Octubre: Mes del Rosario

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CENTRO ANTI-BLASFEMIA

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Oct 2, 2010, 5:54:05 AM10/2/10
to LA SAGRADA BIBLIA Y LA VIDA CRISTIANA

JORNADA MUNDIAL DEL ROSARIO. 9 DE OCTUBRE. ¡PARTICIPA!

Información en http://rosario.catholic.net



Octubre: Mes del Rosario
La Iglesia ha dedicado un mes, el de Octubre, para honrar a María con
el rezo del Santo Rosario
Autor: Tere Fernández | Fuente: Catholic.net



Origen e historia de esta devoción:

En la antigüedad, los romanos y los griegos solían coronar con rosas a
las estatuas que representaban a sus dioses, como símbolo del
ofrecimiento de sus corazones. La palabra “rosario” significa "corona
de rosas".

Siguiendo esta tradición, las mujeres cristianas que eran llevadas al
martirio por los romanos, marchaban por el Coliseo vestidas con sus
ropas más vistosas y con sus cabezas adornadas de coronas de rosas,
como símbolo de alegría y de la entrega de sus corazones al ir al
encuentro de Dios. Por la noche, los cristianos recogían sus coronas y
por cada rosa, recitaban una oración o un salmo por el eterno descanso
del alma de las mártires.

La Iglesia recomendó entonces rezar el rosario, el cual consistía en
recitar los 150 salmos de David, pues era considerada una oración
sumamente agradable a Dios y fuente de innumerables gracias para
aquellos que la rezaran. Sin embargo, esta recomendación sólo la
seguían las personas cultas y letradas pero no la mayoría de los
cristianos. Por esto, la Iglesia sugirió que aquellos que no supieran
leer, suplantaran los 150 salmos por 150 Avemarías, divididas en
quince decenas. A este “rosario corto” se le llamó “el salterio de la
Virgen”.

Cuenta la Historia que un día, a finales del siglo XII, Santo Domingo
de Guzmán quien sufría mucho al ver que la gravedad de los pecados de
la gente estaba impidiendo la conversión de los albigenses, decidió ir
al bosque a rezar. Estuvo en oración tres días y tres noches haciendo
penitencia y flagelándose hasta perder el sentido. En este momento, se
le apareció la Virgen con tres ángeles y le dijo que la mejor arma
para convertir a las almas duras no era la flagelación, sino el rezo
de su salterio.
Santo Domingo se dirigió en ese mismo momento a la catedral de
Toulouse, sonaron las campanas y la gente se reunió para escucharlo.
Cuando iba a empezar a hablar, se soltó una tormenta con rayos y
viento muy fuerte que hizo que la gente se asustara. Todos los
presentes pudieron ver que la imagen de la Virgen que estaba en la
catedral alzaba tres veces los brazos hacia el Cielo. Santo Domingo
empezó a rezar el salterio de la Virgen y la tormenta se terminó.

En otra ocasión, Santo Domingo tenía que dar un sermón en la Iglesia
de Notre Dame en París con motivo de la fiesta de San Juan y, antes de
hacerlo, rezó el Rosario. La Virgen se le apareció y le dijo que su
sermón estaba bien, pero que mejor lo cambiara y le entregó un libro
con imágenes, en el cual le explicaba lo mucho que gustaba a Dios el
rosario de Avemarías porque le recordaba ciento cincuenta veces el
momento en que la humanidad, representada por María, había aceptado a
su Hijo como Salvador.
Santo Domingo cambió su homilía y habló de la devoción del Rosario y
la gente comenzó a rezarlo con devoción, a vivir cristianamente y a
dejar atrás sus malos hábitos.
Santo Domingo murió en 1221, después de una vida en la que se dedicó a
predicar y hacer popular la devoción del Rosario entre las gentes de
todas las clases sociales para el sufragio de las almas del
Purgatorio, para el triunfo sobre el mal y prosperidad de la Santa
Madre de la Iglesia.

