Asunto: DE ACTUALIDAD GASTROPOLITICA
LA PORNOPOLITICA
Sergio Monsalve
El show de carnes de Maduro pudo haber tumbado a cualquier presidente en la era previa al chavismo. Después de 20 años de corrupción estética, los cuatro videos de Salt Bae se consumen con una naturalidad terrorífica, afianzado la gestión populista del Zar Nicolás, cuya gula no solo es un insulto al hambre de los venezolanos, sino una deliberada campaña para dividirlos y conquistarlos a través de una dieta audiovisual de posverdades a la carta. El objetivo siempre es imponer una agenda de afectos, resentimientos y emociones binarias en primera persona. El culto a la personalidad del dictador criollo normalizó y viralizó las rutinas decadentes exhibidas por sus antecesores. Entre ellos cabe destacar el archivo filmado en la intimidad del carnicero de Rumania, Nicolae Ceaușesc, posteriormente filtrado por el documentalista Andrei Ujica, para denunciar la doble moral del comunismo caviar. Mientras su país sufría crisis y depresiones, Nicolae tomaba vacaciones de lujo con champaña en compañía de su esposa, como si fuesen los inspiradores del reality show de las Kardashians. Los camarógrafos del régimen los encumbraban en planos de conjunto, celebrando rutinas aristocráticas en contraste con sus discursos socialistas. Poco a poco, las imágenes fueron ahorcando a los oligarcas rojos de Europa del Este, hasta condenarlos a la muerte. Así, el heroísmo de sus películas de otrora culminó con la desprolijidad de un video donde unos militares los ejecutan a sangre fría, ante la completa incomprensión de la pareja Ceaușesc, incapaces de entender la raíz de su pena capital. El mismo destino les espera a Nicolás y a Cilia, después de provocar al globo con sus poses de matrimonio de nuevos ricos en una eterna luna de miel, sustentada en la miseria y el éxodo criminal. Salt Bae juega a erotizar un simple servicio de una parrillita mixta, haciendo movimientos ridículos con artilugios filosos. Cuchillo para su garganta.
Su performance de eyaculador precoz de los fogones exacerba los orgasmos y las respuestas torpes de los caníbales de Miraflores.
En el éxtasis de su sobremesa con habanos y atenciones de reyes, los dos groseros clientes ignoran su futuro.
Pronto serán ellos el platillo principal de una degollina mediática. Es el karma de restregarle tu apetito enajenado a un pueblo sin pan.