Voy a decirles despacio para que entren despacio en medio de tanta noticia mercancía y tanta agenda de la industria del entretenimiento, para informarles que el sábado 25 de enero falleció Mario Rabey.
Fue una de las figuras del movimiento contracultural durante la década de 1960, junto con Miguel Grinberg, Jorge Pistocchi y Pipo Lernoud. En los 70 se graduó de antropólogo, profesión en la cual desarrolló una intensa labor como investigador, profesor, y director de proyectos de desarrollo sustentable. Autor de más de sesenta publicaciones académicas. Hasta su
fallecimiento desarrollaba su actividad en el Instituto de Políticas Públicas. Alumno del antropólogo Rodolfo Merlino, colaboró durante años con el Arquitecto Rubén Pesci, uno de los pioneros latinoamericanos del desarrollo sustentable.
Estos datos biográficos son reveladores de la dimensión intelectual de Mario Rabey. Además de participar en el grupo contracultural - que mediáticamente se conoció como jipis argentinos- influenciado por la llamada revolución cultural de los años sesenta, que surgió en rebeldía contra el consumismo y la mercadotecnia impulsada desde el Imperio norteamericano; desde los setenta se fue constituyendo en un teórico y protagonista intelectual del pensamiento americano de liberación social, que revaloriza la existencia de las civilizaciones arcaicas en nuestro continente, acometiendo un giro Copérnico con respecto a la bibliografía histórica predominante, euro y anglo norteamericana centralista, que ponía como cuna de la civilización a la pequeña Europa Occidental y que en pleno siglo XX continuaba considerando bárbaros a los pueblos originarios. Así en la propia educación argentina no se enseñaba ni aún se enseña, que el origen del maíz, papa, batata, mandioca, tomate, cacao, naranja y tantos frutos de la cultura – o el “cultivar la tierra”- de los antiguos habitantes americano, y se reproducía en lo fundamental los criterios del colonialismo y la conquista, como valores civilizatorios del autoproclamado Mundo Occidental y Cristiano. O sea que Mario Rabey introdujo una variante en nuestro pensamiento americanista, que tenía como nutriente la revolución mexicana de 1910 y se expandía con la revolución cubana (1958) y los procesos de liberación nacional - caso Argelia-; la del cosmopolitismo del movimiento contracultural, que se rebelaba al totalitarismo de la Guerra Fría, predicaba el amor y la paz mundial, como los jipis, y más específicamente en los Beatles, que enlazaban musicalmente el ritmo de la queja y protesta afroamericana contra el racismo de los WAPS –el rock- con el ritmo de Oriente; algo que fue muy propio en el nacimiento del rock nacional, y semejante a lo que otro integrante de la generación de los setenta, Alberto Spinetta, sentía hacia el tango, en particular hacia las composiciones de Piazzola, que unía jazz y a Bela Bartok al tango. Así desde esta visión tan singular, propia a un pensamiento autónomo nacional, latinoamericano y popular –de ahí su adhesión al peronismo-, ejemplarmente investigó las culturas de LOS ANDES DEL NOROESTE ARGENTINO, en especial en Jujuy donde estuvo radicado y fue profesor de su Universidad. También, desarrolló una teoría antropológica, que se opuso y cuestionó el rol tradicional de la Antropología, como ciencia del colonialismo, nacida bajo el Imperio Británico, para explotar, profundizar las diferencias étnicas, religiosas y culturales de los pueblos. Al respecto los invito a leer su texto: ESTADO Y SOCIEDADES LOCALES: EL LUGAR DEL ANTROPOLOGO.
A parte, Mario Rabey fue compañero mío en el Colegio Nacional de Buenos Aires, promoción mil novecientos sesenta y seis, en la cual germinó una minoría intensa que sería vanguardia de la generación de los setenta, y que atesoró un espíritu de época, la de los años sesenta, que algunos con equívoca cultura de la inocencia, asocian más a los noventa, a las expresiones banales del arte efímero.
Ahora, voy a una pausa, para continuar en domingos sucesivos, sobre la vida y obra de Mario Rabey, que nos permite adentrarnos sobre los movimientos culturales de los sesenta y setenta y su vigencia.
¡Hasta el próximo domingo en Muy Bueno el Programa!