Crónica de un robo no anunciado

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Sergio Torres

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Jul 19, 2011, 1:51:30 PM7/19/11
to 1sombrayp...@blogger.com, c...@cdn.com.mx, comen...@elpueblo.com, cont...@elpueblo.com, delaopu...@yahoo.com.mx, enl...@eldiariodechihuahua.com.mx, in...@eldigital.com.mx, jugl...@googlegroups.com, maryd...@yahoo.com.mx, mnich...@elpeso.com.mx, om...@omnia.com.mx, Maria Elena Ortiz Muñiz, Seccion Gente, Silvia Victoria Madrid
No sé a quién se le ocurrió tomar esta situación nuestra de cada día como la cosa más natural de la vida. Pero en esas estamos: el robo, asalto, la violación, el rapto, el secuestro, la extorsión (¡Lotería!) son de lo más normal en nuestro entorno.

Ayer. 8 de la mañana. Inmediaciones del Hospital Infantil. Dejo a mi mujer en la puerta para que confirme la cita del niño con el cirujano. Avanzo a 24 e Irigoyen -entre Zarco y Abraham González, la calle que corre a un costado del Santuario- y estaciono la camioneta. Como el niño es quien importa, decido llevarlo primero para que no pierda la cita. Lo dejo con su madre, regreso a la camioneta y ¡oh sorpresa! No hay pañalera $180, lonchera $169, un teclado PSR-850 $13,000, un saco negro de smoking $1,300, el adaptador de un Korg TR $800, sábanas del niño y... ¡su osito de peluche!. Vivir en estas condiciones, es algo que no tiene precio.

Voy a la cita con el médico, le pido nos resurta el medicamento del niño -que iba en la pañalera- y, al salir, mi mujer llama a la policía. Reporte tomado. Nos dan el número y nos piden que esperamos. Así que esperamos... y esperamos... y esperamos. Cuarenta minutos después, llamo para saber qué pasó con los oficiales del orden. Me comunican que ya pasaron por ahí pero ¡no había nadie!. Le explico a la telefonista la ubicación de la calle, a una cuadra de la casa del Gobernador, me dice que espere... con toda mi fe puesta en la justicia, espero.

Una hora después, llamo de nuevo, le comunico a la telefonista nuestra decisión de abandonar el lugar y esperar que la justicia divina se encargue de lo que haya de ser pues, pese a mi confianza en la humana y la eficiencia de la policía local y la promesa del alcalde Marco Quezada de que los oficiales se presentarían en el sitio en 8 minutos, el niño no soporta más calor. Le agradezco a la telefonista su atención y le aclaro que, aunque los oficiales le han comunicado que se presentaron al lugar, la verdad es que no fue así.

Entonces, con 15,449 pesos menos en bienes, la alarma del auto dañada (Hábilmente arrancaron los cables de la bocina), un niño de un años y nueve meses hambriento y caluroso y la alegría de saber que estamos bien, llevo a mi mujer a su trabajo, dejo al niño con sus abuelos y me pongo a trabajar, celebro la vida y sigo con lo mío.

Hoy mi oración va por estos ladrones:
Amoroso padre celestial, tú conoces el corazón y las necesidades de cada uno de nosotros. Aunque no entienda las circunstancias, aunque no comprenda las acciones, confío en que tienes un plan para cada uno de nosotros y que el dolor de la conviviencia humana es sólo una forma de depurar lo mejor del resto. Te pido bendigas a quienes por necesidad o vicio, con el uso de la inteligencia y habilidad que sabiamente les diste, tomaron lo que no era suyo para sí. Que encuentren satisfacción a su necesidad y no tengan que hacer esto nunca más. Que su vida sea bendecida con abundancia y generosidad para que puedan dar en vez de tomar, que puedan compartir en vez de aferrarse a lo que no les pertenece. Tú que eres la fuente de todo bien en este Universo y nos bañas por igual con la luz del sol, dales paz y sabiduría. A mí, cobíjame en tu pecho amoroso y arrúllame en la paz del ritmo de la conciencia de ti. Te lo pido en nombre de Jesús, hermano y señor nuestro. Amén.


  
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