Marro Fuera consitía en lo siguiente:
Unos se quedaban y tenían que coger al resto. Los que se quedaban
tenían una zona de protección (el área de la portería del campo de
arriba, pegada al salón de actos). Para "quedar" el grupo tenía que ir
de la mano sin soltarse e intentar coger a los demás. Cuando eso
ocurría, este grupo tenía que correr, ya sueltos, hasta el área de
protección sabiendo que los demás les podían pegar cuanto y como
quisieran hasta que llegaran. Al grupo se añadía el recién cogido que
corría su misma suerte. También se montaba la orgía de golpes cuando
el grupo "quedado" se soltaba. Además había algo que no recuerdo, que
provocaba "pasillo": eso significaba que el o los castigados pasaban
agachados por un pasillo formado por el resto y recibían toda clase de
golpes hasta salir. Además había otro tipo de sucesos como "Montaña":
cuando caían cerca dos o más personas, esto incitaba al resto a hacer
lo mismo al grito de ¡Montaña! y se formaba un montículo de cuerpos
entre la algarabía y regocijo de todos.
Si Marro Fuera se jugara hoy en día en el colegio estoy seguro de que
todos los participantes serían convocados en tiempo y forma en la
consulta del psicólogo infantil, ocuparía portadas de periódicos, y
pasarían todos de curso independientemente de sus calificaciones para
que esos inadaptados no se sintieran marginados.
Pero nosotros no, nosotros nos divertíamos así y recuerdo que ese
juego me resultaba especialmente atractivo. Sacudí y me sacudieron, a
veces con saña y mala idea, pero por algún misterio que la LOGSE no
podrá nunca desvelar, ni me arrepiento ni conservo trauma alguno.
Cosas que pasan. Y !Cómo disfruto al recordarlas!
Javier García del Rey