Padre,
desde los cielos
bájate, he olvidado
las oraciones que me enseñó la
abuela,
pobrecita, ella reposa ahora,
no tiene que lavar, limpiar, no
tiene
que preocuparse andando el día por la
ropa,
no tiene que velar la noche, pena y
pena,
rezar, pedirte cosas, rezongarte
dulcemente.
Desde los cielos bájate, si
estás, bájate entonces,
que me muero de hambre en esta esquina,
que no sé de qué sirve haber
nacido,
que me miro las manos rechazadas,
que no hay trabajo, no hay,
bájate un poco, contempla
esto que soy, este zapato roto,
esta angustia, este estómago
vacío,
esta ciudad sin pan para mis dientes, la
fiebre
cavándome la carne,
este dormir así,
bajo la lluvia, castigado por el frío,
perseguido
te digo que no entiendo, Padre,
bájate,
tócame el alma,
mírame
el corazón,
yo no robé, no asesiné, fui
niño
y en cambio me golpean y golpean,
te digo que no entiendo, Padre,
bájate,
si estás, que busco
resignación en mí y no tengo y
voy
a agarrarme la rabia y a afilarla
para pegar y voy
a gritar a sangre en cuello
por que no puedo más, tengo
riñones
y soy un hombre,
bájate, qué han hecho
de tu criatura, Padre?
un
animal furioso
que mastica la piedra de la calle?
(Juan Gelman, poeta y periodista argentino,
tomado de "Violín y otras cuestiones")