Mi historia

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Wolfi

unread,
Jul 15, 2008, 9:23:43 AM7/15/08
to jovenesadventistasc...@googlegroups.com
Muchos hemos intentado cumplir un deseo interior, impulsado a veces
por fuerzas externas (mucha “presión religiosa”), queriendo trascender
nuestra naturaleza humana y pecadora. Muchas veces yo mismo en el
pasado he intentado hacer cosas fuera de mi alcance, y he quedado en
ridículo, ante Dios, ante otras personas, y ante mí mismo. Nos
inventamos la innecesaria obligación de ser como Dios. En
consecuencia, sentimos la punzante humillación de no ser suficiente
buenos, de ser inferiores y de haber perdido el control.

No tenemos que ser buenos para ser salvos, pero sí tenemos que ser
salvos para ser buenos. No se trata de quiénes somos, sino de a quién
pertenecemos. ¡Cuán bueno es Dios! "No hay nada que podamos hacer para
que Él nos ame más, ni nada que podamos hacer para que nos ame menos".

La paz es una profunda disposición del corazón. Es humildad, es la
capacidad de renunciar a la necesidad de ser aprobados por los demás o
por nosotros mismos. Esa posibilidad tiene base en la certeza que
nuestros aciertos o nuestras faltas en cualquier área no afectan en
absoluto el amor de Dios hacia nosotros y nuestros prójimos. La paz
que viene de confiar en que Dios acepta nuestro auténtico ser es la
base de nuestra capacidad para llevar el amor reconciliador de Dios a
otros en los ámbitos más humildes y en las acciones más humildes y
cotidianas.

Mi Testimonio sobre mis creencias actuales y las creencias Adventistas
del 7º día.

Por Wolfgang Streich

I – Mi Experiencia

Mi nombre es Wolfgang Streich. Nací en una familia Adventista del 7º
día (IASD) bastante de la línea tradicional yo diría, aunque mis
padres eran personas con mente muy abierta. Fui bautizado el año 1979
a la edad de 9 años. Amaba a la iglesia Adventista y estaba muy feliz
de ser un miembro joven de la misma.

Durante muchos años no se me ocurrió nunca que la iglesia en que había
nacido podría estar predicando ciertas posturas equivocadas. Mucho
menos se me cruzó siquiera por la mente que algún día estaría dejando
de ser miembro de mi amada iglesia.

Desde muy pequeño me gustaba leer mucho, y en mi familia teníamos la
mayoría de las publicaciones adventistas, desde una enorme colección
de libros de Elena de White, otros libros, revistas, y por supuesto el
himnario adventista y los folletos de Escuela Sabática.

Estudié en el Colegio Adventista de Asunción toda mi primaria. La
educación Media la realicé en el Instituto Adventista Alberdi, donde
realmente empecé a identificarme plenamente con la cultura o estilo de
vida Adventista, aunque también empecé a cuestionar ciertas
contradicciones en la vida de algunas personas.

Mi vida Terciaria comenzó el año 1998 en el Colegio Adventista del
Plata (C.A.P), donde inicié mis estudios de Teología. Todo parecía ir
rumbo en popa. Mis padres, mi familia y amigos esperaban verme pronto
convertido en todo un Pastor. No todo fue fácil. Durante el proceso de
la carrera muchas veces tuve dudas, no del Señor, sino de mi capacidad
para poder ser un líder de este pueblo al que amaba con todo mi
corazón. Fuertes nubes de depresión a veces nublaban mi mente.

Un hecho providencial ocurrió en este proceso. Sin yo comprenderlo
plenamente, ciertas circunstancias me llevaron a realizar un
paréntesis en la carrera el año 1990. Sin planearlo siquiera, me
ofrecieron estudiar ese año en el Instituto Bíblico Asunción (I.B.A),
de los Hermanos Menonitas, en Paraguay. Fue una experiencia
enriquecedora, donde pude crecer muchísimo en amplitud de mente,
referente al concepto de Pueblo de Dios. El Evangelio de la Gracia
empezó a producir profundas impresiones en mi corazón. No comprendía
mucho de lo que el Señor estaba planeando hacer en mi vida futura.

El año 1991 regresé, para ese entonces a la nueva Universidad
Adventista del Plata (U.A.P). Muchas preguntas había en muchos alumnos
sobre el nuevo rumbo que tomaría la institución, que hasta ese
entonces se había regido por postulados y reglamentos basados en el
Adventismo tradicional, (Adventismo Histórico). Muchas sorpresas nos
llevamos con ciertos cambios que a muchos nos parecieron afectar los
principios que seguíamos fielmente anteriormente. Especialmente nos
chocó a algunos que para ese año las señoritas tenían la libertad de
utilizar maquillaje y alhajas, cosa antes impensable.

En medio de cierta confusión respecto a los postulados Históricos del
Adventismo empezamos a recibir en la biblioteca una revista titulada
"Nuestro Firme Fundamento" de Hope Internacional, la línea más
conservadora de los que se autodenominaban “Adventístas Históricos”.
El grupo de Hope, estaba luchando por que no se modificaran ciertas
posturas tradicionales que parecían afectar la doctrina Adventista.

Para ese año también escuché por primera vez los nombres de Desmond
Ford y de Walter Rea, profundos enemigos de Hope, a quienes estos
acusaban de estar destruyendo los pilares de la fe Adventista. No me
interioricé mucho en la teología de estos personajes, pero sus nombres
quedaron grabados en mi mente.

Todo esto impulsó a que para ese año pulularan distintas líneas de
pensamiento dentro del Seminario. Precisamente en esa época, dos
compañeros empezaron a lograr un fuerte liderazgo promoviendo ideas,
citas y debates entre los compañeros. Ellos eran Andrés y Sergio.
Andrés había estudiado teología en EE.UU., y había sido formado por el
grupo de "Adventistas Históricos". Sergio era un nuevo adventista,
recién convertido, pero venía con un "cierto aire de santidad".
Parecía un poco raro. Ellos seguían una vida de cumplimiento estricto
a sus convicciones. Lo más notorio era su alimentación. No comían
carne, queso ni huevos, cumpliendo hasta un extremo irrisible las
normas de estilo de vida enseñadas por Elena de White en el siglo XIX.

Sergio pasó por algo que a nosotros nos pareció un poco gracioso, el
romper su noviazgo, por fuertes convicciones de que el beso era pecado
durante el noviazgo.

El año 1991 para mi fue un año de mucha confusión en el campo de las
ideas. Había pasado mucho tiempo leyendo “Nuestro Firme Fundamento”, y
casi había llegado a la conclusión de que una de las verdades
fundamentales del Adventismo era que existía la posibilidad “por la
gracia de Dios” de vivir una vida sin pecado, antes de la venida de
Cristo. Aunque yo intelectualmente aceptaba estaba posibilidad, en la
práctica me parecía esto imposible.

Todo esto fue creando un gran conflicto en mi mente Había cosas que no
podía entender.

