Cuando el sexo falla

0 views
Skip to first unread message

www.lavozdelpueblo.info

unread,
Nov 29, 2008, 5:38:50 PM11/29/08
to LA VOZ DEL PUEBLO ES EDUCACION SEXUAL PÁGINA WEB: www.lavozdelpueblo.net
La falta de deseo es el común denominador en mujeres y hombres.

En ellos, la disfunción eréctil y la eyaculación precoz siguen siendo
los motivos de consulta más frecuentes. Mientras que entre las mujeres
la mayoría es por anorgasmia. En esta nota, diversos especialistas
hablan de estas problemáticas, sus causas y tratamientos. Además,
cuándo acudir al especialista.

En los últimos años, las consultas por problemas sexuales aumentaron
significativamente. “Hoy la gente se anima a consultar más, y creo que
eso tiene que ver con que hay mayor información sobre sexualidad”,
asegura Adrián Helien, psiquiatra y sexólogo del sector de
Disfunciones Sexuales del Hospital Durand y editor de la página web
tusexologo.com.ar. Señala que “la mayor consulta es la masculina,
aunque la demanda femenina está en aumento. En relación, la consulta
es de 8 hombres cada 2 mujeres. Lo que se está dando es que antes la
mujer venía al consultorio acompañada por su pareja; hoy, muchas
vienen solas”. Sin embargo, Beatriz Literat, médica ginecóloga
especialista en sexología y disfunciones sexuales, coordinadora
general del Departamento de Disfunciones Sexuales de Halitus Instituto
Médico, disiente: a su consultorio llegan casi a la par tanto hombres
como mujeres. Pero la especialista concuerda con Helien cuando afirma
que “ahora se consulta un 100 % más que unos diez años atrás. Antes,
solamente se conocían en los hombres la disfunción eréctil y la
eyaculación precoz, pero ahora consultan por falta de deseo y dolor,
algo relacionado con las mujeres solamente. También refieren
eyaculación retardada o ausente cada vez en mayor porcentaje, ya que
muchas veces este trastorno está relacionado con altos niveles de
estrés. Por su parte, las mujeres consultan mucho por vaginismo”. El
doctor Juan Carlos Kusnetzoff, director del programa de sexología
clínica del Hospital de Clínicas José de San Martín, director del
curso de posgrado de sexología clínica y sobre educación en sexualidad
humana de la Universidad de Buenos Aires, miembro permanente de la
Academia Internacional de Sexología Médica, agrega: “Estas
disfunciones sexuales traen a la pareja una serie de conflictos y
surge la pregunta: a quién consultar”. Al respecto, Helien hace
hincapié en la importancia de consultar a tiempo: “Se está ante una
disfunción cuando ésta persiste en el tiempo y la persona intenta
solucionarla por sí sola y no lo consigue. Por lo tanto, es un
problema que debe ser tratado con un especialista”. Abordadas a tiempo
y con el profesional indicado, Literat asegura que “se solucionan más
del 85 % de los casos”. ¿Cuándo hablamos de disfunción? Aquí, algunas
de las situaciones más frecuentes.
‘“No estoy conforme con mi cuerpo”. La mujer está disconforme con su
cuerpo y no se siente cómoda en su desnudez frente al otro. Este es un
claro ejemplo de cómo un conflicto personal, relacionado con la baja
autoestima y a veces con la imagen distorsionada de una misma,
repercute en la relación de pareja.

“En este mundo de triunfadores, quien no cumple con los estándares de
belleza y o corporales es separado de la comunidad de personas
atraíbles sexualmente”, opina el doctor León Roberto Gindín, profesor
titular de sexualidad y salud de la Universidad Abierta
Interamericana, autor de La nueva sexualidad del varón, La nueva
sexualidad de la mujer y E.P. (eyaculación precoz). “La sexualidad
funciona bien cuando uno está bien consigo mismo porque entra en juego
el ver, el verse y el ser mirado. Si yo me veo gorda, él me va a ver
gorda, por lo tanto, no quiero tener relaciones con él. En definitiva,
la persona se niega a disfrutar”, enfatiza María Gabriela Pedrotti,
psicoanalista docente de Centro Dos y supervisora de parejas. En este
sentido, no se puede encuadrar esta situación dentro de un problema
sexual sino personal. Perla Marsano, experta en
psiconeuroendocrinología, sexóloga clínica y psicogerontóloga,
coincide: “Más que tratar este problema desde lo sexual, es importante
enfocarlo en el plano de la personalidad. Y es importante que la
pareja esté enterada de qué se trata para que no lo viva como un
rechazo hacia él”. Literat asegura que este problema se ve mucho en el
consultorio, en mujeres de todas las edades y también en hombres. “Hay
una baja tolerancia a las imperfecciones naturales –agrega Pedrotti–.
En principio, esta persona tendría que preguntarse qué le pasa y
hablar con su pareja para no perjudicar el vínculo. Si de esta manera
no se puede resolver, es conveniente hacer la consulta con un
profesional”.

