| Recuerdos de mi madre: Patricia Solano, hija de Picky Lora |
| 22 de May 2009 07:27 AM |
Si algo me ata al recuerdo de mi madre es su risa. A diez años de ausencia la sigo extrañando, pero la evoco y en lugar de sentir pena me río. Era una mujer vital, esencial y rotunda como un verso de don Pedro. Lo dije aquel día de abril, cuando pedí a sus amigos y amigas que no lloráramos su partida. Había que celebrar su vida.Nació en 1940 y siendo muy joven se rebeló contra la dictadura. Su propia madre, cuya familia había sido víctima en 1916 de los abusos de la intervención norteamericana le habló de libertad. Arrojada y firme como era, se sumó a la peligrosa y arriesgada militancia clandestina. Así marcó el camino hacia las montañas de Ocoa en 1963, y fue guerrillera. Luego la cárcel, el exilio, y el retorno en marzo de 1965. Un mes después, la guerra. ¿En qué momento aparezco yo? Yo aparezco luego de todo eso, pero pudiera hacer cada anécdota y contar cada episodio como si lo hubiese vivido. Ella, tan elocuente, tan expresiva, tan intensa y tan vehemente me contó sobre esos tiempos, y supe del drama de los momentos terribles y de las campanadas felices de los días gloriosos. Sobre mí puedo decir que mi propia gloria fue vivir con ella. Estar a su alrededor era cualquier cosa menos aburrido, porque siempre tenía un plan en marcha, y esto podía ser desde un viaje aventurero con nosotras, sus hijas, hasta reconstruir su patio con bromelias, piedras y piedrecitas. Era tan gracioso verla afanar para materializar sus ideas, que no puedo más que reír recordando aquella fuente de agua en cascada que se le metió entre ceja y ceja y que finalmente hizo realidad. Sus asuntos profesionales también los compartía en casa. Hacía de cada caso una historia que todas queríamos escuchar, porque tenía el don de Scherezade en “Las Mil y una Noches”, sólo que con mas comedia y suspenso porque además era exageradísima (sí, en superlativo) y a mis hermanas y a mí eso nos mataba de risa. Cosía, bordaba, sembraba plantas y disfrutaba enormemente la cocina. Presumida como ninguna, (“¿sin maquillaje? ¡jamás!”), llevó toda la vida las uñas de rojo y sólo en la playa la vi sin tacones. Pero también le gustaban las armas, tenía una puntería de miedo, y un entrenamiento en explosivos, arme y desarme, aprendido en las montañas de Cuba, que hicieron que la CIA la inscribiera en la lista de “los comunistas más peligrosos de la República Dominicana”. Bueno pues esa mujer peligrosa era mi mamá. Sus delgados brazos que sabían sostener fusiles también me cargaron y cuidaron de mí. Mirando sus finos dedos aprendí a tocar guitarra y cantando hicimos un dúo fenomenal. De hecho, en el patio de casa, juntas cosechamos gran fama y fueron muchas las veces que “se pararon y nos aplaudieron”. Voluntariosa, ¡como no!......pero como la madre era ella y la hija era yo, eso nunca fue un problema. Estar con ella, a fin de cuentas, era estar a salvo de todo. La periodista Patricia Solano Lora es hija de Carmen Josefina Lora (Picky), abogada y combatiente de la guerrilla que pretendía restaurar la constitucionalidad, tras el derrocamiento en 1963 del Gobierno del ex presidente Juan Bosch. |