Para el año 1992, algunos cosas que ocurrieron aclararon mis ideas. En
primer lugar Andrés y Sergio ya no estaban. Andrés había dejado la
iglesia. Decían que se había vuelto alcohólico, que fumaba, y tenía
varias mujeres. Creo que era verdad. A Sergio lo volvimos a ver luego
de un tiempo. También había dejado la iglesia, y había intentado
suicidarse en la ciudad de Mendoza. Milagrosamente fue salvado por la
ayuda de una persona que habló con el.

Otro suceso que yo creo fue fundamental; fue el encontrar entre los
casetes de sermones de la universidad un tema sobre Cristología que
trajo paz a mi alma, y la seguridad de la Salvación. Rechacé y repudié
totalmente las ideas perfeccionistas que durante más de un año habían
confundido mis pensamientos y acciones. Tanto mis ideas como mi
experiencia personal con el Señor tuvieron un cambio de 180º, diría
yo. Tal vez, ese año podría decir yo fue el de mi nuevo nacimiento.
Ese año también me tocó ir a realizar mis prácticas de evangelismo en
la ciudad de Punta Alta, unos 700 kilómetros al sur de Buenos Aires.
Fue mi oportunidad para empezar a predicar del gozo que produce ser
Justificado por la Fe en Jesús. Mucho pesar me produjo tener que
producir dolor en muchas personas, al tener que enseñar que por amor a
Jesús ellos tenían que perder sus puestos de trabajo y el afecto de
sus familias y amigos, cambiando sus estilos de vida, para adaptarse a
los postulados del Adventismo Histórico.

Terminé teología el año 1993, con mucho gozo y paz, especialmente
luego de tomar la materia Romanos, con el pastor David Gullón. Era
algo que ni yo podía explicar lo que estaba ocurriendo en mi vida.
Algo que me produjo un dolor fuerte fue el no recibir una propuesta de
trabajo formal de parte de la iglesia al terminar la carrera. Tal vez
fue parte del propósito de Dios, el no haber formalizado un
matrimonio, y tener ciertas discrepancias con el sistema de trabajo de
ciertos administradores. Mis críticas a los administradores de la
iglesia eran abiertamente conocidas por todos.

Luego de unos meses, ingresé al programa de Misión Global (un programa
para abrir iglesias en nuevos lugares) en la Misión Argentina del Sur,
en una ciudad que se llama Tres Arroyos. Luego pasé por un tiempo en
Mariano Roque Alonso, también en Santa Rita, y finalmente en San
Ignacio (Estas ciudades del Paraguay).

En esa época mi propósito definido era ser un pastor Adventista
Evangélico (Basado en el Evangelio de las Buenas Noticias del Amor de
Jesús, y no en programas apocalípticos característicos del Adventismo
Histórico). Durante un buen tiempo lo pude hacer. Mi sueño de ver a
una iglesia que predicara más de Jesús, y de la justificación por la
fe también parecía estar haciéndose realidad. Trabajé ese tiempo en
varios “Revives” tanto con el Pastor Homero Salazar, evangelista de la
Misión Paraguaya, y con Alejandro Bullón, evangelista de la División
Sudamericana.

Aunque en las iglesias locales encontraba personas muy legalistas, y
un firme apego al Adventismo Histórico, me parecía que a nivel
mundial, y a nivel de la Misión Paraguaya las cosas estaban cambiando.
“Eso” era lo que yo creía.

Para 1998 mis sueños empezaron a resquebrajarse en mil pedazos. Luego
de una serie de desacuerdos con el presidente de la Misión Paraguaya,
el Pastor Tomás Recalde en esa época, fui despedido por desobedecer el
orden jerárquico, (o más bien “las ordenes jerárquicas”).

A partir de allí comenzó mi replanteamiento buscando que era realmente
lo que ocurría en la iglesia Adventista del 7º día. ¿Eran errores de
líderes humanos?, lo que sería comprensible, pues yo también soy un
ser humano lleno de errores, o ¿eran problemas doctrinales teológicos?

El tiempo me dio las respuestas. Apoyando a la iglesia de Vista
Alegre, empecé a tener ciertas diferencias con el Pastor Cesar
Camacho, quien además de explotarme (a cambio de un "posible" perdón
de parte de la Misión) empezó a confrontar mis ideas y posturas sobre
el Adventismo Evangélico que yo propugnaba de manera abierta para ese
entonces. Para Julio del año 2000 pedí mi renuncia a la Iglesia
Adventista del 7º día. (Aclaré en mi carta de renuncia que repudiaba
al Adventista Histórico, y que seguiría siendo un Adventista
Evangélico) Ya van varios años de procesos donde el Señor proveyó
bálsamo a mi alma, y nuevos conocimientos y percepciones referente al
Verdadero Evangelio. Actualmente soy miembro de la Iglesia Evangélica
Raíces, de la denominación Hermanos Menonitas. Es una larga historia,
pero para tratar de ser breve les voy a relatar por qué creo que la
Iglesia Adventista del 7º día, (la que lleva ese nombre, la iglesia
Adventista Histórica) No es evangélica, No es bíblica, y No es
Cristocéntrica.

II - Aspectos Doctrinales

Una de las grande preguntas luego de pasar por el I.B.A (año 1990) era
por qué la IASD no tenía buenas relaciones con las demás iglesias
evangélicas. Uno de los grandes problemas que tuve antes de ser
despedido del ministerio Adventista fue cuando empecé a salir con una
señorita, hija de un pastor de una iglesia evangélica.

Desde el año 1996 tenía un gran grupo de amigos pastores evangélicos.
(Incluso ese año fui aceptado como miembro de la APEP, Asociación de
pastores evangélicos del Paraguay) Solía asistir frecuentemente a
campamentos y retiros espirituales de la comunidad evangélica tanto de
la APEP (Asociación de pastores evangélicos) como de LIPPEN (Liga
Paraguaya pro evangelización del niño).

Después de mi despido (1998) las preguntas iban y venían a mi mente.
Gracias a Dios por Radio OBEDIRA, por Alfalit y por tantos amigos que
me ayudaron en aquella época. Pero las respuestas no vinieron de
ellos. Las respuestas vinieron sorpresivamente para mí, de grupos de
personas que habían dejado la Iglesia Adventista Histórica y tenían
páginas en Internet, contando sus razones por las cuales dejaron la
denominación. Algunos, claro abandonaron por rencillas y por
conflictos, lo cual era comprensible para mí. Pero mucho me sorprendí
de algunos que dejaron buscando simplemente la verdad Bíblica, El
Verdadero Firme Fundamento de la Fe.

Tratando de sistematizar voy a empezar a numerar algunas cosas que fui
descubriendo:

1- Aunque la teología sistemática de la IASD tiene tal vez un 80% de
doctrinas bíblicas, evangélicas, (ellos tienen 28 doctrinas
fundamentales), hay varias que no tienen ningún fundamento bíblico, y
son de invento netamente humano. Aunque uno no lo crea, un poco de
levadura leuda toda la masa, y un poco de teología humana, también
leuda toda la masa.

2- Hay 2 doctrinas muy peculiares, que son las que van leudando las
otras doctrinas, para hacer de la Iglesia Adventista una denominación
legalista y heterodoxa, apartada totalmente de los postulados de Solo
Cristo, Sola Fe, Sola Scriptura.