El rezo del Rosario mantuvo su fervor por cien años después de la
muerte de Santo Domingo y empezó a ser olvidado.

En 1349, hubo en Europa una terrible epidemia de peste a la que se le
llamó ¨la muerte negra” en la que murieron muchísimas personas.
Fue entonces cuando el fraile Alan de la Roche, superior de los
dominicos en la misma provincia de Francia donde había comenzado la
devoción al Rosario, tuvo una aparición, en la cual Jesús, la Virgen y
Santo Domingo le pidieron que reviviera la antigua costumbre del rezo
del Santo Rosario. El Padre Alan comenzó esta labor de propagación
junto con todos los frailes dominicos en 1460. Ellos le dieron la
forma que tiene actualmente, con la aprobación eclesiástica. A partir
de entonces, esta devoción se extendió en toda la Iglesia.

¿Cuándo se instituyó formalmente esta fiesta?

El 7 de octubre de 1571 se llevó a cabo la batalla naval de Lepanto en
la cual los cristianos vencieron a los turcos. Los cristianos sabían
que si perdían esta batalla su religión podía peligrar y por esta
razón confiaron en la ayuda de Dios, a través de la intercesión de la
Santísima Virgen. El Papa San Pío V pidió a los cristianos rezar el
rosario por la flota. En Roma estaba el Papa despachando asuntos
cuando de pronto se levantó y anunció que sabía que la flota cristiana
había sido victoriosa. Ordenó el toque de campanas y una procesión.
Días más tarde llegaron los mensajeros con la noticia oficial del
triunfo cristiano. Posteriormente, instituyó la fiesta de Nuestra
Señora de las Victorias el 7 de octubre.

Un año más tarde, Gregorio XIII cambió el nombre de la fiesta por el
de Nuestra Señora del Rosario y determinó que se celebrase el primer
domingo de Octubre (día en que se había ganado la batalla).
Actualmente se celebra la fiesta del Rosario el 7 de Octubre y algunos
dominicos siguen celebrándola el primer domingo del mes.

La fuerza del Rosario
A lo largo de la historia se ha visto como el rezo del Santo Rosario
pone al demonio fuera de la ruta del hombre y de la Iglesia. Llena de
bendiciones a quienes lo rezan con devoción. Nuestra Madre del Cielo
ha seguido promoviéndolo, principalmente en sus apariciones a los
pastorcillos de Fátima.

El Rosario es una verdadera fuente de gracias. María es medianera de
las gracias de Dios. Dios ha querido que muchas gracias nos lleguen
por su conducto, ya que fue por ella que nos llegó la salvación.

Todo cristiano puede rezar el Rosario. Es una oración muy completa, ya
que requiere del empleo simultáneo de tres potencias de la persona:
física, vocal y espiritual. Las cuentas favorecen la concentración de
la mente.

Rezar el Rosario es como llevar diez flores a María en cada misterio.
Es una manera de repetirle muchas veces lo mucho que la queremos. El
amor y la piedad no se cansan nunca de repetir con frecuencia las
mismas palabras, porque siempre contienen algo nuevo. Si lo rezamos
todos los días, la Virgen nos llenará de gracias y nos ayudará a
llegar al Cielo. María intercede por nosotros sus hijos y no nos deja
de premiar con su ayuda. Al rezarlo, recordamos con la mente y el
corazón los misterios de la vida de Jesús y los misterios de la
conducta admirable de María: los gozosos, los dolorosos, los luminosos
y los gloriosos. Nos metemos en las escenas evangélicas: Belén,
Nazaret, Jerusalén, el huerto de los Olivos, el Calvario, María al pie
de la cruz, Cristo resucitado, el Cielo, todo esto pasa por nuestra
mente mientras nuestros labios oran.

Las Letanías
El Rosario no es una oración litúrgica, sino sólo un ejercicio
piadoso. Las Letanías forman una parte oficial de la liturgia en
cuanto que las invocaciones reciben permiso de la Santa Sede. Se cree
que su origen fue, probablemente, antes del siglo XII.