Impotencia o disfunción eréctil. Es la incapacidad para lograr o
mantener la erección. Los especialistas coinciden en que afecta al 40
% de los hombres. Puede estar asociada a razones orgánicas como
diabetes, hipertensión, colesterol elevado y sobrepeso, pero en la
mayoría de los casos se debe a cuestiones emocionales y no remite a
una sola causa. “Es muy frecuente que el uso prolongado de algunos
medicamentos provoque disfunción erectiva, como por ejemplo la mayoría
de los antihipertensivos, diuréticos y psicofármacos mayores”,
sostiene Gindín. Marsano señala: “Si una persona tiene tendencia a la
depresión, cualquier pérdida que experimente se verá reflejada en lo
sexual”. Pedrotti agrega: “Muchas veces la impotencia aparece porque
el hombre se siente disminuido frente a su mujer. Es importante
descifrar qué mensaje se esconde detrás de este síntoma. El hombre
tiene que preguntarse qué le pasa y qué quiere”. Kusnetzoff dice:
“Este cuadro es fácilmente reversible, pero hay una desidia por parte
de los profesionales al no ocuparse de los problemas contextuales, que
son muchos y requieren tiempo, para averiguarlos y darles solución.
Creen en la farmacología, en la pastilla, pero ésta falla si no se
tienen en cuenta las cuestiones de fondo como el estrés o la
ansiedad”. Hay muchos estudios diagnósticos para establecer con
precisión las causas de este problema, sean orgánicas o psicológicas.
“Los estudios son doppler de arterias peneanas, monitor de tumescencia
peneana nocturna, test de drogas vasoactivas, estudios hormonales,
etc. –explica Gindín–. Los tratamientos pueden ser medicamentosos o
funcionales: la aparición del sildenafil (N. de la R.: nombre de la
droga del Viagra) permitió enfrentar este problema con mayor
facilidad. De cualquier manera, debería ser indicado con adecuadas
medidas médicas para corregir los trastornos orgánicos o medidas
psicoterapéuticas para corregir posibles desajustes de pareja”.

Anorgasmia. “Se llama así a la imposibilidad de conseguir la respuesta
orgásmica luego de un período de estimulación adecuado”, define
Gindín. Y Kusnetzoff asegura que “es la consulta femenina más
frecuente”. Sus causas pueden estar relacionadas con el funcionamiento
de los nervios y arterias que van al clítoris y a la pelvis (una
ecografía permite ver el funcionamiento de la estructuras vasculares).
También puede deberse a la disfunción eréctil o eyaculatoria de la
pareja, o a una inadecuada técnica sexual. “Se cree que la mujer no
puede gozar porque su pareja no es un buen amante. Pero en realidad no
tiene que ver con esto, sino con que ella no está en condiciones de
sentir placer. Cuando la mujer no se autoriza a gozar, ese hecho está
relacionado con la culpa y con la dificultad de encontrarse con lo
femenino”, explica Pedrotti. “Muchas veces influye una mala educación
sexual. Entonces, el especialista le enseña a la mujer a estimular la
zona con los ejercicios de Kegel: se tensan los músculos de la vagina
y se relajan; es un entrenamiento que la mujer puede realizar en
distintos momentos del día, sentada o parada”, aclara Marsano. Y si se
trata de una fobia, “se indica un tratamiento de desensibilización
progresiva y medicamentos”, concluye Literat.

