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Hay historias que no se limitan a contar una trama, sino que abren una grieta en la realidad y nos invitan a mirar lo que late debajo: manuscritos que susurran mensajes ocultos, símbolos que se repiten a lo largo de los siglos, inteligencias que despiertan sin que nadie advierta la magnitud de ese despertar. Un grupo de investigadores se enfrenta a un saber que ilumina y transforma, obligándolos a cuestionar la naturaleza misma de la creatividad humana.
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Ese es el núcleo que sostiene El Código Eterno, la novela del venezolano Juan Carlos Riera Medina donde una red secreta de textos, manuscritos y algoritmos se entrelaza con la historia de un equipo que descubre que la literatura podría ser el mapa de un mensaje disperso durante siglos. Viajes a bibliotecas antiguas, códigos numéricos, sociedades invisibles y una avasallante inteligencia artificial componen un thriller literario y tecnológico que interroga nuestro tiempo.
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“La tensión entre la libertad creativa y el control algorítmico permea toda la novela, y pone en juego dilemas éticos: ¿qué queda del pensamiento humano cuando la inspiración se delega?, ¿quién custodia la memoria si las máquinas pueden replicarla, corregirla o dirigirla?”, escribe el venezolano Jorge Gómez Jiménez en su reseña sobre el libro El Código Eterno, de Juan Carlos Riera Medina.
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