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unread,Nov 29, 2008, 5:41:28 PM11/29/08Sign in to reply to author
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to LA VOZ DEL PUEBLO ES EDUCACION SEXUAL PÁGINA WEB: www.lavozdelpueblo.net
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No se pone en duda que debe hacerse todo aquello que tienda al
crecimiento humano y la educación ocupa un lugar preponderante, junto
a una buena alimentación y al derecho a la salud de manera igualitaria
para todos los miembros de la Sociedad.
Por supuesto que todo ello unido a la libertad de poder tener en
disponibilidad de la acción diaria, el ser auténtico en sus conductas
y de no transformar y deformar el sentido de la libertad para
conformar actos de libertinaje. Sólo debemos hacer un distingo
imprescindible para diferenciar la SEXUALIDAD de la GENITALIDAD.
No son cosas similares en lo absoluto. Durante mucho tiempo se ha
hablado de enfermedades de transmisión sexual, ignorando que la
sexualidad lleva implícita el amor, la ternura, la responsabilidad, el
cuidado del otro, en el cual el acto pasa, de ser meramente genital a
ser acto sexual, pleno de goce, alegría y crecimiento. La genitalidad
en absoluto se diferencia de la parte animal que tenemos como
componente dentro de lo humano y sus necesidades son explicadas por el
mecanicismo newtoniano, como la necesidad, ante la acumulación del
deseo dentro de la máquina, ésta, para no explotar, debe evacuarse
mediante la producción del orgasmo. (como si fuera una máquina de
vapor).
Es sólo ese orgasmo una satisfacción instintiva mecanicista, después
del cual nada es productivo, más allá de ese goce que termina en
instantes, luego de lo cual, todo sigue igual, sin producir cambios de
crecimiento, en nuestra área afectiva.
Por eso es importante, salvada esta diferencia, que debe tenerse en
cuenta, que los educadores (padres, maestros, personas mayores,
profesionales) conozcan bien estas diferencias para evitar
confusiones.
Mucho tiempo atrás, a las enfermedades de transmisión genital, se las
llamaba enfermedades venéreas e incluso existía en la cátedra de
Dermatología un nombre diferente, cual era el de clínica dérmato
sifilográfica o de enfermedades venéreas.
La genitalidad animal lleva una diferenciación, incluso pocisional en
el acoplamiento de las parejas. En todas las especies animales, el
acoplamiento de la pareja se hace de manera posterior y ambos
integrantes de la pareja, sea esta homo u heterosexual, no se miraban
en ese “vis a frontis” de la sexualidad, cuando el hombre en su
evolución, alcanza dimensión humana y se mira a los ojos con su
pareja.
Conocido esto, quienes educan, deben también prepararse para tal fin y
evitar que los jóvenes confundan ambos términos y tiendan con su
educación, a hacerles saber que la sexualidad es un hermoso acto donde
la responsabilidad de los integrantes de la pareja, jamás se excluye.
De manera absolutamente diferente al proceso de interrelación de la
pareja humana, todavía existen en muchos libros y se trasmite la idea
de que el HIV es una enfermedad de transmisión sexual, desconociendo
que se deben retirar aquellas deformaciones del lenguaje y ser
coherentes con la realidad. Quien tiene relaciones sexuales cuida del
otro, siente afectos, ama y sería incapaz de contagiar enfermedades.
No pasa lo mismo en las relaciones genitales donde no existen esos
componentes estructurales, éticos y solo se busca el fugaz placer del
orgasmo, producido por la satisfacción de deseo de poseer formas, sin
cuidar del otro. Desgraciadamente, en nuestros jóvenes, vemos un
retroceso en la sexualidad y un recrudecimiento de la genitalidad. De
esta manera, volviendo a no tomar la sexualidad con el sentido de la
culpa, disfrutando de ella, no habrá embarazos no deseados, disminuirá
la cadena de las enfermedades infecto contagiosas, que ya son
pandemias como el HIV, etc. Es una hermosa vacuna de bajo costo, el
educar para la sexualidad responsable.
Acá no van incluidos los dogmas confesionales que temen a la
sexualidad, ignorando que es un acto de amor de las parejas humanas, o
la planificación para disfrutar de esa sexualidad y poder hacer una
procreación responsable en el momento en que la pareja esté preparada
para ese objetivo y procrear aquellos hijos que las diversas
situaciones socioeconómicas, o los deseos de ambos progenitores,
permitan hacer crecer a los hijos para el vuelo posterior hacia la
libertad de lo que nace del amor. Jamás deberá realizarse con
sentimientos de culpa la verdadera sexualidad.