Nació en Valencia, España, en ese momento en poder de los musulmanes,
hacia el año 1227 y murió en la misma ciudad en el año 1300.
No hay mayores datos sobre su niñez y adolescencia. Sólo se sabe que,
iniciada su carrera eclesiástica, fue a perfeccionar sus estudios a
París, doctorándose en la Sorbona. De regreso a España se hizo
religioso mercedario y se dedicó a la redención de los cautivos. En
esa época hizo gran amistad con el príncipe Sancho, hijo del rey
Jaime I de Aragón.
Era abad de San Miguel de Trasmiras cuando, encontrándose en Roma, el
Papa Bonifacio VII lo eligió Obispo de Jaén, el 13 de febrero de
1296. El 20 de febrero de ese año fue consagrado por el Cardenal
Acquasparta en la capilla de San Bartolomé de la isla tiberina en
Roma.
Cuando realizaba la visita pastoral a su diócesis cayó en manos de
los musulmanes, permaneciendo cautivo cerca de tres años. En las
mazmorras de Granada escribió varias obras para defender la fe
católica contra los musulmanes y los judíos, y para mantener viva la
esperanza de los cristianos que estaban cautivos junto a él. Entre
ellas se encuentran "Glosa a los Diez Mandamientos", "Glosa al Padre
Nuestro", "Biblia Pequeña" y "Vida de Cristo" De su "Glosa al Padre
Nuestro" se dijo... "es, tal vez, el primer comentario
ascético-místico que se redactó en nuestra patria y uno de los
monumentos más bellos de la literatura medieval".
Basta analizar sus escritos para evidenciar, sin ninguna duda, su
condición de mercedario. Es destacable, sobre todo, se defensa de la
Inmaculada Concepción de María, cosa muy normal en la Orden
Mercedaria.
Después de muchos sufrimientos, el 6 de enero de 1300 fue decapitado
por los musulmanes, aún vestido con los ornamentos con que había
celebrado la Santa Misa.
Sepultado en la catedral de Baeza, su sepulcro ganó celebridad por las
gracias que el Señor concedía por su intercesión. Su culto
inmemorial fue confirmado por la Iglesia en 1670 y su canonización se
llevó a efecto en 1675.
Ojalá a los alumnos de este colegio les enseñaran quien fue este
ermoso ser humano