Visita de Mons. Velasio De Paolis, C.S., a nuestros centros en Roma
Ayer, 10 de julio, Mons. Velasio De Paolis, C.S., Delegado del Santo Padre para la Legión de Cristo, visitó la sede de la dirección general y el centro de estudios superiores de la Legión de Cristo en Roma. En la sede de la dirección general, se reunió con nuestro director general y los miembros del consejo general. Su Excelencia les entregó la carta de nombramiento del Santo Padre en la cual le encomienda esta misión, y otra carta escrita por él mismo, en la cual se dirige a los miembros de la congregación para explicar algunos aspectos de su encargo como Delegado del Santo Padre y el espíritu con el cual debemos afrontar este periodo. Su Excelencia pidió a nuestros superiores mayores que estos escritos, junto con una traducción al español, se hicieran llegar a todos los legionarios y miembros consagrados del Regnum Christi.
Después de esta reunión, Su Excelencia se dirigió al centro de estudios superiores, donde celebró la santa misa. Estuvieron presentes en la ceremonia los legionarios y miembros consagrados de la rama masculina de nuestros centros en Roma.

Mons. Velasio De Paolis, C.S., preside la concelebración en el centro de estudios superiores de Roma.
Concelebran los padres (de izquierda a derecha): Evaristo Sada, secretario general; Joseph Burtka, miembro del consejo general;
nuestro director general; Luis Garza, vicario general; Francisco Mateos y Michael Ryan, miembros del consejo general.
Ayudan como diáconos los padres Aaron Smith (izquierda) y Andrea Giustiniani.
El maestro de ceremonias es el H. Josef Hare, L.C.
En la homilía, Su Excelencia inició comentando su impresión ante la misión que el Santo Padre le ha encomendado: «Al hablar aquí hoy, estoy todavía un poco emocionado. Pero, viendo este espectáculo de todos estos sacerdotes y estudiantes que llenan hoy esta capilla, me siento más tranquilo conmigo mismo y con el encargo que debo cumplir. He hablado ya con sus superiores, aquellos que están en el vértice de la congregación. Les he presentado la carta con la cual el Santo Padre me ha dado este mandato, y les he entregado también una carta mía, para que comuniquen mis sentimientos y también mis exhortaciones para ustedes al inicio de este encargo».

Mons. Velasio De Paolis, C.S., dirige la homilía.
Enseguida, recordó que este gesto del Santo Padre es un signo de su cercanía hacia nosotros: «La misma Iglesia, en la misma persona del Santo Padre, hoy les envía su Delegado. Un Delegado que –como el Papa dice en la carta– tiene la tarea de testimoniar la cercanía del Papa a todos ustedes. […] Ustedes mismos, con su presencia, son un testimonio que invita a la esperanza y que nos infunde ánimo. El Papa manda su Delegado para decirles que él los ama y que está cercano a ustedes. Él, al mismo tiempo, constata –lo dice él en la carta– un gran número de miembros de esta congregación que tienen un gran celo y viven con gran fervor».

