Ambos son ambiciosos y aspiran a prestigio y reconocimiento. Sin embargo, en su vida cotidiana, el Gallo y el Mono tienen grandes dificultades para hacer concesiones mutuas, ya que el Mono requiere una gran cantidad de autonomía mientras que el Gallo permanece obsesionado con el control, el orden y la perfección.
El Gallo tiende a querer supervisar y cambiar el carácter del Mono, mientras que el Mono no busca ningún buen consejo del Gallo. De hecho, el Mono es consciente de su fuerza e inteligencia, lo que el Gallo no necesariamente entiende.
Por lo tanto, esta unión no es fácil. A largo plazo, es muy probable que la relación se desintegre a medida que se acumulan conflictos irreconciliables.