Fabian Mendez
unread,Mar 5, 2012, 9:48:32 AM3/5/12Sign in to reply to author
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EVALUACIÓN DE ROLES DEL EGO
Jorge Olguín: Muchas veces nos retrotraemos por roles de ego. He dicho
en distintas oportunidades que la mayoría de las personas desconocen en
profundidad hasta dónde alcanzan los distintos roles de ego. La faceta
quizá más conocida es de la arrogancia, la de la pedantería, el
narcisismo, el complejo de superioridad, etc. Muchas cosas extraídas de
la psicología freudiana, que está casi obsoleta.
Karina: Me imagino que muchas veces ha de ser difícil para el paciente
darse cuenta de cuál es su rol del ego, ¿verdad? Yo creo que muchos
pacientes o muchas personas pueden darse cuenta pero que no es fácil
para todos.
Jorge Olguín: Más complicado aún es
cuando es el 90% -Thetán o Yo Superior, como le queramos llamar- quien
tiene los roles de ego porque se los transmite a su parte encarnada de
tal manera que le condiciona, de tal manera que lo frena, de tal manera
que llega a modificarle su carácter, su personalidad, su forma de ser,
su trato no sólo con el entorno sino hasta consigo mismo.
Si
bien nosotros –quienes estamos hablando en este momento- como seres
encarnados tenemos iniciativa propia, independencia, el libre albedrío
vale tanto para nosotros como para cualquier otro. O sea, que nuestro yo
superior o 90% de espíritu no nos controla ni a favor ni en contra. Nos
puede orientar pero somos nosotros al fin y al cabo los que hacemos o
deshacemos. Pero si tenemos un yo superior con muchos problemas de ego o
roles que va arrastrando de distintas vidas poco y nada es lo que nos
puede orientar, aconsejar o bien darnos mensajes en nuestro cuerpo de
ideas. Creo que es un efecto acumulativo.
Karina:
¿Podrías darnos algún consejo o sugerencia para hacer una
autoevaluación? ¿Cómo es posible poder evaluar nosotros mismos nuestros
roles del ego o ver que hay algo que está funcionando mal? ¿Hay alguna
manera de darnos cuenta?
Jorge Olguín: Es una
excelente pregunta. En realidad es muy difícil porque el ego se camufla.
El ego es como que se camufla como un camaleón, se esconde. Somos
nosotros en realidad -nosotros, los seres encarnados- los que asumimos
ese rol. No es algo separado, como si dijéramos: Yo soy Fulano de Tal y
tengo un ego que me está controlando.
Esto lo decimos como para
que se entienda pero, en realidad, el ego somos nosotros mismos.
Entonces, cuando estamos ante un impulso –que nos pasa a todos, me
incluyo- o estamos reactivos por algo que nos está sucediendo es
imposible que lo razonemos porque la mente analítica en el momento que
estamos reactivos queda fuera de foco -queda desconectada- y trabaja
solamente nuestra mente reactiva, y nuestra mente reactiva se basa en
impulsos. Ahora bien, cuando estamos analíticos, hayamos o no cometido
un acto hostil mientras estábamos reactivos, también siguen de alguna
manera tomando el timón los roles del ego. Por eso no nos damos cuenta.
Después viene el rol del ego de culpa -que en la psicología casi
obsoleta lo llaman el “complejo de culpa”- y el arrepentimiento, que no
deja de ser otro rol del ego.
Karina: O la
justificación, muchas veces. Porque, a veces, muchas personas piensan,
luego de haber cometido un acto hostil, que la otra persona había hecho
algo malo y se lo merecía. Pero no creo que sea tan así, ¿verdad?
Jorge Olguín: No, no, no. Es muy importante lo de la justificación, muy
importante. La justificación es un rol del ego peligroso para con la
propia persona y para con los demás porque la misma palabra lo dice:
Está justificando sus errores, sus equivocaciones, sus actos hostiles en
función de una visión equivocada porque el rol del ego lo que hace es
desenfocar la visión correcta y le da a la persona –hablo como si el ego
fuera algo separado, para que se entienda- “su” verdad, una verdad
subjetiva, no una verdad objetiva. El ego hace que la persona esté
dentro del conflicto. No mira el problema desde afuera porque si lo
mirara "desde afuera" lo vería objetivamente y podría ver el error. Como
cuando tú estás viendo una película y ves que el personaje está
cometiendo un desliz y tú, en este momento, disfrutas de la película y
de alguna manera es como que tomas partido por alguien de la película
porque te identificas...
