El Cerdo y el Caballo no tienen un carácter complementario, lo que no significa que no puedan formar una pareja y una familia feliz. El Cerdo, que tiene sed de ternura y aprecia más que todo los momentos íntimos en el hogar, no encuentra naturalmente en el Caballo un compañero capaz de satisfacer sus expectativas. En cuanto al Caballo, siempre ansioso por la libertad y los espacios abiertos, tiende a considerar al Cerdo posesivo y celoso. Por lo tanto, para que la relación funcione, el Caballo debe poder dejar de lado su individualismo para dedicarse por completo a las necesidades del Cerdo, nunca saciado. Entonces, ambos deben aceptar con humildad y filosofía los defectos del otro. Esto no es imposible para ellos, porque el Caballo admira el sentido del deber y la probidad del Cerdo, que permanece fascinado por el ardor y el espíritu feroz del Caballo. Teniendo cada uno diferentes pasiones y ocupaciones, logran no invadir el territorio del otro. Finalmente, se les aconseja no embarcarse en un proyecto profesional porque ambos carecen de prudencia y previsión.
Respecto a los elementos anuales de cada uno, el Metal Yang del Caballo tiene un efecto menos conflictivo con el Madera Yin del Cerdo, debido a su polaridad opuesta (Yin completa Yang). Sin embargo, para optimizar la neutralización de la confrontación entre Metal y Madera, es necesario trabajar en el elemento Agua, disponible en cantidad en el Cerdo. El Agua, asociado con la psicología y la comunicación, se crea escuchando, dialogando, escribiendo, pero también puede desarrollarse viviendo al borde del mar, un lago, un río. Los colores azul y negro también deben ser tomados en consideración.
Más información sobre el equilibrio de los 5 elementos:
https://www.karmaweather.com/es/equilibrio-de-los-elementos/