Esas dos doctrinas son:

a) La doctrina del Santuario Celestial, en que la Iglesia Adventista
del 7º día Histórica aseguran en base a un “estudio” de Daniel 8 y 9,
y una serie de otros textos fuera de contexto, que Cristo pasó el 22
de Octubre de 1844, en el Santuario del Cielo, del Lugar Santo al
Lugar Santísimo. Allí, supuestamente, Cristo ingresó para realizar un
“Juicio investigador”, en el cual deben ser borrados los pecados
confesados, y finalmente los que tienen los libros limpios son los que
van a ser salvos. Según ellos, el “Juicio Investigador” va a concluir
algunas semanas antes de que Cristo venga a la tierra por Segunda vez.

b) La doctrina de la inspiración profética de Elena de White: La
Iglesia Adventista del 7º día Histórica asegura en su teología
sistemática, en una de sus creencias fundamentales, que el don
profético para el tiempo del fin, fue dado a “la iglesia Remanente”
por medio de Elena de White (una de las fundadoras del movimiento
Adventista 1843 a 1915). Aunque podría asegurarse un buen papel en la
formación y liderazgo de la iglesia (así como Wesley, Lutero, Calvino,
Meno Simons y otros fueron líderes de sus denominaciones) la iglesia
Adventista va mucho más allá dando a los escritos de Elena de White un
valor canónico, cumpliendo el rol de intérprete de la Biblia, y
fundamento para toda creencia y práctica de los miembros de la
iglesia. Aseguran con algunos textos (totalmente agarrados de los
pelos) que ella es el “espíritu de la profecía” prometida para los
tiempos de tinieblas espirituales (“una luz menor para guiar a la luz
mayor”).

Estas dos doctrinas "Históricas", hacen que todo lo demás esté leudado
de un espíritu exclusivita y legalista, lo que hace finalmente que las
demás 26 doctrinas, estén saturadas de interpretaciones peculiares, en
el marco de una escatología aberrante y disparatada, que guía
ciegamente a la gran mayoría por caminos sinuosos y erráticos. Solo
pocos se dan cuenta de cuanta influencia tienen estas doctrinas, y de
las consecuencias prácticas e implicancias que tienen en el tema de la
Salvación.

3- Como influyen estas doctrinas en todo lo demás:

a) Influye en la Doctrina de la Salvación: Aunque los adventistas
históricos aseguran creer en la salvación por fe, ellos en la práctica
creen en la salvación por ser parte del “Remanente”, que tiene el
“espíritu de profecía”, lo cual le da una guía segura para que sus
nombres se mantengan puros y perfectos en los libros del Santuario
Celestial. Fuera de que esto en resumen es puramente salvación por las
obras, las doctrinas adventistas dan a sus miembros un falso sentido
de seguridad, basados en su afiliación y la guía segura de su
profetisa.

b) Principalmente influye en la escatología. Todo en la Iglesia
Adventista del 7º día Histórica, gira en torno a la Escatología.
Daniel y Apocalipsis, y los diagramas del “tiempo del fin” son pan de
cada día, como diríamos. Por una parte la singular doctrina del
Remanente, también sacada de textos fuera de contexto. Estos aspectos
durante un tiempo fueron perdiendo fuerza en ciertos autores
adventistas, pero creo que últimamente el bombardeo de los Adventistas
Históricos con dudas referente a los administradores de la iglesia, ha
vuelto a inducir a los pastores y predicadores, y autores de libros a
incursionar permanentemente a esta área, donde muchos creo que han
patinado y perdido el equilibrio referente a aspectos centrales de la
Palabra de Dios.

c) La doctrina distintiva del Sábado: Aunque no creo que guardar el
sábado sea no evangélico, creo que la peculiaridad de los Adventistas
Históricos, de atribuirle al descanso sabático el rol de “sello de
Dios” en contraste con “la marca de la bestia” a la que ellos
denominan al domingo, hace que realmente la iglesia a la que pertenecí
por mucho tiempo, tenga realmente una espantosa soteriología, basada
en la “salvación por el sábado”, Aunque muchas veces ellos niegan
esto, en la práctica, en la enseñanza de la IASD Histórica, y en sus
libros de escuela sabática, aún de los niños, hay abundante evidencia
de una salvación por las obras. Para fundamentar esto utilizan las dos
doctrinas distintivas: En el Santuario Celestial, en el lugar
santísimo, como elemento principal, no está la sangre de Jesús, sino
la tabla de los 10 mandamientos con “una luz especial iluminando el
cuarto mandamiento”.

En la práctica esto se lleva a verdaderas locuras de fanatismo, como
que el Sábado (desde la puesta del sol del viernes) no hay que ir a la
facultad, no hay que trabajar, no hay que comprar ni vender nada, no
hay que jugar, no hay que bañarse en la piscina, no hay que cocinar,
etc, etc. hasta lo verdaderamente problemático, es que ellos vean a
todos los que no cumplen estos parámetros como pecadores, que están
siendo juzgados como no dignos de entrar al reino celestial, en estos
mismos momentos en el Santuario Celestial.

Si ud, no lo cree lo que le estoy diciendo, simplemente asista un par
de sábados a alguna iglesia Adventista del 7º día Histórica, agarre y
lea algunos de los libros de Elena de White, como El gran Conflicto, o
alguno no tan conocido donde ella realmente es específica, como en
Mensajes Selectos, o sus Testimonios para la iglesia. Más fácil aún,
acérquese a un niño miembro de una familia Adventista a preguntarle
que es lo que pasa si juegan a la pelota en sábado.

d) El Adventismo Histórico influye especialmente en el Estilo de Vida
del miembro Adventista del 7º día: desde la alimentación, la educación
de los hijos, la predicación a los “que no tienen la verdad”, la
música (desde luego solo la música autorizada por E. White es la
correcta para escuchar), la recreación, la vestimenta (nada de joyas,
ni de ropas seductoras), y la mayordomía. Tal vez donde más he notado
que hace efecto la doctrina del Santuario y la del don de profecía es
en la mayordomía. Es asombroso ver como los Adventistas Históricos
ponen sus diezmos fielmente en un sobre con nombre, para que vaya a la
Central, a gente que ellos ni conocen casi, para que tengan lujosas
casas y lujosos autos, y lujosas vacaciones en hoteles 5 estrellas.
Todo sea por la fidelidad al Remanente, y por que sus nombres
permanezcan limpios en los libros que están en el Santuario Celestial.

Y ere erea (en guaraní, demás yerbas), todo está estipulado, toda
conducta, todo pensamiento, todo está regido por un código de ética
Whitesista, reformulado y acrecentado por los interpretes y exegetas
de los escritos de Elena de White.

Por esto, firmemente creo yo que la Iglesia Adventista Histórica No es
Evangélica. Se ha apartado fundamentalmente de los Principios de Solo
Cristo, solamente la Salvación por la Fe en Jesús, a través de la
Gracia de Dios, y Solamente la Biblia, como norma de Fe y Conducta. La
iglesia Adventista del 7º día Histórica no es heredera en lo más
mínimo de la Reforma Protestante. Es más, yo diría que es heredera de
la Deforma Atrofiante.