Eyaculación precoz. Sucede cuando la eyaculación se precipita, sin
control. Entre el 15 y el 20 % de los hombres puede padecerla, y es
una de las causas por las cuales más se consulta. El 50 % sufrió este
trastorno alguna vez en su vida. Muchas veces interviene la falta de
aprendizaje. Esta problemática “puede estar relacionada con el temor a
sostener demasiado la escena de ser el hombre. Puede darse el caso de
que con determinada mujer sea precoz, cuando en otras relaciones el
trastorno no aparece. Es necesario hacer la consulta con un
psicoanalista”, recomienda Pedrotti. “Es un problema funcional y de
aprendizaje, y requiere colaboración de la pareja para su tratamiento.
Incluye la ansiedad por el ‘rendimiento’ sexual; muchos hombres se
creen mejores si su compañera tiene varios orgasmos. Pocas sesiones de
terapia sexual en pareja habitualmente resuelven bien este problema.
También hay medicamentos que ayudan a que este proceso de aprendizaje
se vea facilitado”, asegura Gindín. Marsano aclara: “Una mala
iniciación sexual o la ansiedad influyen negativamente. Se corrige con
ejercicios a través de los cuales se le enseña al hombre a frenar la
eyaculación”. Según Literat, “su tratamiento está en relación directa
con su causa. Si las razones son el estrés y la ansiedad, se le
indicarán medicamentos inhibidores de las serotoninas, los cuales
provocan la demora eyaculatoria, por ejemplo”.


Falta de intimidad. Habitualmente, los sistemas de vida actual no
facilitan que las parejas se puedan encontrar todas las veces que lo
desean. “Los hijos, los trabajos, la familia y el estrés determinan
que el encuentro sexual se postergue. Generalmente, uno de los dos
miembros de la pareja asume el problema y ‘pega el grito’ de queja. A
veces, las terapias sistémicas o cognitivo-conductuales de pareja
ayudan a enfrentar este problema muy bien. Se trabaja con ‘tareas para
el hogar’”, comenta Gindín. “Es necesario hacerse tiempo y armar la
escena para disfrutar de la sexualidad”, recomienda Pedrotti. Marsano
coincide: “El sexo necesita un contexto adecuado: hay que buscarse el
tiempo y el lugar. El primer mandamiento para tener una familia sana
es lograr la distribución equitativa del tiempo en todos los planos, y
el tiempo que se le dedica a la pareja también vale”. Hay que recordar
que la sexualidad no es algo trivial, insiste Literat: “Es tan
importante como programar el día para tener una buena calidad de sueño
o para darles una buena crianza a los hijos. La sexualidad no sólo es
para el placer, sino que actúa como fortalecedor del sistema inmune y
para mejorar la autoestima. Una buena sexualidad mejorará la calidad
de vida y la salud”.

Vaginismo. Se da cuando la mujer, de manera inconsciente, contrae los
músculos de su vagina y no permite la penetración. “En Capital Federal
hay un 2 % de mujeres que sufre este problema, que se puede resolver
en seis consultas, con medicamentes antifóbicos y ayudando a la
paciente a conocer su propio cuerpo para que pierda el miedo”, asegura
Literat. Y agrega que “cuando hablamos de una fobia, a veces
necesitamos la colaboración de un psicólogo”.

Ausencia de deseo. Puede ocurrirles a los dos o a un solo integrante
de la pareja. La falta de deseo es una de las causas de consulta más
frecuentes en las mujeres y hombres. Se calcula que el 60 % de las
parejas que van a terapia consulta por esta razón. Muchas veces
inciden el estrés, la depresión y el cansancio; aunque también
influyen la baja autoestima, la falta de intimidad, una imagen
corporal pobre y enfermedades como el hipotiroidismo, la diabetes y la
insuficiencia hepática o renal. Literat agrega: “A veces se produce
por falta de andrógenos, tanto en la mujer como en el hombre. Pero con
una medicación adecuada, puede superarse”. Si la causa no fuera ésta,
el deseo se puede trabajar y recuperar. “Es importante sincerarse con
la pareja y hablar del tema para saber qué está pasando. Porque si la
pareja funciona, cuando uno tiene ganas contagia su deseo al otro”,
explica Pedrotti. Marsano advierte: “Cuando esto ocurre, no hay que
esperar: hay que consultar al especialista para poder mantener el
vínculo de la pareja sano”.

Dolor durante el coito. “Muchas veces el dolor durante el coito es
síntoma de rechazo. Por eso, cuando aparece, es importante tratarlo y
estudiar los factores personales y vinculares”, aconseja Marsano. Pero
también puede haber causas orgánicas, por lo cual, cuando aparece este
problema, “se utilizan ecografías simples y transvaginales para
diagnosticar patologías uterinas o abdominales que causan dispareunia
o dolor en la penetración”, comenta Literat.



28 de noviembre de 2008 (Para Ti)
Reply all
Reply to author
Forward
0 new messages