El Miércoles pasado mis ratones y yo hablamos en la asamblea sobre el
día de la Constitución. Dado que ellos mismos consensuaron en su día las
normas de convivencia necesarias para estar a gusto en clase, no les
costó entender que hace ya muchos años se escribieran los derechos y
deberes de tod@s. Lo verdaderamente interesante surgió después. Hay
veces en las que me gustaría tener a mano una grabadora para poder
registrar lo que opinan, lo que piensan, sus interrogantes ante este
mundo de adultos al que apenas empiezan a asomarse, y esa fue una de
esas veces.
Empecé contándoles lo que pasaba en España antes de la Democracia,
hablamos de lo que era un dictador y Pedro contó espontáneamente que su
abuela y la madre de esta estuvieron en la cárcel por "no hacer caso" a
ese señor. "Estuvieron muchos días y las trataron muy mal", concluye.
Sus cinco años recién cumplidos se preguntaban también si todas esas
manifestaciones, pancartas y protestas que viven en directo en sus
familias y en el cole no vendrían porque "los que mandan" no hacen caso
de la Constitución. Alguno apuntó que sí, que sobre todo dejar a la
gente sin casa no podía ser, y que eso es lo que estaba pasando. A una
pregunta mía respondió que lo había visto en su calle, que la policía
había echado a una familia y que la familia lloraba mucho. "¿La policía
mala o la buena?", preguntó otro. "La mala", aclaró el primero. "Sé que
era la mala porque llevaba cascos y porras. La buena no lleva y nos
ayuda si nos perdemos, o si nos roban, o si necesitamos algo".
"¿Y qué va a hacer la gente que se ha quedado sin casa?", preguntó Jana ,
"¿Es que los que mandan no saben que estamos en Otoño y que hace mucho
frío? ¿Dónde van a guardar sus juguetes, su ropa, sus cosas?"
"Tienen que construirse otra, con cartones y maderas y lo que
encuentren" ( Marco es uno de esos niños que enseguida encuentra
soluciones para todo, y habla como si esta fuera evidente).
"No pueden. La policía mala se la destroza. Yo lo he visto". Y los ojos
negros de Yaiza, que nunca habla de su casa sino de "su chabola" se
llenan de pronto de miedo.
Por un largo momento nadie habla. Mis ratones miran a Yaiza incrédulos.
Todos menos Esteban, gitano como ella, que de pronto de dirige a mí "Y a
esa policía mala, ¿también la meten en la cárcel por hacer eso?"
Antes de que pueda responder contesta Irene, que ha cogido la mano de Yaiza y la acaricia mientras habla.
"No, porque les envían los que mandan. Por eso tenemos que ir a las manifestaciones, y protestar, porque eso está muy mal".
"También podríamos irnos a otro sitio donde no lo hagan", propone
Gabriel. "No hay ningún sitio donde no lo hagan porque en Marruecos que
es mi otro país también lo hacen", contesta Mahmed. Fátima, sentada dos
sitios más allá, asiente con la cabeza.
"Pero entonces la Con...cons...tución no sirve", dice Samuel. "Si
sirve, sirve para que podamos decir lo que pensamos, para votar y para
saber qué tienen qué cumplir los que mandan".