III - Aspectos Importantes a tener en cuenta

Aunque catalogo rotundamente a los Adventistas Históricos como
Sectarios y No evangélicos, creo también definitivamente, que dentro
de la iglesia Adventista del 7º día, existen personas individuales,
que son evangélicos, bíblicos, incluso pastores, que están sufriendo y
algunos de ellos orando y procurando un cambio en el rumbo caótico de
esta denominación. Muchos no saben que hacer, y están con mucho miedo
a abandonar el barco, ya sea por cuestiones de fe, temor a las
iglesias dominicales, y principalmente a perder a sus familias y
amigos.

Existen historias de vida, como las siguientes:

* Testimonio de Billy Vicente (1)
* Testimonio de Desmond Ford (1)
* Testimonio de Dirk Anderson (1)
* Testimonio de Raymond Cottrell (1)
* Testimonio de Douglas José Gaitán Miranda (1)
* Testimonio de Dudley Marvin Canrigh (1)
* Testimonio de Greg y Paula Taylor (1)
* Testimonio de Haroldo Camacho (1)
* Testimonio de José Santiago Sánchez (1)
* Testimonio de Kenneth R. Samples (1)
* Testimonio de Pedro de Jesús Colón (1)
* Testimonio de Sidney Cleveland (1)
* Testimonio de Walter Rea (1)
* Testimonio de Werner Wandersleben (1)

y de miles de otras vidas que dejaron la iglesia Adventista del 7º día
Histórica y hoy en día son creyentes Evangélicos, convertidos y
salvados por la Gracia de Dios en base a las grandiosas y maravillosas
promesas de Su Palabra, única y segura representante de la Voluntad de
Dios.

También tengo el testimonio de otros amigos míos que continúan en la
Iglesia Adventista Histórica, que por ética, no daré sus nombres, ya
que creo que la decisión que ellos tienen que dar la tienen que tomar
a su tiempo.


IV – Aspectos de la Historia reciente de la Iglesia Adventista del 7º
día y sus doctrinas distintivas.

Aunque sería sumamente largo exponer toda la historia reciente sobre
los conflictos internos de la Iglesia Adventista del 7º día voy a
tratar de narrarlos de manera amena y breve para que todos podamos
entender:

Un punto verdaderamente resaltante en la Iglesia Adventista del 7º día
se da con sus primeras relaciones con las iglesias Protestantes en los
Estados Unidos de Norteamérica, en la década de 1950.

El total de las denominaciones Protestantes estaban seguras que la
IASD no era evangélica, hasta que un estudioso de las Creencias de las
denominaciones (Apologética), el Dr. Walter Martin, reconocido teólogo
Protestante tuvo el deseo de realizar una evaluación de la Iglesia
Adventista, en base a diálogos con los dirigentes, y estudios de los
libros y documentos representativos de la denominación.

Aunque con cierta cautela, algunos entusiastas teólogos Adventistas
aceptaron el desafío, no plenamente consientes de lo que ocurriría en
ese proceso. El Dr. Martin, además de un estudioso cristiano, era
realmente un cristiano evangélico comprometido con el Señor, y con muy
sinceras intenciones de buscar la verdad en este proceso.

Luego de numerosos encuentros, los representantes de la comisión de
dialogo de la Iglesia Adventista del 7º día, editaron un libro que se
llamó: Los Adventistas responden a preguntas sobre doctrinas (Seventh
Day Adventist Answers Questions on Doctrine).

En este libro el Dr. Martin formula preguntas, y los teólogos
Adventistas responden. Fuera de que este libro se trata de solapar las
posturas extremistas del Adventismo Histórico, se seleccionan las
doctrinas Adventistas y se formulan declaraciones, con un lenguaje muy
cordial y ameno, presentando textos bíblicos y declaraciones de Elena
de White y de la Conferencia General, de una manera muy interesante y
novedosa. Todas concuerdan con los postulados básicos de la Reforma
Protestante (muy buen trabajo, de paso al intentar abrir un camino
nuevo hacia un Adventismo Teológicamente Evangélico).

Surgió un libro maravilloso. Parecía ahora que la Iglesia Adventista
del 7º día se dirigía rápidamente hacia una plena comunión con la
Teología Evangélica, aunque con características particulares, cosa
perfectamente entendible en un mundo contexto de pluralismo teológico,
donde las diferencias menores, referente a cada iglesia se manejan con
respeto por las demás.

La publicación del libro trajo tremendas discusiones con los
“ADVENTISTAS HISTÓRICOS”, un interesante proceso se inició.

A partir de allí numerosos teólogos Adventistas empezaron enfatizar
sin temor alguno, la Justicia y la Salvación solo por la Fe, y algunos
incluso se predispusieron a practicar el principio de Sola Scriptura,
iniciándose un aparente proceso de corrección doctrinal en la
denominación.

De paso, veo muy saludable los procesos de corrección en toda iglesia
denominacional, y más aún a nivel personal individual. No podemos
estar creyendo lo mismo siempre. Admiro el proceso y lo catalogo de
ejemplar al ocurrido en la iglesia de Dios Universal (No confundir con
la Secta Brasilera Iglesia Universal del Reino de Dios). La Iglesia de
Dios Universal fue un culto de los más extremistas en su tiempo. Su
fundador fue el norteamericano Herbert W. Armstrong que junto con sus
hijos (Richard David y Garner Ted) y sus más allegados aliados (los
Evangelistas y ministros ungidos) crearon un emporio que tenía el
único objetivo de lavar las mentes de sus fieles, y sus "bolsillos"
también. Ahora, esta iglesia ha sufrido muchos cambios doctrinales y
ya es una más del cristianismo protestante de corriente principal.

http://www.wcg.org/Espanol/

Continuando con la historia, vamos a ver lo que ocurrió en la Iglesia
Adventista luego del lanzamiento del libro Seventh Day Adventist
Answers Questions on Doctrine.

En primer lugar fue un impacto muy grande en el mundo Cristiano
Evangélico. El Dr. Martin aseguró que los Adventistas eran Cristianos
evangélicos realmente “tal vez un poco inmaduros en su teología y que
se aferraban a conceptos y enseñanzas absurdas”, pero bueno, los
aceptó como parte de los Evangélicos ya que sus doctrinas concordaban
con los postulados de la Reforma Protestante.

Recién habían comenzado los problemas para los escritores del libro.
Uno de los postulados básicos del Adventismo Histórico es que: “Es
posible para el cristiano alcanzar un estado de vida sin pecado antes
de la venida de Cristo”. Es más, es para los Adventistas históricos
una de sus principales enseñanzas, ya que para esto existe el “Juicio
Investigador”, para ver quienes realmente pueden vivir sin pecar.

Este postulado no apareció en el libro de Respuestas al Dr. Martin. Es
más, se negó que la iglesia cree y predica esta enseñanza.

Por un lado comenzaron feroces reacciones de los Adventistas
Históricos, para sacar del control de la iglesia a los autores del
libro, y sacar de circulación el libro.

