, a que las descargas de aletas y
cuerpo se realicen en puertos distintos. Razona que la aleta tiene
sentido descargarla más cerca de las zonas donde se comercializa, en
Asia.

Tanto Parada como Mejuto defienden que la flota española, y por
extensión la europea, respetan escrupulosamente la legalidad en este
campo. Ambos deslizan veladamente, no obstante, alguna crítica a
flotas extracomunitarias de Asia, a las que se resisten a acusar
directamente. "La flota comunitaria es una de las que más medidas de
gestión a favor de la sostenibilidad del recurso se autoimpone, por no
hablar de la transparencia con la que realiza su actividad. Cuando se
comparte el mismo mercado con flotas que no imponen estas mismas
medidas, uno tiene la sensación de jugar en clara desventaja", comenta
Parada. "Hay algunos asiáticos que andan presumiendo por ahí que sí
puede que lo hagan", apunta Mejuto. "Quizá también alguna flota que
aún no utilice sistemas de congelación".

Los tiburones que han traído estos tres pesqueros este lunes de enero
están enteros, en cualquier caso. Tras más de tres horas de descarga
comienza la venta, que se prolonga hasta casi el mediodía. La subasta
se hace a la inversa. Se parte de un precio y se va bajando hasta que
alguien acepta uno determinado. La tintorera fresca cuesta entre 1 y
2,50 euros el kilo. El marrajo, más escaso, puede llegar a los 5. Pero
a la pesca descargada en O Berbés, fresca y congelada, hay que sumarle
también la que alcanza Vigo a través de contenedores en buques
mercantes. Ahí llegan gran parte de las 55.000 toneladas del total
español. Por este sistema entraron en 2010 la friolera de 700.000
toneladas de pescado congelado, una cifra que bate el récord anterior,
de 2006.

El negocio aumenta porque aumentan las capturas, y los ecologistas se
preguntan cómo afecta esto a la situación de las especies. Desde 2010,
el Gobierno español vetó la pesca de tres especies de tiburón zorro y
ocho de tiburón martillo. También está prohibido por la UE capturar
tiburón blanco y otras especies como el angelote o el pez guitarra.
Sobre la mielga, que en 2009 aún llegaba a Vigo, se ha impuesto la
moratoria del Cero TAC (tamaño de capturas admitido), que afecta
también al cailón. Pero sobre la tintorera y el marrajo no existe
consenso respecto a su situación. La Unión Internacional por la
Conservación de la Naturaleza (IUCN) considera que la primera está
"casi amenazada" globalmente y que es "vulnerable" en el Mediterráneo.
Mejuto niega esto, amparándose en los datos de la Comisión
Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT por sus
siglas en inglés), que gestiona las pesquerías del tiburón. Según sus
mediciones de 2004 y 2008, asegura que no hay escasez de tintorera,
sino, al contrario, una "abundancia bestial". Y ello por sus
características específicas: tiene una tasa de reproducción mucho más
alta que las otras especies, con camadas de hasta 35 ejemplares, y su
hábitat está extendido por todos los océanos. Sobre el marrajo existen
más cautelas. "Si para la tintorera el semáforo está en verde, por
poner un símil, para el marrajo está en ámbar", asegura. "Nosotros no
hemos visto un declive sustancial, pero hay datos de otras flotas que
no dicen lo mismo. Hay que ser precavidos", relata.

Después de Vigo, adonde también acuden habitualmente los pesqueros
portugueses -no en vano, Portugal es el segundo país de la UE que más
tiburón pesca, con 16.000 toneladas anuales en 2008-, el puerto que
más tiburón recibe de España es el de Las Palmas. El destino de las
capturas suele ser en ambos casos países europeos como Italia o
Grecia, aunque, según destaca Parada, "en los últimos tiempos se ha
incrementado la demanda en otros mercados como Latinoamérica o Rusia".
¿La razón? La calidad de su carne, más proteica y barata que la del
panga. Del tiburón, además, se aprovecha todo, desde la piel hasta las
vísceras, con las que se elaboran aceites y patés.

Cómo está la ley
- La FAO aprobó en 1999 un plan de acción para la conservación y
gestión de los tiburones, pero la UE tardó casi una década en tomarlo
en consideración.

- La ICCAT prohíbe en su ámbito de control -el océano Atlántico- el
almacenamiento, trasbordo y desembarque de los buques del zorro ojón o
tiburón zorro, el tiburón de aleta blanca y de todas excepto una de
las clases del tiburón martillo.

- La UE prohibió en un reglamento de 2003 el finning, pero las
organizaciones creen que la regulación tiene lagunas. No ha puesto en
práctica, no obstante, planes de gestión o recuperación de
elasmobranquios. Tanto el marrajo como la tintorera se pueden pescar
en la actualidad sin límite. Sí está prohibida la pesca del tiburón
blanco, el tiburón peregrino, el angelote, la noriega, el cailón, el
pez guitarra y varios tipos de raya. Existe una moratoria sobre la
mielga y los tiburones de profundidad, con excepciones.

- Una orden ministerial prohíbe en España desde 2010 la captura de
tres especies de tiburón zorro y ocho de tiburón martillo. A
principios de febrero, el Consejo de Ministros aprobó la inclusión de
los tiburones martillo, peregrino, zorro y blanco, así como la manta
raya, en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas.
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