Gustavo Espinoza M.Hacer una Revolución –lograr la liberación humana, podría decirse- es extremadamente difícil. Semeja al ascenso de una montaña jamás antes explorada.
Hay que mirar siempre la cima -aseguraba un hombre que conocía muy bien el tema: Lenin-. Partir de un lugar apropiado, escoger la ruta, limpiar el camino, retirar los abrojos y las las piedras, retroceder, comenzar de nuevo, cuidarse de las lluvias y de los lodazales, de los desprendimientos que a veces caen de la montaña, protegerse de los vientos, desandar el camino recorrido, empezar otra vez con el mismo propósito, hasta que finalmente, será posible llegar al objetivo anhelado.
Todo eso pudo comprobarlo en carne propia Salvador Allende, que hace 49 años, un día como hoy, ofrendó su vida en el empeño de liberar a su pueblo de la opresión capitalista y redimirlo, alcanzando sus propósitos por un ruta nueva: el socialismo.
Siempre tuvo la misma idea en su cabeza bullente. Pero quizá no pensó que ella estallaría un 11 de septiembre de 1973, en medio de un fragoroso combate que le fuera impuesto por las fuerzas de la reacción interna y externa.
Los documentos secretos liberados por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, dan cuenta de las maniobras encubiertas, de las partidas en dólares, de los enjuagues turbios manejados en el empeño por acabar de una vez para siempre con el proceso chileno, con su gobierno y con su pueblo. La CIA y el fascismo estuvieron entonces de la mano, como en otros tiempos y en otras latitudes. Pero siempre al servicio del Capital.
Hay quienes piensan que la muerte de Allende cerró el camino de una utopía: lograr ese propósito por la vía pacífica. Pero eso no es exacto. Hoy, en distintos confines de planeta, muchos revolucionarios transitan por el mismo derrotero y están dispuestos –como él- a luchar hasta el fin, o caer en la contienda
Lo que les importa, es lo mismo que importó a este médico de Valparaíso que hizo historia: abrir las alamedas por las que transite el hombre libre. En esa tarea está su Chile hoy, y están también muchos pueblos de la tierra.
(Seguir leyendo...)