Bogotá, 20 Jul (Notimex).- La empresaria mexicana Conchita Vargas
Lugo es un testimonio de vida al superar un cáncer que la mantuvo al
borde de la muerte y convertirse en una destacada líder de la
multinacional estadunidense USANA.
Conchita, es una empresaria de 60 años, a quien en 2001 le detectaron
cáncer en la parte interior de su ojo derecho, lo que le provocó un
impacto tan grande que la franquicia Arte en Tapicería, que ella abrió
en México, entró en bancarrota.
“Cuando en 2001 me enfermé por primera vez yo tenía la franquicia de
la compañía chilena Arte en Tapicería, y para ese año tenía 60 tiendas
en México desde Tijuana hasta Cancún”, recordó Conchita en su oficina en
la sede de USANA, en el norte de Bogotá.
La enfermedad fue un duro golpe porque desde ese momento ella
emprendió la lucha por su vida y por su hija Paola, quien en ese año
ingresaba a la Universidad.
Arte en Tapicería era un éxito con una maquiladora que daba trabajo a
mil personas, había abierto oficina al otro lado de la frontera con
Estados Unidos, San Antonio, Texas, y obtuvo varios premios a la
excelencia empresarial.
Cuando estaba en el umbral del éxito su “vida se paró” y de un
momento a otro el negocio se vino a tierra: “de un jalón cerré 20
tiendas”, además de que la aseguradora no le renovó su póliza de gastos
médicos.
“A mí se me volteó la vida cuando me dijeron que tenía cáncer (…) y
entré en crisis en menos de 24 horas (…) estaba que no podía trabajar”,
afirmó Conchita, que es madre soltera, y su razón de vivir es Paola, una
profesional igualmente exitosa como su madre.
Mientras se frota sus manos y aguanta las lágrimas que intentan
saltar de sus ojos, que siempre miran de frente a su interlocutor,
Conchita hace una interesante reflexión: “Todos pensamos que el cáncer
va para otro lado, pero no viene hacia uno”.
“El cáncer en la mayoría de los casos no avisa, no da síntomas y
cuando se descubre estás en fase tres o en etapa terminal”, subrayó
Conchita, quien recuerda que dos años después de aparecer la enfermedad,
Arte en Tapicería entró en estado agónico.
En ese momento, en 2003 Conchita decidió planear la “muerte
definitiva” de Arte en Tapicería y, en forma paralela, ella se puso el
reto de vencer el cáncer y hacer de esta crisis un nuevo éxito.
“Recuerdo como si fuera hoy el día que fui al consultorio médico
junto a Paola. Mi hija me mira y me dice: ¡Mamá te vas a morir! Y yo le
respondí: Hija no me voy a morir (…) la vida sigue y vamos hacer lo que
el médico nos diga lo que se debe hacer”.
Mientras “daba sepultura a Arte en Tapicería”, Conchita encontró otra
opción para renacer como empresaria sin descuidar su tratamiento médico
e ingresó a USANA, una multinacional de venta por distribución, que
desarrolla y fabrica suplementos nutricionales.
“Cuando usted piensa que se está muriendo, no actúa ni piensa igual
(…) Yo lucho por mi vida y lucho por la excelencia. Debemos pensar todos
los días que ese día es el último día para vivir y luchar por la
excelencia”, es una de las reflexiones de vida de Conchita.
Y con la satisfacción de ser una de las distribuidoras de USANA que
ha logrado ingresos por más de un millón de dólares, da consejos: “De la
bancarrota hay que hacer un éxito (…) Cualquiera se cae, lo grande está
en levantarse (…) Cualquiera se equivoca, lo grande está en pedir
perdón”.
“Me voy a morir luchando por la excelencia, sé que no lo voy a lograr
(…) pero la satisfacción de luchar todos los días por eso, esa es mi
vida”, reafirma Conchita.
--
Publicado por Dr. Rodolfo Bernal para
La Gran Salud - Vive Saludable el 7/20/2013 03:18:00 p.m.