La forma actual en la que las rezamos se adoptó en el santuario
mariano de Loreto, en Italia y por eso se llama Letanía lauretana. En
1587, el Papa Sixto V la aprobó para que la rezaran todos los
cristianos. Todos los cristianos hemos recurrido a la Virgen en
momentos de alegría llamándola “Causa de nuestra alegría”, en momentos
de dolor diciéndole “Consoladora de los afligidos”, etc.
Podemos rezar las Letanías con devoción, con amor filial, con gozo de
tener una Madre con tantos títulos y perfecciones, recibidos de Dios
por su Maternidad divina y por su absoluta fidelidad. Al rezarlas,
tendremos la dicha de alabar a María, de invocar su protección y de
ser ayudados siempre ya que la Virgen no nos deja desamparados.

Cómo rezar el Rosario
Como se trata de una oración, lo primero que hay que hacer es saludar,
persignarnos y ponernos en presencia de Dios y de la Santísima Virgen.
Luego, se enuncian los misterios del día que se van a rezar y
comenzamos a meditar en el primero de estos cinco misterios. Durante
la oración de cada misterio, trataremos de acompañar a Jesús y a María
en aquellos momentos importantes de sus vidas. Aprovechamos de
pedirles ayuda para imitar las virtudes y cualidades que ellos
tuvieron en esos momentos. Al meditarlos frecuentemente, estas guías
pasan a formar parte de nuestra conciencia, de nuestra vida. Podemos
ofrecer cada misterio del rosario por una intención en particular y se
puede leer una parte del Evangelio que nos hable acerca del misterio
que estamos rezando.
Cada misterio consta de un Padrenuestro seguido de diez Avemarías y un
Gloria. Usamos nuestro rosario pasando una cuenta en cada Avemaría.
Así seguimos hasta terminar con los cinco misterios.
Al terminar de rezar los cinco misterios, se reza la Salve y se
termina con las Letanías.

Los Misterios
Los veinte misterios que se rezan nos recuerdan la vida de Jesús y,
dependiendo del día, se rezan de la siguiente forma:

LUNES Y SÁBADO
MISTERIOS GOZOSOS VIRTUD (sugerida)
1. La Anunciación del ángel a la Virgen. La obediencia.
2. La Visita de la Virgen a su prima Isabel. Amor al prójimo.
3. El Nacimiento del Hijo de Dios. Desprendimiento
4. La Presentación del niño Jesús en el templo. Pureza de intención.
5. El Niño Jesús perdido y hallado en el templo Sabiduría en cosas de
Dios.

MARTES Y VIERNES
MISTERIOS DOLOROSOS VIRTUD (sugerida)
1. La Oración de Jesús en el huerto. Verdadero arrepentimiento de los
pecados.
2. La flagelación de nuestro Señor Jesucristo. Espíritu de sacrificio
3. La coronación de espinas. Desapego a lo material
4. Jesucristo es cargado con la Cruz. Paciencia por mi cruz.
5. La crucifixión de nuestro Señor Jesucristo. Generosidad

MIERCOLES Y DOMINGOS.
MISTERIOS GLORIOSOS VIRTUD (sugerida)
1. La Resurrección de Jesucristo. Fe, Esperanza y Caridad
2. La Ascensión del Señor a los Cielos. Deseo de ir al Cielo
3. La venida del Espíritu Santo. Deseo de vivir en Gracia
4. La Asunción de la Virgen a los Cielos. Amor a María
5. La Coronación de la Virgen en los Cielos. Perseverancia

JUEVES.
MISTERIOS LUMINOSOS
1. El Bautismo de Jesús en el Jordán 2 Co 5, 21; . Mt 3, 17.
2. Las bodas de Caná; Jn 2, 1-12.
3. El anuncio del Reino de Dios Mc 1, 15; Mc 2. 3-13; Lc 47-48.
4. La Transfiguración; Lc 9, 35.
5. La Institución de la Eucaristía, expresión sacramental del misterio
pascual. Jn13, 1.




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