ResumenLas comunidades indgenas en Colombia atraviesan un fuerte proceso de eliminacin, que no es reciente, se inici en los tiempos de la colonia con la llegada de los espaoles en el siglo XVI. Actualmente, estos pueblos siguen siendo objeto de saqueos y penetracin a sus territorios para aprovecharse de sus riquezas naturales y de sus conocimientos milenarios. As la estrategia de penetracin ha seguido la diferencia colonial; perspectiva binaria que clasifica a los agrupamientos humanos en superiores- inferiores, desarrollados-subdesarrollados, cultos incultos y en tiles e intiles, desde esta mquina de clasificacin se han subalternizado formas otras de pensar, de sentir, de imaginar, de relacionarse con la naturaleza, de sociabilidad, de ocio y de re-creacin como humanos, lo que nos ha alejado y nos sigue alejando de una convivencia con fundamento en la interculturalidad y en la prevalencia de lo diverso como condicin existencial.
Abstract: Colombian native communities are crossing a strong process of elimination, which is not recent; it started a long time ago since colonial Spanish arriving in the XVI century. Nowadays these people are still suffering pillaging and penetration in their territories, to take advantage of their natural resources and their millenary knowledge. This penetration strategy has promoted the colonial differences, a binary perspective which classifies human beings groups into superior and inferior, developed and under developed, polite and impolite, useful and useless. From this "classificatory machine" other ways of thinking, feeling, imagining, relating with nature, relating with others, leisure and free time, have been subaltemized. This behavior has moved us away from a coexistence based on intercultural relations and acceptance of the different as existential condition.
Resumo: As comunidades indgenas na Colombia passam por um intenso processo de eliminaco, o que nao recente, pois comecou nos tempos coloniais, com a chegada dos espanhis no sculo XVI. Atualmente, esses povos seguem sendo objeto de saques e penetraco em seus territorios, voltados para explorar seus recursos naturais e seus conhecimentos milenares. Assim, a estrategia de penetraco tem sido a diferenca colonial; perspectiva binaria que classifica os agrupamentos humanos em superiores-inferiores, desenvolvidos-subdesenvolvidos, cultos-incultos e teis-inteis. A partir desta mquina de classificaco foram subalternizadas outras maneiras de pensar, de sentir, de imaginar, de se relacionar com a natureza, de sociabilidade, de lazer e de re-criaco como humanos, o que nos tem afastado e continua nos distanciando de urna convivencia fundamentada na interculturalidade e na prevalncia da diversidade como urna condico existential.
Con el artculo se busca presentar una interpretacin sobre prcticas con fines de encuentro, sociabilidad y re-creacin propias de la comunidad indgena Nasa de Colombia, ubicada en el municipio de Caldono en el departamento del Cauca. Aun cuando la comunidad no se refiere de forma explcita al ocio como un componente estructural de sus vidas, el estudio permiti reconocer una serie de prcticas, rituales y espacios que propician el sentido de la ludicidad y del compartir que los signan como opciones de disfrute, divertimento, de ocupacin espacio-tiempo y sociabilidad1, muchas veces invisibilizados por prcticas hegemnicas que dificultan una relacin social caracterizada por la interculturalidad como respeto y forma de vivir en un marco de dilogo entre diferentes. Este material hace parte de un trabajo mayor que problematiz la relacin ocio, desarrollo sostenible, interculturalidad y produccin, abordado desde la perspectiva investigativa de la etnografa reflexiva con apoyo en la hermenutica dialctica. Investigacin que implic un trabajo de inmersin en la comunidad a fin de comprender las tramas de sentidos y significados culturales de la poblacin. De all que para facilitar el ejercicio descriptivo se recurra en el artculo a referencias de la comunidad obtenidas en entrevistas y observaciones de campo citadas en el documento como: (A. E. A. I): Anexos Entrevistas a Actores Internos de la comunidad; (A. N. C): Anexos Notas de Campo y (A. M. R. I): Anexos Minga de Resistencia Indgena. Este material representa la evidencia emprica del ejercicio.
Un elemento central de la discusin sobre los procesos de exclusin social imperante en la Colombia actual, tiene que ver con el tratamiento y la comprensin histrica de la interculturalidad. Una interculturalidad que en muchos casos no ha superado el plano de la teorizacin y siempre entendida sta como reconocimiento de lo diferente, de la diferencia. Perspectiva restringida que omite una valoracin como opcin para construir sociedad sobre la base de, adems de un reconocimiento, de un reparto, de una distribucin efectiva de poder entre los grupos diferentes. Condicin necesaria para avanzar en la configuracin de sociedades cada vez ms democrticas, que como bien lo argument en su momento el filsofo Estanislao Zuleta, ms que democracias de derecho, de papel, deberan fundamentarse en unas slidas relaciones sociales democrticas.
