DI SÍ A LA VIDA Y NO AL ABORTO

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Apr 1, 2009, 12:24:27 AM4/1/09
to LA VOZ DEL PUEBLO ES EDUCACION SEXUAL PÁGINA WEB: www.lavozdelpueblo.net


En una sociedad como la nuestra, en los países más ‘avanzados’ todos
nos hemos acostumbrado a concederle una importancia desmedida al
dinero, al consumo de toda clase de bienes, a todas las conductas que
nos proporcionen placer sin información y formación previa en muchos
casos, como sucede con las drogas o con el sexo. Da la impresión o
tendremos que acabar admitiendo que valores como la bondad, el
respeto, la responsabilidad, la paciencia o el esfuerzo están de capa
caída. Reina el individualismo y la burricie cada día tiene más margen
gracias a un sistema educativo, a una manipulación informativa que
Goebels aplaudiría, y a unos padres y familiares inmersos en su
egoísmo, en su ingratitud y en su vorágine de trabajo a toda costa y
consumo (ídem) que cierra el círculo del pensamiento imperante: TENER
mejor que SER.
Con este panorama, en el terreno de la sexualidad humana, se nos ha
transmitido y vendido por todas partes que el sexo es un bien en sí
mismo. No tiene por qué ir acompañado de información, responsabilidad,
amor…; Sin embargo, una consecuencia natural y lógica de la práctica
sexual es que la mujer se quede embarazada. Pues resulta que no, que
se trata de algo malo, de una situación negativa, dramática para la
mujer y para la sociedad siempre y cuando dicho embarazo no sea
‘deseado’ o ‘programado’, esto es, en casi todos los casos, cuando la
gestación se produzca en una pareja casada, mayor de 30 años, que
disponga de trabajo estable, de una economía solvente, etc…Si no se
cumplen esos requisitos, si se es joven, estudiante, se está
desempleada, en trámites de separarse, si no se tiene dinero, pareja
fija… el mensaje que nos bombardea es ¡ABORTA!.
Asimismo, la información que se ofrece a la mujer y al hombre sobre
métodos anticonceptivos parece ser que sigue siendo escasa y errónea.
Por eso muchas jóvenes continúan quedándose embarazadas. Y como
consecuencia de lo dicho anteriormente, sienten miedo, una terrible
sensación de soledad y angustia se apodera de ellas porque ven que no
hay apoyo, comprensión y ayuda cuando más lo necesitan. Si lo
comunican en su entorno: la propia pareja, familiares, médicos, todos
le aconsejan que la mejor ‘opción’ o ‘salida’ es que le provoquen un
aborto. Le transmiten unánimemente un mensaje: tienes un problema, un
gran obstáculo se ha presentado en tu camino: acaba con él. Y aunque
parezca increíble, parecen no ser conscientes de que le están diciendo
a esa mujer que elimine, que acabe con la vida de su propio hijo.
En ningún caso, yo, al menos, hablaré de “interrupción voluntaria del
embarazo” porque ese concepto es un eufemismo macabro, además. Porque
si algo se interrumpe es que cesa un tiempo, y luego continúa. En el
caso del aborto se mata una vida que ya jamás volverá. Y es
tragicómico afirmar que es voluntad de una mujer embarazada, de una
‘futura’ madre matar a su propio hijo. A ese nonato, a ese nascituro
que lleva en sus entrañas. Eso, no puede hacerlo si no es bajo una
tremenda presión: social, familiar, laboral, económica…. Sin estos
factores de presión, de acoso en muchos casos, de violencia de género
pura y dura contra la mujer, no habría esa supuesta ‘voluntariedad’ en
el 80 por ciento de los casos, extremo comprobado estadísticamente,
como afirma el médico y presidente de la organización PROVIDA de
Madrid,
señor Poveda. Se necesita una gran inversión económica –tanta o más
que la que recibe y requiere la lucha contra la violencia de género-
para reducir drásticamente el número de abortos. Hace falta mucha
inversión para crear casas de acogida para mujeres embarazadas con
problemas; para organizar una infraestructura que posibilite que éstas
opten por dar su hijo en adopción si no desean hacerse cargo de él;
que mejore sus derechos laborales, sus prestaciones sociales, etc… Y
ni este gobierno ni ningún otro están por la labor. Es más fácil y
mucho más barato el aborto.
En este contexto tanto políticos, como las propias mujeres –sin ser
conscientes, en muchos casos- se plantean el aborto provocado como un
derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo, su salud y su vida. El
caso es que se trata de decidir sobre el derecho a la vida, a nacer de
otro ser humano. Muchas mujeres, sobre todo jóvenes, creen que
someterse a un aborto es como ir a operarse de cualquier anomalía que
aparece en su organismo. Si sus madres hubieran pensado y actuado en
consecuencia, ellas hoy no estarían en el mundo.
Las mujeres que ‘deciden’ abortar acuden a esas clínicas
desinformadas. No saben nada del proceso, del método que utilizarán
esos asesinos mal llamados médicos. No les dicen que si el feto es de
tres o cuatro meses, como aún no ha crecido mucho, utilizarán una
solución salina que los quemará y les provocará la muerte. De ese modo
se extraerán más fácilmente. No dicen que si el feto tiene más
semanas, será descuartizado, troceado para poder extraerlo mejor. No
les hablan del síndrome postaborto, estado de sufrimiento psicológico
que se produce en muchas mujeres que han abortado al ir siendo
conscientes de que han matado a un hijo. Es un sentimiento de
frustración, tristeza y culpabilidad que les afecta en todas las
facetas de su vida (familiar o afectiva y social y laboral).
Los datos en España hablan de 120.000 abortos en 2008. Cada año
aumenta la cifra. El 97% de las mujeres que abortan se acogen al
supuesto que despenaliza el aborto –de momento hay una ley que lo
considera delito- de problemas psicológicos por estar embarazadas.
Según la catedrática de bioética, Mónica López Barahonda, la comunidad
científica internacional considera o está de acuerdo en que hay un ser
humano desde el momento mismo de la concepción. Todas las evidencias
científicas lo constatan y reafirman cada día más con nuevos datos.
Sin embargo, en España, se utiliza el diagnóstico prenatal con fines
eugenésicos, cosa que en ningún protocolo mundial se admite. Se trata
de la prueba conocida como amniocentesis que induce a abortar a muchas
mujeres si el resultado de esa prueba es que el nascituro puede
presentar alguna enfermedad al nacer, como el síndrome de Down. La
eugenesia consiste en utilizar la ciencia médica y las técnicas para
crear seres humanos sanos y con los rasgos que deseemos. No se puede
estar pregonando que los enfermos, los discapacitados, todos somos
iguales y tenemos los mismos derechos y al mismo tiempo se utilice la
ciencia para acabar con los que vienen ‘defectuosos’.
Continuando con los datos estadísticos, el porcentaje de extranjeras
que abortan en España también crece ya está por encima de las
españolas. Cinco de cada diez mujeres no españolas que abortan están
siendo presionadas por un varón – su pareja, normalmente-. En el caso
de las rumanas: siete de cada diez, están obligadas por hombres. Por
tanto, se observa aquí claramente un elemento esencial de lo que es la
violencia machista o de género.

