Por un momento, olvida todo lo que está alrededor. Tranquilamente, vigila tu respiración, cómo el aire cae dentro de tus pulmones y cómo éstos se aprietan para dejar salir la contaminación, el calor y el vapor de agua.
En ese momento, piensa en todo lo que te hace feliz... fuera del trabajo, fuera de las relaciones de pareja, fuera de la familia, fuera de las aficiones, fuera de la diversión. Sigue respirando, ocupa tu mente en este momento. Siente los latidos de tu corazón en el cuerpo. Ahí donde se dobla, ahí donde se estremece, ahí donde se adormece. Sigue respirando, tranquilamente, observa con paciencia.
Cuando tomes aire, imagina el amor de dios entrando en ti... porque dios también se manifiesta en aire... imagina que esta luminosidad limpia lo que encuentra sucio... a fin de cuentas tú sabes que el oxígeno viaja por todo tu cuerpo a través de la sangre... piensa que con el dióxido de carbono que expeles también salen de tu cuerpo todas los pensamientos tóxicos, todo el cansancio, toda envidia, todo deseo impuro...
Piensa, por un momento, que estás solamente tú frente a dios. ¿Hay algo que quieras pedir, sugerir, reclamar, rogar? ¡Házlo! La paciencia de nuestro padre es tan grande que aunque no sepamos expresarnos él nos comprende -algo que ni entre los más desarrollados y sensibles de los hombres podemos hacer-
Sigue respirando... abre los ojos y observa: en cada persona que ves hay algo que es bueno para ti. En ti hay algo bueno para cada persona que entra en contacto con tu vida. Es hora de darlo. Sé perfecto... si hoy no puedes, sigue intentándolo mañana.
Hoy es un buen día para empezar a SER la obra de dios.
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Publicado por 5ER610N para
¡Ah, plebes! el 7/20/2009 11:37:00 AM