Desde la Agrupación Celeste y Blanca repudiamos los hechos de violencia en la iglesia San Ignacio, que afectan la sensibilidad de la comunidad toda, como la presencia en las puertas del Colegio de grupos skinhead ultraderechistas para vengarlos, producidos en el marco de una protesta -derecho consagrado por la Ley de centros de estudiantes- en favor del mejoramiento de la calidad de la escuela pública. Respetamos, como siempre, la diversidad de posiciones y propendemos a llegar a acuerdos que no perjudiquen
a los que más necesitan de la institución: los alumnos.
En general, coincidimos con el espíritu de lo expresado por la Agrupación Docente Raúl Aragón al considerar que la inclusión educativa parte del trabajo dentro de la escuela y de su posibilidad de transformar atento a los cambios de época y de contexto social, político y educativo.
Entendemos que la toma debe ser una medida de fuerza llevada a cabo como última instancia en un conflicto y, para que las reivindicaciones sean posibles, resulta indispensable que exista un debate previo que facilite acuerdos y la conciencia de toda la comunidad
educativa sobre por qué se llega a esa situación.
Apoyamos el esclarecimiento de los hechos pero desaconsejamos la instalación de un clima persecutorio sobre los estudiantes que, en su gran mayoría, mostraron una madurez política constructiva.
La Agrupación Celeste y Blanca propone la discusión de los problemas del Colegio -y en particular de esta dolorosa circunstancia- para transformar la desorientación de las autoridades que pretenden expulsar los problemas expulsando a los alumnos. Opone al gesto reaccionario de la destrucción una respuesta política acorde con la puesta en valor de la ciencia, la tecnología y la educación de los últimos años.