J.A.DEFINICIÓN DE LA RECAÍDA:

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RICARDO GASTELO

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Aug 9, 2017, 1:00:30 PM8/9/17
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DEFINICIÓN DE LA RECAÍDA:
La recaída se define como el proceso de retroceso a los patrones de comportamiento y pensamiento típicos de la adicción activa, que ya se habían superado, y que finalmente llevan de vuelta a apostar compulsivamente, retrocediendo hasta llegar de nuevo al estado de enfermedad adictiva que existía antes de comenzar la recuperación.
Para poder hablar de recaída una persona debe haber estado previamente en recuperación, o sea abstinente y con cambios de conducta, por un período significativo de tiempo.

POR EL SIMPLE HECHO DE NO HABER APOSTADO COMPULSIVAMENTE POR UN TIEMPO, EL VOLVER A APOSTAR COMPULSIVAMENTE, NO NECESARIAMENTE ES UNA RECAÍDA.

Podría tratarse de episodios de apuesta compulsivo  alternos, dentro de un período de adicción activa.
A pesar de que una recaída puede ser peligrosa y se traduce finalmente en sufrimiento y pérdida de tiempo y energía, a veces las recaídas también son períodos de aprendizaje, para una persona que desea recuperarse. 
A pesar de estar conscientes de su problema y de tener buena disposición para la recuperación, un APOSTADOR COMPULSIVO puede recaer, sino maneja bien las situaciones de riesgo o descuida su proceso de cambios. Luego de una recaída es más probable que el APOSTADOR COMPULSIVO este más claro en que cosas ha estado haciendo mal. Aún así no es necesario recaer para poder aprender o avanzar en la recuperación.

SÍNTOMAS DE UNA RECAÍDA:
Una persona en recuperación puede comenzar a mostrar síntomas de una recaída mucho antes de volver a apostar compulsivamente. Poder identificar estos síntomas y tratarlos a tiempo puede ayudar a prevenir una recaída:

1.- RETORNO DEL PENSAMIENTO OBSESIVO CON RESPECTO A APOSTAR:

Podrían ser pensamientos relativos a determinados lugares, sueños o deseos de apostar que vuelven luego de que habían desaparecido.

2.- ACTITUD DE DESAFÍO CON RESPECTO AL PLAN DE RECUPERACIÓN:

 No salir de los lugares de riesgo (tragamonedas o algún establecimiento por ejemplo) o volver a los lugares de riesgo (casinos), o volver a ver las personas relacionadas con las  de apuestas.


3.- DESCUIDAR EL PLAN DE RECUPERACIÓN:

 Dejar de ir a reuniones, o faltar a las citas con el terapeuta, dejar de leer literatura o dejar de hacer ejercicio.

4.- AISLAMIENTO O PÉRDIDA DE CONTACTO: con las nuevas relaciones de recuperación.

5.- IRRITABILIDAD:

Especialmente en las relaciones significativas del apostador compulsivo: esposo(a), padres, hermanos, novio(a), pareja, hijos.

6.- SENTIMIENTOS DE DEPRESIÓN Y ANSIEDAD FLOTANTES:

 Sobrevienen estados emocionales incómodos que no necesariamente se relacionan con ningún evento externo.

7.- RENACEN O SE EXALTAN LOS RESENTIMIENTOS HACIA OTRAS PERSONAS.

8.- DISCUSIONES FRECUENTES EN EL HOGAR Y LA FAMILIA.

9.- DEFENSIVIDAD AL HABLAR DEL TEMA DE SU RECUPERACIÓN O AL SER RETROALIMENTADOS.

Cuando le dicen algo al apostador compulsivo responde inmediatamente... "SI, PERO ES QUE....."

10.- INSOMNIO, INTRANQUILIDAD Y DIFICULTAD PARA DESCANSAR.

11.- PREOCUPACIÓN OBSESIVA POR EL DINERO Y POR LA SEGURIDAD FINANCIERA.

Estos son solo algunos de los síntomas relacionados al síndrome de la recaída. Cada persona es diferente y por lo tanto mostrará síntomas propios, pero en general es marcadamente notable la presencia y evolución de este síndrome. 
Una de las paradojas de la recaída es que mientras más marcados son los síntomas, menos capacidad tiene el apostador compulsivo para poder aceptar las críticas constructivas de las personas que lo rodean, y que podrían preocuparse por la posibilidad de una recaída.
El proceso de recaída puede ser detenido ya sea por la propia iniciativa o por la intervención de personas que rodean al apostador compulsivo y que le sirven de apoyo tales como familiares, terapeutas o compañeros de grupo.

 

 

 

**Para Protegerse Contra una Recaída**
 
Supongamos que faltamos al ideal escogido y que tropezamos. ¿Quiere decir esto que vamos a jugar compulsivamente? Algunos nos dicen que así sería. Pero esto solamente es una verdad a medias.
 
Esto depende de nosotros y de nuestros motivos. Si lamentamos lo que hemos hecho y tenemos el deseo sincero de que Nuestro Ser Superior nos conduzca a cosas mejores, creemos que seremos perdonados y que habremos aprendido nuestra lección. Si no lo lamentamos y nuestra conducta sigue dañando a otro, es seguro que apostaremos compulsivamente. No estamos teorizando. Estos son hechos de nuestra propia experiencia

Feliz 24 horas

Dios le bendiga,

Richard G.


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