Esta situación empeora en otros países donde los derechos humanos se
respetan aún menos. En China se induce a la mujer al aborto cuando se
comprueba en las ecografías que el feto es de sexo femenino. En África
se están instalando importantes fundaciones médicas norteamericanas
que, bajo el pretexto de desarrollar programas de Planificación
Familiar, realizan abortos indiscriminada y masivamente para después
esterilizar a las mujeres. Suponemos que el propósito no sólo es
frenar la natalidad en el sufrido continente negro sino el de
ahorrarnos a los del primer mundo el ‘sufrimiento’ de ver venir a esa
famélica legión a quitarnos el poco pan que esta crisis nos ha dejado.
O lo mismo estos yanquis, que son muy listos y la vanguardia del
capitalismo, temen que esos parias de la tierra se vengan arriba,
atruene la razón en marcha y sea el fin de la opresión para ellos y se
nos acabe el rollo de una puta vez. Porque quienes estamos en contra
del mayor crimen que se ha legalizado en muchos países en el siglo
pasado – según mi opinión y la del propio Julián Marías- no somos , ni
de lejos, ni católicos ortodoxos ni de derechas. Yo soy todo lo
contrario, y quienes me conocen lo saben. Dirigentes como el
presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, ha prohibido el aborto. El
comunista y premio Nobel de la Paz, Nelson Mandela, lo repudia.
En este país la presión ciudadana ha propiciado un cambio de
mentalidad, de percepción sobre la Mujer que ha desembocado en un
cambio legislativo. Llegó la ley Contra la Violencia de Género que
todos aplaudimos. La opinión pública también desea que la ley se
endurezca para los casos de violencia y abusos sexuales contra menores
de edad. Urgen medidas políticas y legislativas en este terreno; sin
embargo, la sociedad parece aprobar tácitamente el aborto tal como hoy
funciona; o, simplemente, la gente no quiere saber mucho de lo que
intuye un crimen, o no tiene siquiera conciencia ética o moral por
falta de formación, y miran para otro lado o no les interesa. Pero
todos sabemos, por poco informados que estemos, que uno de los tres
supuestos para poder abortar, el referido a problemas físicos y
psicológicos de la mujer es un mero coladero’’, una tapadera para que
aquí aborte quien quiera, cuando quiera y porque quiera.
Quienes estamos en contra del aborto, reclamamos y exigimos a este
gobierno que no siga adelante con la ley de plazos, porque una
criatura humana lo es con más células o con menos; tenga el tamaño que
tenga: con dos semanas, con 20 o con 40, y que haga cumplir
rigurosamente la ley actual, para que sean respetados escrupulosamente
los tres supuestos de despenalización que actualmente contempla la
ley, es decir, que sólo pueda abortar la mujer que tenga problemas
físicos graves, que haya sido violada o por malformación grave del
feto. Todos, como sociedad avanzada, que merezca el nombre de
civilizada, debemos exigir que se persiga y se denuncia a quienes no
cumplen la ley. Necesitamos ser mejores, más humanos. Necesitamos un
Estado que facilite a la mujer embarazada que tenga a su hijo; y si no
es posible que lo pueda cuidar, o no quiere, que esa criatura se pueda
adoptar - con todas las garantías- por todas esas miles y miles de
parejas españolas deseosas de ser padres que tienen que recurrir a
adoptar en otros países porque aquí no hay niños. Porque aquí los
eliminan.

Estas medidas son urgentes. Hay que mentalizarse. La opinión pública
debe hacerse eco de este horror que pasa desapercibido (aparentemente)
y que es una de las actuaciones humanas más horrendas y execrables, y
de lo cual toda la humanidad debería estar avergonzada. Luchemos
contra la violencia y la discriminación de la Mujer. También contra
todo tipo de daños y maltrato a la infancia. Y este daño es el peor,
porque a los que todavía no han nacido, nadie les defiende. Tenemos
que defenderles y protegerles ¡ya!
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