Para inicios de 1970 el objetivo fue logrado, y pronto en la
Asociación General estaban acaparando los lugares varios exponentes
del Adventismo Histórico. Esto trajo una tremenda turbulencia tanto
administrativa como doctrinal dentro de la denominación. Los teólogos
de la postura evangélica fueron literalmente perseguidos. Para esta
década empiezan a salir multitudes de teólogos de la denominación,
encabezados por el Dr. Desmont Ford, (uno de los principales teólogos
Australianos) quien el 27 de octubre de 1979, proclamó públicamente
que hacía más de treinta años que no había creído la doctrina
adventista del santuario. De igual manera puso en duda el concepto de
Elena de White como profetisa inspirada por Dios.

Ese día fue decisivo para muchos. No pocos aplaudieron exultantes las
declaraciones del Dr. Ford.

Luego de esto el Dr. Ford fue llamado a un tribunal de sentencia, en
Glaciar View (Estados Unidos) (abril de 1980) donde el Dr. Ford fue
despojado de sus credenciales ministeriales. Luego comenzó una caza de
cabezas, casi al estilo de la Inquisición tras los seguidores del Dr.
Ford, o más bien los seguidores de la línea Adventista Evangélica.

Seguidamente presentamos algunos de los postulados del Dr. Desmond
Ford:

“Lo que el sumo sacerdote hacía una vez al año al entrar en el Lugar
Santísimo, Cristo lo hizo con su muerte y ascensión. La purificación
del santuario celestial fue también su dedicación, y por lo tanto
apuntó a un evento ocurrido al comienzo de la era cristiana
principalmente, no a su final. La purificación del santuario y la
entrada de Cristo en aquel lugar ya habían ocurrido en el tiempo
cuando se escribió el libro de Hebreos”,

“El hecho de que 1844 se fundamente en varias suposiciones imposibles
de demostrar no invalida que Dios haya hecho surgir un pueblo
especial” (refiriéndose a la Iglesia Adventista).

“El cuerno pequeño, no los creyentes, es el objeto de la investigación
en el juicio del libro de Daniel. Los santos jamás son el centro de la
investigación divina”.

“Los temores respecto de la posición personal ante el juicio
investigador han despojado a muchos miembros de la iglesia del valor
del testimonio gozoso. Cuando se presenta el juicio en la forma
tradicional, el resultado es el legalismo y la falta de confianza,
porque generalmente se olvida la primacía de la gracia y de la
justicia imputada”

“Dios no necesita 140 años para decidir el destino de los hombres y
las mujeres”

“Hebreos afirma claramente que en cumplimiento del simbolismo del Día
de la Expiación, Cristo, por medio de la cruz – resurrección –
ascensión, entró al ministerio prefigurado por el segundo
compartimiento del santuario, el lugar santísimo. Hebreos 9 enseña que
el Día de la Expiación fue cumplido por Cristo en el 31 DC”. Aquí
Desmond Ford también cita a Elena de White que dice en Palabras de
Vida del Gran Maestro 318: “Cristo vino para demoler todo muro de
separación, para abrir todo departamento del templo, para que cada
alma pudiese tener libre acceso a Dios”.

En todo momento el Dr. Ford enfatizó que en Hebreos 9:9 y 10 el
termino griego “Ta Hagia”, se refiere literalmente al Lugar Santísimo.

Con respecto al aspecto de la doctrina distintiva de la inspiración de
Elena de White, el Dr. Ford señaló: “En toda disciplina nuestros
eruditos se sienten paralizados por temor de que la expresión de sus
conclusiones eruditas parezca contradecir a Elena G. de White. Esta es
una posición deplorable, y la iglesia progresará muy poco hasta que se
remedie esta situación. Nuestro mayor error ha sido hacer que los
escritos de Elena G. de White tengan poder de veto sobre las
Escrituras.”

Tenemos que señalar que aunque el Dr. Ford y su señora dejaron el
ministerio no abandonaron la feligresía de la denominación. Ellos son
muy queridos y apreciados por muchos miembros de la iglesia con
quienes tienen una relación de amistad y hermandad. El Dr. Ford tiene
actualmente un ministerio llamado Good News Unlimited. (Buenas Nuevas
ilimitadas) en Napa, California. Más de 120 pastores y profesores
Adventistas dejaron el ministerio siguiendo los postulados del Dr.
Ford.

http://www.goodnewsunlimited.org/

Otros pastores son expulsados:

Otro pastor destacado por su expulsión del ministerio y de la iglesia
fue Walter Rea quien acusó con abundante documentación comprobada a
Elena de White de plagiar a autores de su época.

Más información sobre esto se puede ver en:

http://www.ellenwhite.org/espanol/

http://www.geocities.com/alfil2_1999/

http://www.monografias.com/trabajos14/adventistas/adventistas.shtml

Continuemos con la Historia

El Dr. Walter Martín dijo a principios de 1980 lo siguiente:

“Debo, por la presente, permanecer tras mi evaluación original sobre
los Adventistas del Séptimo Día, tal como presenté en mi primer libro
sobre ese tema, y más tarde en la primera edición de este volumen.
Sólo los eventos que todavía no se han desarrollado, pero que son
conocidos por el Señor, determinarán si mi evaluación necesitará ser
revisada en el futuro. Es mi oración que las corrientes desviadas
dentro del adventismo contemporáneo no prevalezcan, y que el
adventismo continúe siendo cristiano y evangélico, aunque singular
como una denominación cristiana”.

El Dr. Martin tenía todavía esperanzas.

En su libro, el Dr. Martin señaló lo siguiente: “Durante los últimos
diez años la iglesia Adventista del Séptimo Día ha visto más
turbulencia, tanto administrativa como doctrinal, que en cualquier
otro tiempo en la historia de la organización. Administrativamente
hablando, ha habido un número de líderes y pastores que han sido
apartados de sus puestos a causa de sus supuestas o probadas
actividades financieras irregulares, incluyendo la apropiación de
fondos. A nivel del gobierno de los Estados Unidos, la IRS, SEC, FBI y
el Departamento de Justicia, todos han iniciado investigaciones, y
algunos administradores de la Asociación de los Adventistas del
Séptimo Día podrían incluso enfrentar juicios de fraude.
Doctrinalmente hablando, la iglesia ha desarrollado una gran división
entre aquellos miembros y líderes que están sólidamente dentro del
campo evangélico cristiano, y aquellos miembros y líderes que a causa
de su énfasis en la justicia por las obras, legalismo y la posición
profética otorgada a la fundadora Elena G. de White, muy bien pueden
con el tiempo mover a la denominación fuera del campo cristiano
evangélico y llevarla quizá a ser verdaderamente una secta”.

Luego que ocurrió la crisis en la IASD con el Dr. Ford, el Dr. Walter
Martin, quien había sido el primero en promover al adventismo entre
los evangélicos tuvo que dar una frenada y reexaminar sus posturas.

¿Creían realmente los adventistas en la Salvación únicamente por la
Fe, a través de Jesucristo y la Gracia de Dios, o no? ¿Y creían
realmente en el principio Sola Scriptura, o no?

Varias cuestiones llevaron a confirmar al Dr. Martin que el Adventismo
había tenido un retroceso con respecto a Seventh Day Adventist Answers
Questions on Doctrine. ¿Hacía donde iría la IASD? Solo Dios lo sabría.

