Otra vez, el calendario electoral nos convoca a elegir "representantes". Y una vez más, la sensación que nos queda en los barrios y villas es de apatía, falta de interés.
Y hay razones para ello. Nada de todo esto es porque la gente esté influida por los medios de "derecha", o porque le entró por los ojos la publicidad del oficialismo.
Las razones son más de fondo. Es que el modelo de concentración económica, exclusión social, y saqueo de nuestros bienes naturales sigue vigente. Por más que existan “algunos parches”, los problemas estructurales continúan agobiándonos en nuestra cotidianeidad. Y es que la clase política en su gran mayoría, en todo el país en general, y en Córdoba en particular; sigue preocupada en cuidar las prebendas que les brinda el poder, sin cuestionar ni replantearse absolutamente nada de la realidad que lo circunda (una nueva versión de obediencia debida).
Son increíbles e ingeniosos los discursos que se construyen desde las usinas de propaganda de los grandes bloques partidarios, para justificar presencias en las distintas listas. Fundamentalmente en los partidos tradicionales, pero también en las alternativas más pequeñas. Lo que queda claro es que los cargos, en su gran mayoría están reservados para dirigentes partidarios de largas décadas de “militancia” y para algunos neófitos (humoristas/deportistas) recién arribados a la política que nada tienen que ver con esa militancia ni mucho menos con un trabajo político territorial o de cuadros… son hoy por hoy los más claros exponentes de ésta clase política corrupta, clientelar, improductiva y tilinga que sigue reproduciendo esta nueva fase del modelo neoliberal.
Muy pocos plantean alternativas, hay una resignación generalizada, que sólo se queda en: "es lo que hay", "esta sociedad no da para más", “no hay otra opción”, “con tal de que no gane de vuelta el mismo”, “hay que romper el bipartidismo” “¿y a quién votas, entonces?”, “hay que tragarse un par de sapos”… entre otras justificaciones de posibilismo, para ser parte de un paradigma electoral, que lejos está de cuestionar las verdaderas causas de los males que nos aquejan.
Casi nadie se anima a plantear nuevos paradigmas que cuestionen este sistema de injusticia e inequidad.
Mucho menos incluso, en animarse a hablar o siquiera pensar, en políticas alternativas y sostenibles en el tiempo... en fin, la lógica del "Poder", da argumento para todo. Entonces vemos a expresiones o “figuritas” que se mueven de un lado para otro sin ruborizarse, y hoy estoy con éste, y mañana con aquel, pasado con el de más allá. Cayendo en una escalada de argumentos, consignas, referencias abstractas y vacías que apelan desenfadadamente a la ideológica del personaje histórico que les quede más cómodo. Que Perón, que Evita, que Jauretche, que Marechal, que Felipe Varela, que Yrigoyen, etc.
Apelando al sólo motivo retórico del nombre, pero sin siquiera intentar imitar la vocación de servicio al Pueblo y la construcción de una Nación con Justicia Social que tuvieron representados en estos referentes en otros momentos de la Historia Nacional
Hay que ser claros: nosotros desde Agrupación Montoneros Córdoba, hace tiempo venimos sosteniendo la necesidad de romper con la prostitución de la política y del clientelismo; como así también, claro está, con los discursos lacrimógenos que hacen referencia al pasado, para justificar esa forma de hacer política. Las estructuras de poder, y sus políticos de turno ¡no pueden seguir recurriendo al hambre y la necesidad de los más humildes para disputarse el poder! a través de elecciones totalmente manipuladas por las espurias y volátiles circunstancias de la coyuntura.
Nunca los sectores que nos definimos como patrióticos y revolucionarios, separamos entre derechas e izquierdas. La principal antinomia era Pueblo y Oligarquía, Nación e Imperialismo. Pero esas antinomias también son del siglo pasado. Hay que actualizar esos conceptos, y adecuarlos a las nuevas realidades económicas, sociales, culturales y políticas que nos atraviesan.
Lo que necesitamos es construir, recrear, reinventar un Sujeto Político y Social que encare un Proyecto Nacional y Latinoamericano, y en consecuencia las urgentes transformaciones necesarias para un modelo alternativo al neoliberal vigente. Ese nuevo sujeto político y social, deberá irremediablemente tener una ética solidaria, altruista, comprometida, participativa; en el que el único interés sea el de una sociedad más justa e igualitaria. Deberá romper con la política de los “kiosquitos”, los “aparatos”, con los que se mueve la inmensa mayoría de la clase política; deberá plantearse políticas superadoras, viables en el tiempo, para siempre, pensando: no en las próximas elecciones, si no en las próximas generaciones.
Y para ello necesitamos otra Constitución, una nueva Carta Magna. No para la rerereelección de nadie, o para enmendar cortoplacistamente una ley aquí o un artículo allá. Si no para llevar a cabo la refundación ética y cultural de nuestra sociedad. Para tener herramientas jurídicas más seguras, más contundentes, más justas, más actuales, más vigentes. Que resguarden y defiendan los derechos del Pueblo. Una nueva lógica jurídica, política y social que destierre para siempre el pacto de la clase Política que se actualizó a fines del siglo pasado, mediante el pacto abierto y sin tapujos entre Menem y Alfonsín, con el aplauso de todo el resto de los chupasangre que viven del sacrificio de los argentinos.
Y hay muchas maneras de llevar adelante esta eutopía, estos mundos posibles, estas realidades a partir de nuestra propia voluntad. El camino no es, necesariamente, el laberíntico paseo electoral representativo que nos propone la filosofía liberal progresista. Hay muchos caminos, hay infinidad de posibilidades. Hay un universo de alternativas. Sólo es cuestión de animarse a pensar. De soñarse protagonistas. De aceptarse sujetos de Derecho, de acción, de transformación.
En esta coyuntura neoliberal, donde todas nuestras frustraciones terminan decantando en violencia individual, colectiva o social, debemos una vez más, como tantas veces en nuestra historia, vencer los miedos, correr el velo de la anomia, la parálisis de las coyunturas infames. Debemos canalizar esa bronca que decanta en violencia, en fuerza creadora y de esperanza. Es imprescindible descargar la penitencia de la resignación y volver a tener fe y esperanza en nosotros mismos, en el de al lado, en el desconocido y en el de más allá
Por ello convocamos al Pueblo Argentino, a construir ese Nuevo Sujeto Político y Social, por una Nueva Constitución que reemplace la Democracia Representativa, por una Participativa. Mientras eso no suceda, la alternancia en el Poder de las distintas versiones de la Partidocracia Liberal, no producirán las transformaciones que tanto necesitamos y reclamamos.
Nos ilumina el fuego de nuestro pueblo,
nos guían los héroes revolucionarios de nuestra Historia.
Agrupación MONTONEROS Córdoba, a los 29 días del mes de Julio de 2011