Karina: Por alguno de los personajes.
Jorge Olguín: Claro, te identificas con un personaje. Y cuando ves que
alguien está cometiendo un acto hostil es como que te incomoda, o sea,
no vas más allá porque sabes que es una película.
Karina: Cuenta el caso del pícaro, el que hace travesuras, el que no
siempre hace las cosas correctas pero que es el que casi siempre cae
simpático. Entonces, nosotros, como espectadores, hasta le permitimos.
Jorge Olguín: De alguna manera. Pero la picardía es un rol del ego no
dañino en tanto y en cuanto no pase de picardía, no pase de una broma
sutil. Ahora, si esa broma sale del equilibrio que tiene que tener,
incomoda, hiere susceptibilidades o molesta a terceros. Ahí ya deja de
ser picardía y se transforma en daño.
Karina: Qué
bien. Tú sabes que lo importante para cada persona es conocer sus roles
del ego. Y luego me imagino que la segunda etapa será: Estos roles que
tenemos, ¿cómo los controlamos? ¿Cómo los manejamos? ¿Cómo podemos
lograr cierto equilibrio? ¿Hay alguna manera?
Jorge
Olguín: Yo creo que si estamos verdaderamente analíticos y hacemos un
repaso por nuestro interior sí sabemos qué roles del ego nos dominan. No
pasa en todos los casos. Hay personas que están tan sumidas en sus
roles, pero tan sumidas... El rol de víctima es uno de los roles más
manipuladores que existen. El rol de inquisidor, que es el rol de poder,
es otro de los roles manipuladores. Pero el más manipulador es el rol
de víctima porque no solamente la persona con rol de víctima consigue
objetivos que no conseguiría normalmente sino que encima le transmite a
la otra persona...
Karina: Un sentimiento de culpa.
Jorge Olguín: ...sentimientos de culpa. Enormes sentimientos de culpa.
Entonces, no sólo logró su objetivo sino que encima comete un acto
hostil queriendo. Si bien la persona que hace el rol de víctima se
justifica es una interpretación pero hay gente que verdaderamente se lo
toma como real. Personas que, de repente, se sienten enfermas como para
manipular -y verdaderamente están enfermas en ese momento-, llegan a
potenciar esos síntomas y se enferman de verdad con tal de manipular a
terceras personas.
Karina: Ahora, yo me pregunto: No
necesariamente una persona que hace rol de víctima es siempre una
persona psicópata. O sea, no tiene sentimientos de culpa. ¿No
necesariamente, verdad?
Jorge Olguín: No, así es. De
todas maneras el rol del ego no es un problema de decodificador, no es
un problema médico, clínico. El rol del ego es un problema más bien
existencial, espiritual. No es algo que se trata a nivel médico como
podría ser una psicosis. La persona tiene en claro las cosas, lo que
pasa es que los impulsos la vencen.
Como la persona que de
repente –y es un ejemplo quizá muy básico- está cuidando su peso y el
rol del ego la empuja a media noche a abrir a escondidas la heladera y
"saquearla" y darse un atracón. Dado el atracón, satisfecho su apetito
desmesurado, ese rol del ego se apagó, es decir, ya no tiene razón de
ser porque cumplió con su objetivo, que la persona se dé un atracón.
Entonces viene otro rol del ego reemplazándolo, el rol del ego que le
dice: ¿Qué has hecho? Y la persona dice: -Soy una miserable. No puedo
controlarme. Soy buena para nada. No merezco esto. Y entonces viene la
baja estima.
Aparte, hablando de estima, muchas personas
confunden ego con autoestima. Personas que a mí me dicen: -Bueno, pero
es necesario que tenga ego, así me valoro.
No, no, no. Autoestima es amarse, quererse...
Karina: Y respetarse.