El caso de John Ankerberg Show

Pocos meses después, el Dr. Martin fue invitado a un programa de
televisión evangélico muy popular, “John Ankerberg Show”, juntamente
con el pastor Adventista Dr. William Johnson, director de la Revista
Adventista (Reviw and Herald)

Hablando ante las cámaras sobre el tema de la expiación, el Dr. Martín
aseguró que los adventistas habían dejado de creer en la expiación
incompleta en la cruz del calvario. El aseguró que incluso esto se
encontraba en los libros de Elena de White, señalando un párrafo que
dice: “Cristo plantó la cruz entre el cielo y la tierra, y cuando el
Padre contempló el sacrificio de su Hijo, se inclinó ante éste en
reconocimiento a su perfección. ‘Es suficiente’ – dijo Dios. ‘La
expiación está completada’ “. (Reviw and Herald, 24 de setiembre de
1901)

El Dr. Martin aseguró que aunque reconocía que algunos adventistas
habían rechazado el libro Seventh Day Adventist Answers Questions on
Doctrine, esto no había sido hecho por los directivos de la iglesia.

Luego el programa se dirigió hacia el papel que Elena G. de White
desempeñaba en la iglesia. ¿Se la consideraba como a una intérprete
infalible de las Escrituras? ¿Estaban los adventistas en libertad para
descartar cualquier porción de sus consejos que eligieran?

Luego de tomar algunos ejemplos en donde Elena de White cambió su
posición original sobre algún aspecto, el presentador del programa
volvió a preguntar sobre la infalibilidad de Elena de White. El Dr.
Jonson reaccionó así: “Le daré mi respuesta: No es una intérprete
infalible de las Escrituras”

La atención se dirigía ocasionalmente durante el programa a la
doctrina del santuario. El Dr. Martin, expresó sus puntos de vista
sobre los errores del adventismo en la interpretación de Hebreos 9.
Entonces el Dr. Matin aseguró que bueno, los adventistas ahora creían
que ese “juicio investigador” en realidad no tenía nada que ver con la
salvación del creyente, sino más bien con las “recompensas”. Dijo:
“Puede tener algo que ver con cuántas estrellas llevará en su corona,
o con cuantas habitaciones tendrá en su mansión, pero de todas maneras
va a llegar al cielo”.

A lo que el Dr. Johnson respondió: “Bueno, yo no creo en absoluto que
el juicio sea para nuestra salvación”.

No conocemos el lío que debe haberse armado en ese momento entre los
pastores de la Asociación General, si es que estaban viendo el
programa.

Para volver más interesante y emocionante el programa de TV, un
personaje de la tribuna de oyentes que estaban en el canal se para y
dice lo siguiente:

“Yo soy pastor Adventista. Me pregunto si el Dr. Johnson podría
decirnos: ¿Qué aplicación cristiana tiene para nosotros el mensaje de
1844? Nos trae vergüenza y malentendidos con el mundo cristiano y con
los cristianos evangélicos. ¿Por qué no abandonamos el asunto? ¿Qué
valor tiene? Como pastor nunca he podido encontrarle a esa doctrina
valor cristiano alguno”.

No hubo una respuesta clara a esta pregunta. Rápidamente el conductor
desvió el tema, dado que presintió que Johnson estaba por tener un
paro cardíaco.

Al cerrar el programa el Sr. Ankerberg le preguntó al Dr. Martin si el
Adventismo estaba por convertirse en una secta. La respuesta fue la
siguiente:

“Todavía no, pero se está acercando a ese punto”

¿Hay dos tipos de Adventismo?

La gran pregunta es: ¿Hay dos tipos de Adventismo dentro de la Iglesia
Adventista del 7º día?

Tal ves sí, tal vez no. Desmond Ford fue destituido, y tras el nadie
se anima a hablar sobre el tema. Los que más se acercan a una postura
Evangélica, simplemente no hablan de los conflictos que tienen ellos
con las doctrinas adventistas históricas, y menos aún cuando tienen
que tomar el voto bautismal a un nuevo miembro. Algunos pastores han
optado por formular un resumen del voto bautismal, pero cuidan mucho
que los de la Asociación no se enteren.

Aparentemente hay un gran número de miembros adventistas de tendencia
evangélica, pero ciertamente no lo expresan luego de Glaciar View.

Lo que sí me atrevo a decir categóricamente es que el Adventismo
Histórico, el que gobierna la Asociación General, y todas sus
secretarías, las distintas Divisiones, Asociaciones y Misiones,
representan a una denominación apartada de los postulados Evangélicos
de la Reforma Protestante, con una doctrina extraviada, confusa, y que
compromete la verdad bíblica. Sus puntos de vista sobre el Santuario y
1844, no tienen ningún fundamento bíblico. También aceptan sin reparo
la autoridad suprema de Elena de White para la interpretación de
cualquier pasaje bíblico o doctrina de la iglesia.

Podrán aparentar ser una iglesia evangélica ortodoxa bíblicametne.
Podrán aparentar ante sus propios miembros de iglesia. Pero al final y
al cabo, las apariencias engañan.

Tal vez haya en la Iglesia Adventista del 7º día personas sinceras,
que están en un proceso, pero es simplemente un proceso. Tarde o
temprano tendrán que pasar a la luz, si están en busqueda de la luz.
Si los hay, yo creo que no podrán continuar por mucho tiempo siendo
leales a su conciencia y a la Palabra de Dios, perteneciendo a una
iglesia no apegada a los postulados básicos de la Palabra de Dios. El
Espíritu Santo del Dios de la Biblia señala categóricamente que Él
guía a la Verdad, y a toda la Verdad. Y si Él es el que guía, no creo
que ninguna persona sincera pueda resistirse. Lo he visto en la vida
de Lutero, lo he experimentado en mi vida, y creo que esto es una
realidad en todo ser humano que es conducido por la voluntad de Dios.

El deseo del Dr. Martin fue siempre ver a una iglesia Adventista
Evangélica. En 1989 expresó lo siguiente: “La mayor alegría de mi vida
en el adventismo, y en mis diálogos con ellos, es haber estado en la
ciudad de Jerusalén con Roy A. Anderson, en el año 1970 y ver a Roy
Anderson servir la Santa Cena a pastores evangélicos, a hombres que
veinte años atrás ni siquiera habrían mirado en su dirección, y
quiénes ahora lo estaban llamando amado hermano y lo abrazaban,
presentándolo como el hombre que es la cabeza de los pastores
Adventistas del Séptimo Día alrededor del mundo, un hermano en Cristo.
Eso sí valió la pena. Volvería a repetirlo de nuevo, con tal de volver
a experimentar ese glorioso momento”.

Lastimosamente hoy en día el Adventismo volvió a su rumbo original. No
es más que llanamente una iglesia o grupo fuera de la orientación
principal del Cristianismo Bíblico. Esto lo confirmaron ellos mismos
hace muy corto tiempo, entre el 6 y el 9 de Agosto de 2007, en un
encuentro teológico con la Alianza Mundial Evangélica.