Desconocer la cosmovisin y cosmoaccin de los diferentes agrupamientos que habitan el territorio colombiano es la expresin ms clara de una poltica de homogeneizacin, no slo cultural, tambin econmica, poltica y social. Aqu reside precisamente uno de los grandes problemas de discriminacin y marginacin imperantes en la Colombia reciente y a su vez, determinadores estructurales de la violencia histrica que ha padecido la nacin.
Una discriminacin que no es de ahora, desde los tiempos de la colonia se procur a toda costa, reducir las diferencias tnicas y culturales para facilitar el proceso civilizatorio de las nuevas tierras. Para este propsito se recurri a la encomienda, que como nos dice Castro, su papel era:
".. .integrar al indio a los patrones culturales de la etnia dominante. El papel del encomendero era velar diligentemente por la 'conversin integral' del indio mediante la evangelizacin sistemtica y el duro trabajo corporal. Ambos instrumentos, la evangelizacin y el trabajo, se dirigan hacia la transformacin de la intimidad, buscando que el indio pudiera salir de su condicin de 'menor de edad' y acceder, finalmente, a los modos de pensamiento y accin propios de la vida civilizada" (Castro, 2005: 63).
De esta manera se busc vaciar a las comunidades ancestrales que habitaban el Nuevo Mundo, de las prcticas, costumbres, mitos, lenguas y creencias propias, para facilitar su incorporacin a las dinmicas hegemnicas de dominacin eurocentradas. Los conocimientos y saberes tradicionales debieron ser reducidos para poder incorporar, introducir un conocimiento verdadero, cientfico y universal. Slo a partir de garantizar esto, las comunidades de esta regin del planeta militaran sin problema alguno en una nica manera de ver el mundo, que por lo tanto contendra una jerarquizacin particular de lo espacio-temporal. Para Castro Gmez, la relacin entre los colonizadores y los colonizados estuvo mediada por un poder que se fundaba en la superioridad tnica y cognitiva de los primeros sobre los segundos. De otra forma esto es lo que para Walter Mignolo ha constituido la diferencia colonial, que no es otra cosa que la clasificacin de las poblaciones segn sus faltas y excesos. "En esta matriz de poder no se trataba slo de someter militarmente a los indgenas y dominarlos por la fuerza, sino de lograr que cambiaran radicalmente sus formas tradicionales de conocer el mundo, adoptando como propio el horizonte cognitivo del dominador" (Castro, 2005: 62).
Para superar esta situacin es conveniente ubicarnos en la perspectiva comprensiva de Catherine Walsh (2006: 21), para quien la interculturalidad expresa la posibilidad que tienen los diferentes agrupamientos humanos de construir y vivir un conocimiento otro, una epistemologa otra, una prctica poltica otra, un poder estatal otro, en fin, una forma otra de pensamiento.
As, en la actualidad la interculturalidad debe ser, desde un punto de vista general, una opcin por la existencia no de un mundo, sino de diversos, de diferentes mundos. De all su carcter contestatario a la hegemona poltica de la modernidad. Esto lleva a Catherine Walsh (2006: 26) a afirmar que en nuestro continente lo que debe imperar no son las figuras del Estado-Nacin sino las de Estados-Plurinacionales, como trasgresin de lo hege-mnico y lo subalternizado, como una recuperacin activa de la voz para salir del silenciamiento del que se han sido vctimas en la sociedad uni-versa.
De esta manera, la interculturalidad como opcin representa la posibilidad de construir un proyecto posible de sociedad a partir de una tica, una poltica y una economa de la descolonizacin de todas las formas de vida en la zona.
La interculturalidad es una prctica poltica ligada al reclamo y la posicin resistente de agrupamientos humanos sometidos a modelos organizativos impropios por los cuales se busca precisamente, hacerlos otros. Es un proyecto poltico de contestacin, en tanto respuesta de los sectores subalternizados en contra de modelos nicos de pensamiento; de organizacin poltica, de historia, de comunicacin, de tica, de produccin, de relacionamiento y de reparto de lo producido socialmente.
Considerada bajo el punto de vista de los pueblos indgenas, la interculturalidad representa el reconocimiento de las diversas racionalidades y cosmovisiones de los pueblos. Debe ser la oposicin al neoliberalismo y al neocolonialismo desde una poltica cultural y un pensamiento oposicional, para generar procesos de transformacin estructural socio-histricos que pongan de manifiesto la relacin entre interculturalidad y colonialidad del poder como son pensados y practicados por los movimientos indgenas (Walsh, 2006:26). Es una apuesta radical y profunda por la descolonizacin en los campos de lo econmico, lo cultural, lo poltico y en las formas de concebir el mundo y la vida.
Como soporte de un proyecto democrtico ha de permitir la integracin real y efectiva de lo diverso, esto le permite a Fajardo y Gamboa sealar que es necesario reconocer que si existe una pluralidad de valores que deben ser asumidos en su carcter diverso, y ameritan un reconocimiento en los planos de lo econmico, lo social, lo poltico, lo jurdico y lo filosfico. No de otra forma se brinda un trato respetuoso y en equidad a los distintos actores sociales en sus reivindicaciones (Fajardo y Gamboa, 1998).
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