Reflexión del día 17 de Marzo.
"No nos dejes caer en la tentación" rezamos,
porque sabemos con certeza que la tentación
acecha a la vuelta de la esquina.
La tentación es astuta, solapada, y paciente.
Nunca sabemos cuando nos sorprenderá
con la guardia baja.
Puede acudir en el canto de sirenas
de una publicidad en colores
o en un aviso de la radio,
o en las luces y los ruidos del Casino.
Y, por supuesto,
en la estimulación directa
de otra persona.
Debemos estar siempre vigilantes,
recordando que la primera apuesta,
la primera palanca de un traga-monedas
o la primera vuelta de la ruleta
pueden destruir nuestra vida.
¿Estoy al tanto
de mi prioridad número uno?
DIOS, condúceme lejos de la tentación
así sea el sonido de una ruleta,
una vuelta de póker,
el humo del bingo.
Que pueda reconocer los límites
de mi resistencia
y permanecer dentro de ellos.
Que pueda mantenerme cerca
de la voluntad de DIOS
dándole un nuevo sentido a la frase
"Sentirse en el espíritu"
Hoy recordaré:
Sentirme en el espíritu.
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... de toda temporada de aflicción y sufrimiento,
cuando la mano de Dios aparecía pesada o aun injusta,
se aprendieron nuevas lecciones para vivir,
se descubrieron nuevos recursos de valor,
y finalmente en forma ineludible,
vino la convicción de que Dios
"se mueve en forma misteriosa para hacer Sus maravillas".
Después de perder mi carrera, todo mi dinero,
trabajo, creditos, mi familia y la salud,
todavía no me convencía de que mi
manera de vivir necesitaba una revisión.
Creía que estaba destinada a morir solo y que lo merecía.
En la cima de mi desesperación,
mi niñito de corta edad se enfermó
gravemente con una rara enfermedad.
Los esfuerzos de los doctores fueron infructuosos.
Yo redoblé mis esfuerzos para amortiguar mis sentimientos
pero los juegos al azar ya había dejado de surtir su efecto.
Quedé solo mirando fijamente a los ojos de Dios, suplicando su ayuda.
A los pocos días, por una extraña concatenación de coincidencias,
tuve contacto otra ves con J.A. y desde entonces he permanecido sin jugar.
Mi hijo vive ya está mejorando.
Todo el episodio me convenció de mi impotencia
hacia las apuestas y de lo inmanejable que era mi vida.
Hoy, mi hijo y yo estamos agradecidos a Dios por Su intervención.
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