Seguidamente el reporte de Protestante digital:

http://www.protestantedigital.com/new/nowleernoticia.php?r=194&n=7246

Miembros representativos de la Iglesia Adventista y la Alianza
Evangélica Mundial (AEM) se reunieron del pasado 5 al 10 de agosto en
la Andrews University, Berrien Springs, Michigan. Las dos
organizaciones realizaron unas conclusiones del encuentro que se han
plasmado en una declaración conjunta que reconoce aspectos teológicos
en común, pero también diferencias manifiestas que impiden por parte
de la AEM el reconocimiento de la Iglesia adventista como evangélica o
protestante.

Las conversaciones representan el seguimiento de una ronda inicial de
discusiones entre las dos organizaciones llevada a cabo en Praga,
República Checa, en agosto de 2006. Se aguardaba que la Iglesia
Adventista y la Alianza Evangélica Mundial (AEM, por las siglas en
inglés, o AEM en castellano) realizasen una declaración conjunta en
los meses siguientes donde identificasen los objetivos comunes y los
resultados de las discusiones teológicas entre las dos organizaciones.


Rolf Hille, presidente de la Comisión teológica de la AEM, y Juan
Graz, secretario del Consejo para relaciones interreligiosas de la
iglesia Adventista del Séptimo día, organizaron las conversaciones.
Las discusiones teológicas fueron presididas por Hille y Guillermo G.
Johnsson, ayudante al presidente de la conferencia general de los
Adventistas del Séptimo día para las relaciones Interreligiosas. La
AEM también fue representada por J. Buchegger, Bonn Clayton, James
Kautt, Herberto Klement, Sven Wagschal, y Reinhard Hempelmann.


"Pudimos compartir con el mundo evangélico la compresión que tiene la
Iglesia adventista de sí misma, en un esfuerzo para eliminar los
prejuicios y clarificar las preguntas respecto de nuestro mensaje",
dijo John Graz, organizador de la reunión y secretario del Concilio de
Relaciones Interreligiosas de la Iglesia Adventista.

La AEM representa a unos 420 millones de cristianos evangélicos de
diversas denominaciones en todo el mundo. La Iglesia Adventista cuenta
con 15 millones de miembros en más de 200 países.

COINCIDENCIAS TEOLÓGICAS


Las dos instituciones compartieron una "gran medida de cuestiones y
acuerdos teológicos”, dijo Ángel Rodríguez, director del Instituto de
Investigaciones Bíblicas de la Iglesia Adventista. De hecho, los
participantes adventistas se adhirieron a la Declaración de Fe de la
AEM, que se centra en la Biblia como la Palabra de Dios, la persona de
Jesucristo y su obra de salvación, la justificación por la fe, la
oración, la conversión, la santificación y la Segunda Venida de
Cristo.


Por lo tanto, se aceptó por ambas partes sin duda alguna la autoridad
y la supremacía de la palabra de Dios, la Trinidad, las naturalezas
divinas y humanas de Cristo, la salvación por la fe en Cristo
solamente, la importancia de la oración, la conversión personal, y la
santificación, y la esperanza de la segunda venida de Cristo y del
juicio final. Hubo también acuerdo acerca de no fijar nunca una fecha
concreta con respecto al segundo advenimiento.


Y LAS DIVERGENCIAS


Según relata el informe se hallaron también significativas áreas de
desacuerdo entre las dos organizaciones, fundamentalmente en relación
con las enseñanzas adventistas del juicio previo al advenimiento, el
papel y la autoridad de Elena G. de White y el sábado como día de
reposo para los cristianos.

Por ello, y a pesar de las antes mencionadas coincidencias, estos
puntos de divergencia se consideraron lo suficientemente importantes
como para no poder estar vinculadas en ningún aspecto religioso las
entidades representativas de la Iglesia Adventista y la Alianza
Evangélica Mundial.

CONCLUSIONES


Sin embargo, los participantes concluyeron que los temas en común
permiten que los adventistas y la AEM cooperen en temas comunes, tales
como Sociedades Bíblicas, la libertad religiosa o la ayuda social.

Al mismo tiempo, se reconoce el derecho e incluso la responsabilidad
de todas las iglesias de cooperar y mantener sus propias enseñanzas
doctrinales distintivas; entendiendo siempre que los principios de la
libertad, de la tolerancia, de la voluntad, y del respeto religiosos
prevalecen en todos los casos.

MÁS INFORMACIÓN


Pueden leer aquí (en inglés) el Comunicado completo conjunto de la
Iglesia Adventista y la Alianza Evangélica Mundial al que hace
relación esta noticia.

No se si hay mucho más que decir.

Algunas expresiones más del Dr. Martin sobre sus encuentros con los
Adventistas a un grupo de jóvenes pastores adventistas (Febrero de
1989) (El doctor Martin falleció el 26 de junio de ese año)

Se planteó la pregunta sobre la postura del Dr Martin sobre la
doctrina del santuario en los encuentros con los líderes adventistas,
en 1957.

El Dr Martin contestó: “Es bueno relatar cuando Gerge Cannon me
acompañaba en estas ocasiones (en las reuniones con los teólogos
adventistas). El es profesor de griego en el Seminario de Bethel. En
aquel entonces era profesor de griego y de teología en el Colegio
Misionero de Nyack. Tiene un doctorado en griego del Unión Seminary y
es un brillante erudito. Geroge, tal como recuerdo, se fue mano a mano
con el Dr. Heppenstall y el Dr. Murdoch (adventistas). Tomando un
Nuevo Testamento en Griego, iba línea sobre línea a través del texto,
y cuando llegaron al punto crucial todo el mundo prestó cuidadosa
atención a lo que decían. El profesor Cannon los miró y dijo: ‘No
tiene sentido que continuemos debatiendo sobre el tema. El texto está
claro. En su resurrección Jesucristo entró en el segundo departamento
del santuario, dentro del lugar Santísimo, con su propia sangre,
habiendo obtenido eterna redención a nuestro favor. Eso no podía haber
ocurrido, ni ocurrió, en el año 1844’.

Los caballeros continuaron examinando el texto, y el profesor Cannon
dijo: ‘El texto dice que entró dentro del segundo departamento, ¿no es
así?’ y el Dr. Heppensall dijo: ‘Sí, Dentro del segundo departamento,
en el lugar Santísimo, con su propia sangre, en la resurrección. El
texto lo dice así”.

Murdoch estuvo de acuerdo. Ahora ustedes pueden leer esto de Desmond
Ford detalladamente. Probablemente sea uno de los hombres más
instruidos y ciertamente uno de los más brillantes que he encontrado
en el adventismo y en la teología en general. Yo creo que encontrarán
en él a un hombre que ha hecho una obra meritoria y recomendada de
exégesis aun en esto; pero eso fue admitido en ese entonces, en los
años 50. Ahora, si leemos la obra Questions on Doctrine sobre este
tema, encontraremos que explicaron clara y profundamente lo que Cristo
hizo desde su perspectiva de clarificación. A mí realmente no me
importa si lo quieren llamar ‘clarificar’ o ‘retroceder’: lo
importante es que ustedes vuelvan a la verdad de lo que dice el texto.
El punto fundamental es: ¿qué es lo que dice el texto? No es lo que
alguien diga que dice el texto. Ya hemos tenido suficiente de
romanismo. Ya he tenido suficiente de esto cuando me educaba en la
iglesia. A mí no me importa lo que alguien opine acerca del texto.
Para eso fue que aprendí lenguas, para enterarme de lo que dice el
texto. Y yo sé lo que dice el texto, y dice que eso no sucedió en el
año 1844. ¡De ninguna manera! Ustedes pueden creerlo si así lo desean,
pero en el texto no dice eso. Llamen a eso como quieran, clarificación
o retroceso, pero ciertamente es verdad”.