Vista general de la capilla durante la misa
Posteriormente, hizo una invitación a dar gracias a Dios por el don de nuestra vocación sacerdotal y religiosa en la Legión, y por el camino de renovación que ahora nos pide el Papa y la Iglesia: «La primera palabra que debería nacer de la profundidad de nuestro corazón es la palabra de “gracias”. Gracias a Dios que nos ha llamado, y nos ha llamado a la vocación sacerdotal y religiosa en este instituto. Gracias a Dios que les ha acompañado. Gracias a Dios que puede llevar a cumplimiento su obra. Gracias a Dios y gracias a la Iglesia, porque el Señor resucitado vive en su Iglesia y cumple su obra a través del ministerio de la Iglesia. Y esta Iglesia que ha cumplido una primera obra de discernimiento, hoy quiere cumplir la obra –a través del Delegado Pontificio– de reconstrucción, de restructuración, o mejor, de un nuevo compromiso en nuestro camino espiritual.
[…] Estamos llamados a recorrer un camino, nos dice el Papa, un camino de renovación particularmente de las normas con las que regimos nuestra vida para llegar después renovados y con nuevo entendimiento, con nueva conciencia y con nuevas fuerzas, a la celebración de un capítulo extraordinario, en el cual reconfirmaremos nuestra fidelidad al Señor, donde reconfirmaremos nuestro compromiso de seguir a Cristo en la profesión de los consejos evangélicos; donde reconfirmaremos que el Señor es nuestro todo. Por Él hemos entregado nuestra vida, y queremos que esta vida le pertenezca a Él totalmente y para siempre a Él; es éste mi deseo y, al inicio de este camino que queremos recorrer, nos encontraremos más seguros, más serenos, más llenos de confianza, si renovamos nuestro pacto de alianza con el Señor; y dado que el Señor es siempre fiel, y nunca falla, así también nosotros encontraremos la valentía de nuestra fidelidad, de nuestra entrega y de nuestra total dedicación al Señor.
[…] Para celebrar bien el Domingo, debemos pasar no sólo a través del Viernes, sino también a través del silencio del Sábado Santo, conservando intacta la fe en la presencia de Jesús entre nosotros y en medio de cualquier circunstancia de la vida, pero con la certeza de que la palabra última es el triunfo de nuestro Señor Jesucristo, que la palabra última es el triunfo de la vida sobre la muerte, que la palabra última es el misterio del amor de Dios que transforma nuestro corazón, y con su gracia lo hace capaz de responder con el mismo amor a nuestro Señor Jesucristo. Superemos las tinieblas que a veces pueden oprimirnos; superemos las dificultades también de nuestra fragilidad y debilidad humana, porque el misterio de Dios es mayor que toda debilidad humana».

Mons. Velasio De Paolis, C.S., da el abrazo de la paz a nuestro director general.
Atrás, se encuentra el P. Aaron Smith, diácono.
Finalmente, exhortó a confiar en la gracia la y misericordia de Dios: «Con la gracia todo es posible, y la gracia de Dios ha triunfado en nosotros hasta hoy, y triunfará de nuevo hoy y también mañana hasta que sea revelado plenamente el misterio de Dios. Con esta confianza, queremos comprometernos en la oración, en la humildad, en la conciencia de nuestros límites, pero sobretodo en la certeza del amor infinito y misericordioso de Dios. El Señor tiene grandes proyectos para cada uno de nosotros, el Señor tiene una misión para cada uno de nosotros». En el archivo anexo se puede leer el texto completo de la homilía.

Mons. Velasio De Paolis, C.S., distribuye la comunión a la comunidad
Después de la misa, Su Excelencia se quedó a comer en el centro. Al final, dirigió estas palabras a la comunidad:
«Les agradezco por la acogida y, no sé cuando nos volveremos a ver, pero seguramente nos veremos. Y la hermosa impresión que he recibido hoy, creo que se quedará en mi corazón y también en el de ustedes. Lo importante es que todos trabajemos para el Señor, para la gloria del Reino de Dios, y en la fraternidad. Y para hacer esto, es necesario dejar aparte tantas cosas que pertenecen más bien a nuestro egoísmo que al bien de la Iglesia y de la Congregación, y también, en definitiva, de nuestro bien.
Entonces encomendémonos en la oración, porque nos liberamos sólo cuando volvemos nuestra mirada hacia Dios, nos liberamos cuando el Señor nos sale al encuentro y entonces experimentamos también el gozo de ser cristianos, de ser sacerdotes, de ser religiosos, de dar al mundo testimonio de que es hermoso ser amigos de Jesús. Les deseo todas estas buenas cosas y quisiera servir, en lo poco que pueda, a estos valores. Y estoy seguro de que ustedes me darán su cooperación para el bien de la Iglesia y para el bien de la misma Congregación».