Jorge Olguín: ...y respetarse. Porque si nosotros nos queremos, nos
amamos y nos respetamos podemos querer, amar y respetar a otros y que
los otros nos respeten, nos amen y nos quieran. Si no nos amamos a
nosotros mismos no podemos amar a otros. Eso es autoestima: Valorarnos
con equilibrio y no pasar al narcisismo porque eso sí sería el rol de
ego. El rol del ego es ya la persona egocéntrica donde no ve más allá de
sus narices y todo el universo gira alrededor de ella misma.
Karina: ¿Encontrarías alguna diferencia entre autoestima y amor propio?
Jorge Olguín: El amor propio es ego. El amor propio es un amor
sobrecargado consigo mismo, caprichoso, porque el ego es infantil.
Karina: O sea, ¿un amor con falso orgullo?
Jorge Olguín: "Si tú no me llamas no pienso llamarte porque soy yo el ofendido".
¿Quién se ofende? El ego.
¿Quién se molesta? El ego.
¿Quién se irrita? El ego.
"No pienso llamarte hasta que tú no me llames primero". Eso es
infantil. El ego tiene reacciones infantiles. El ego jamás es maduro.
Entonces, sí hay manera de percibirlo. El ego nunca es adulto, jamás es
adulto porque el capricho no es adulto, porque la manipulación no es
adulta. Y, aparte, hay gente que le toma el gusto a dejarse manipular,
se siente cómoda dejándose manipular porque la persona que se deja
manipular también hace rol de víctima.
"Soy manipulada".
"No puedo salir de esta situación".
"Soy una infeliz".
Karina: Ahora, esas personas que se dejan manipular son personas que
les falta seguridad en sí mismas, en realidad. ¿Entonces necesitan de
alguna forma para poder hacer algo dejarse manipular?
Jorge Olguín: Eso es algo que muy poca gente sabe: A las dos personas
les falta seguridad en sí mismas. A la persona que manipula también le
falta seguridad porque si yo sé quién soy y tengo seguridad, ¿para qué
voy a manipular? Obtendré lo que puedo obtener con amor, con simpatía,
con buena vibración. Y lo que no pueda obtener está bien, también. Todo
esto con los seres encarnados.
Con los thetanes -yo superiores o
90% de espíritu- es peor aún porque esa esencia espiritual acumula
roles de decenas de vidas seguramente: roles de abandono, roles de
violencia, roles de inseguridad, roles donde ha pasado por
circunstancias tremendas. Entonces -todo eso inconscientemente porque
obviamente no lo hace a propósito, porque el espíritu es uno sólo- el
90% no quiere que el 10% sea infeliz, como tú, encarnada, no quieres que
tu dedo te duela porque tu dedo forma parte de tu persona. No te vas a
martillear un dedo a propósito salvo que seas masoquista -que eso
también sería un rol del ego muy avanzado- y ahí sí hay cierto tipo de
masoquismo que ya sobrepasa el ego y que ya entraría en problemas de
decodificador, pero no es un tema para ahora.
¿Qué le
recomiendo primero a la persona y que le recomiendo luego al thetán? A
la persona le recomiendo que esté siempre alerta. Y eso también muchas
veces se malentiende, se mal interpreta.
Como una vez me dijo un consultante: “Es un infierno estar alerta. ¿Cómo nos vamos a vigilar las veinticuatro horas?”.
Y mi respuesta fue: No se trata de vigilarnos porque uno se acostumbra a estar alerta como se acostumbra a respirar.
Karina: Estar alerta significa, también, tener control de nuestros
impulsos, estar alertas para poder detectar si alguien quiere
manipularnos, entre otras cosas.
Jorge Olguín: Sabemos que no es fácil porque es mucho más fácil hablarlo que llevarlo a la práctica.
Karina: ¿Hay algún ejercicio para poder comenzar a controlar nuestros impulsos o qué nos aconsejarías?
Jorge Olguín: El estar despierto. El estadío de despierto es el no
estar en piloto automático permanentemente. Mucha gente, que la vemos a
diario, vive en piloto automático. Como dijo Gurdjieff hace un siglo
atrás: "Viven dormidos, caminan dormidos, conducen dormidos, comen
dormidos, a veces dialogan dormidos". Pero están en piloto automático.