Un joven pastor adventista le preguntó entonces al Dr. Martin lo
siguiente:

¿Cómo es que la iglesia puede cambiar? Desmond Ford todavía está
predicando pero sin las credenciales. Muchos creen que ha enunciado
las verdades de una manera exacta. ¿Será suficiente para nosotros,
predicar la verdad por nosotros mismos, y seguir oficiando entierros,
siendo que los jóvenes predicadores Adventistas del Séptimo Día
tienden a inclinarse hacia las posiciones evangélicas, o deberíamos
hacer algo más?

(Aclaración mía: Creo que tal vez le temblaban las rodillas al pastor
al hacer una pregunta como esta)

El Dr. Martin respondió: “Tú estás en una situación difícil si eres
adventista y te encuentras entre la espada y la pared en relación con
la Sra. White y algunas creencias no evangélicas que han sido
aceptadas por la denominación. Posees tus credenciales, tienes tu
iglesia, tienes tu ministerio de enseñanza, fuere lo que fuere o
cualquiera que fuere tu función en la iglesia; y la tentación es
permanecer dentro de la iglesia y obrar por un cambio en la iglesia.
Esta filosofía ha estado en pie desde el año 1957 hasta el año 1960
cuando por primera vez comenzó Questions on Doctrine y The Truth About
Seventh-Day Advenstism y ha logrado generar una considerable
controversia. Si embargo tiene que haber, por parte de cada individuo,
un momento de verdad, un instante de sometimiento de una manera o de
otra. Esto envuelve a veces grandes pérdidas en perspectivas de tiempo
y espacio. Yo admiro a los pastores Adventistas del Séptimo Día, a
aquellos que están en posiciones de autoridad, a pastores y maestros
que han pensado que en buena conciencia no podían aceptar algunas
cosas que previamente habían creído y levantaron la bandera para que
todos la pudieran ver. Personalmente diría que esa decisión fue la
correcta. Pero yo no puedo jugar el papel de Espíritu Santo y de
conciencia para los demás. Esa es mi convicción en el asunto. Creo que
Ford hizo exactamente lo que tenía que hacer. Creo que fue algo así
como un moderno Martín Lutero”.

V- Conclusión Final.

Yo, Wolfgang Streich, luego de haber nacido en una familia Adventista
de 3º generación, y haber sido miembro por 21 años, y pastor de Misión
Global por casi 5 años, creo firmemente, luego de varios años de haber
dejado la denominación, que la Iglesia Adventista nunca va a cambiar.
Seguirá siendo un 80 % evangélica y cristiana, pero un punto teológico
afectará siempre a otros puntos, como la levadura leuda la masa, y eso
siempre traerá problemas más serios.

La escatología adventista es ultra recalcitrantemente disparatada,
gracias a los dos aspectos que yo considero la desvían de la Verdad:
La doctrina de que Cristo entró en el lugar Santísimo en el cielo el
22 de octubre de 1844 para realizar un “Juicio Investigador”, y todo
lo demás fundamentan en la infalibilidad papal de la profetiza Elena
de White.

Todo lo demás, la justificación, la santificación y la glorificación
está llena de un Adventismocentrismo aberrante que contradice la
verdad fundamental del Evangelio: Solo Cristo – Cristo es el centro
del todo.

Esto va a continuar así posiblemente para siempre, hasta que Cristo
venga en Gloria y Majestad. Es muy humillante para cualquier
Adventista Histórico reconocer que su iglesia estuvo equivocada
durante más de una centena de años.

El último año de mi ministerio en la iglesia Adventista (1998) llegó a
nuestro campo con bombos y platillos el libro del Dr. Samuel Koranteng
Pipim, “Recibiendo la Palabra”. Ese fue el toque final para que yo
decidiera salir del Adventismo. Allí se presenta la postura de que los
que dejamos de creer en Elena de White, y en la doctrina del
Santuario, que somos unos “liberales” de la escuela de la “alta
crítica” y que así como dejamos de creer en las “doctrinas
distintivas” tampoco creemos en la fidelidad de la Biblia. ¡Eso es una
falacia!... ¡Eso es una falacia!... ¡Eso es una falacia! Al dejar la
iglesia Adventista Histórica, fue cuando mejor pude estudiar la
Biblia, con una lupa, sí, con una lupa para ver a profundidad lo que
dice el texto, y con un borrador, para borrar las estupideces que me
enseñaron, y con auriculares, para no escuchar la voz de las teorías
humanas, sino solo la voz de Dios.

Por eso, no soy Adventista del 7º día, Histórico. No creo en la
dirigencia de los Adventistas del 7º día. Son todos dominados por una
ciega pasión, temiendo modificar una coma o una tilde a las posturas
históricas de la Sra. Elena White, a pesar de que muchos saben que
cosas hay en juego detrás de todo esto.

Aseguro categóricamente que las escuelas Adventistas, los colegios y
Universidades dirigidos por la Denominación han perdido el rumbo. Más
que crear espacios plurales de pensamiento, han creado sistemas de
estructuras mentales por los cuales los jóvenes Adventistas están
determinados a creer solo en lo que enseña la denominación, sin tener
la más mínima posibilidad de diferir ni de comparar sus creencias con
las de otros.

Mi anhelo y mi oración es por los Adventistas, que están adentro de la
organización. Tanto por los miembros como por los líderes. Solo un
milagro puede abrir sus mentes. Solo un milagro los sacará del
Obscurantismo en que está toda esta organización de cerca de 15
millones de personas.

Muchos me dirán. Pero ¿No tiene acaso la iglesia Adventista las
mejores universidades del mundo? ¿No es la iglesia una de las de mayor
crecimiento? ¿No ve nuestros sanatorios? ¿Y nuestras casas editoras?
¿No es eso señal de que Dios nos está bendiciendo?

Yo solo respondo: ¿No tienen los testigos de Jehová un crecimiento
similar, y casas editoras similares? ¿No tienen los mormones templos
suntuosos en cada barrio del planeta tierra? ¿No tiene el consumismo
catedrales para sus millares de fieles en cada ciudad (shopings,
discotecas, y supermercados)? Acaso ¿Dios no los está bendiciendo a
ellos también?

El hace llover sobre justos y sobre injustos. El da el sol a buenos y
malos. Pero al final no contará ante el Trono de Dios el tener tantos
colegios, tantos sanatorios, tantas universidades, o tantos
seguidores. La pregunta será “¿Qué has hecho de Jesús el Cristo?” Y
“¿Qué has hecho con mi Palabra?”

“Si alguno le añade algo, Dios le añadirá las plagas descritas en este
libro. Y si alguno quita palabras de éste libro de la profecía, Dios
le quitará su parte del árbol de la vida y de la ciudad santa,
descritos en este libro” Ap 22:18 19

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