Van por la calle sin rumbo como si fueran zombis, se topan quizás unos
con otros y ni siquiera se piden disculpas porque no prestan atención a
quien tienen al lado. Entonces, el estar despiertos es el captar
situaciones que en el estadío de dormidos no se captan.
Karina: En definitiva, sería tener un control sobre nuestra realidad.
Jorge Olguín: Un control sobre nuestra realidad y entender que es
nuestra realidad porque, a veces, el ego nos disfraza la realidad, nos
hace creer que los ensueños o las interpretaciones son la realidad,
cuando no es así.
¿Qué consejo le daría al thetán? El thetán es
un ser suprafísico. Los roles del ego del thetán de alguna manera no
corren tanto riesgo como en el plano físico porque, si bien interactúa
con sus pares, en el plano físico hay más vulnerabilidad, mucha más
vulnerabilidad. Entonces, quizás en el plano espiritual es más fácil
estar alerta, es más fácil estar despierto.
El rol del ego hace que compitas. Se trata justamente de no competir.
A ver: Una cosa es que yo -quien habla- quiera competir en un deporte
sanamente y -no voy a ser hipócrita- por supuesto que voy a querer ganar
pero no ganar a toda costa, aún 'a costa de'. No, no. Y si pierdo, lo
tomo como un juego. Si yo me enojo o me pongo reactivo porque pierdo el
que se pone reactivo es mi rol de ego en ese momento, que quería ganar.
Entonces, estar despierto, estar alerta es tomar todo como un juego.
Pero ahí también se puede malentender. Tomar todo como un juego la gente
lo puede interpretar como que uno no tiene compromisos porque la
persona que lo malinterpreta se va para el otro lado, va para la otra
acera, para la otra vereda. No.
Karina: Quiere decir que la gente lo toma como le conviene.
Jorge Olguín: Claro. "Tomar las cosas como un juego" significa ocuparse
de lo verdaderamente importante, no de lo vacuo, no de lo que es
estéril. De lo estéril nos podemos ocupar si vemos que excavando abajo
de esa tierra hay algo fértil; entonces damos vuelta a la tierra. Pero
si no no tiene sentido sembrar semillas donde no van a crecer plantas.
La verdadera realidad es jugarnos, comprometernos pero tomar las cosas como un juego.
Otros dirán: Pero esto se contradice porque si antes había dicho que el
ego tiene comportamientos infantiles, ¿tomar las cosas como un juego no
es ser infantil? No. No es ser infantil porque es otro tipo de juego.
Karina: ¿Tú te refieres al disfrutar mientras tanto?
Jorge Olguín: Totalmente. Porque uno de mis aforismos dice: “La meta es
la búsqueda”. Esto significa que debemos gozar esa búsqueda porque tal
vez no hay una meta real, tal vez esa meta real no exista.
Y es
bueno tener proyectos permanentemente porque los proyectos producen
euforia y la euforia lo que hace es frenar las vibraciones negativas
externas. Y si tenemos proyectos estamos analíticos y si estamos
analíticos no damos cabida a los roles del ego, ni físicos ni
conceptuales.
Uno me preguntará: "¿Qué proyectos puede tener un thetán si el que está viviendo –entre comillas- es el 10% encarnado?".
Primero que el thetán se tiene que comprometer con su parte encarnada,
porque es un solo espíritu. Y todo lo que el 10% encarnado consiga es un
logro, también, para el 90%. Entonces, los proyectos están mancomunados
entre el 10% y el 90%. Es así de sencillo, así de simple.
Y el
thetán no tiene que permitir que fracasos de vidas pasadas que son
imposibles de resolver porque lo pasado pasó. Lo que no pasó es la
memoria del 90%, que tiene la memoria de todas las reencarnaciones. Pero
entender que todas esas vidas fueron roles, que fueron interpretaciones
que pasaron y que cada uno será responsable de su propio karma, de los
actos hostiles que haya cometido. Como cada uno también tendrá
beneficios por las manos que haya tendido, pero no que las haya tendido
fríamente calculando cuál premio tendrá sino desde el corazón habiendo
tendido esas manos. Eso es lo que yo le diría al thetán.
Karina: Muchísimas gracias por esta charla y por estas explicaciones.
--
Sctr. Fabián Méndez P.