Una vez convencido de que un rato a solas con Dios es necesario a
diario para el crecimiento espiritual, ¿Cómo procedes?
Puedes estar motivado a experimentarlo, pero tal vez no sepas cómo.
En esto necesitas considerar cuatro elementos esenciales para un buen
rato a solas con Dios:
Comenzar con las actitudes apropiadas
Escoger un momento específico
Seleccionar un lugar especial
Seguir un plan sencillo
COMIENZA CON LAS ACTITUDES APROPIADAS
Ante los ojos de Dios, el por qué haces una cosa es mucho más
importante que lo que haces. En una ocasión Dios dijo a Samuel, "El
Señor no mira las cosas que mira el hombre. El hombre mira la
apariencia externa, pero el Señor mira al corazón" (1 Samuel 16:7) Es
muy posible que se haga la cosa correcta pero con la actitud
equivocada. Este fue el problema de Amasías. "Hizo lo bueno a los ojos
del Señor aunque no de todo corazón." (2 Crónicas 25:2)
Cuando vienes a encontrarte con Dios en un momento de quietud, debes
tener estas actitudes apropiadas:
1. Expectativa. Ven delante del Señor con anticipación y deseo. Espera
disfrutar un buen rato en Su compañía y recibir la bendición de ese
momento juntos. Era lo que David esperaba !Oh! Dios, Tú eres mi Dios,
te buscaré con afán." (Salmo 63:1; ver Sal 52:1)
2. Reverencia. No te precipites a la presencia de Dios, más bien
prepara tu corazón estando quieto ante El y dejando que la quietud
esclarezca los pensamientos mundanos. Escucha al profeta Habacuc:"El
Señor está en Su templo santo; dejad que toda la tierra calle ante Él.
(Habacuc 2:20; ver Salmo 89:7) Venir a la presencia del Señor no es
como ir a un partido de fútbol o a cualquier forma de recreación.
3. Atención. Despiértate totalmente primero. Recuerda que te estás
reuniendo con el Creador, el hacedor de cielo y tierra, el redentor
del hombre.
Preséntate totalmente descansado y alerta. La mejor preparación para
un buen momento de silencio empieza la noche anterior. Acuéstate
temprano para estar en buena forma para encontrarte con Dios por la
mañana, porque Él se merece toda tu atención. Disposición de
obediencia. Esta actitud es crucial. No vienes a esta hora de Dios a
elegir lo que harás o no harás sino con el propósito de hacer
cualquier cosa que Dios quiera que hagas. Jesús dijo "Si alguno elige
hacer la voluntad de Dios sabrá si mi enseñanza es de Dios o viene de
mí mismo." (Juan 7: 17) Así que ven a hacer la voluntad de Dios
habiendo elegido cumplir su mandato sea lo que fuere.
SELECCIONA UN MOMENTO ESPECÍFICO
La hora específica tiene que ver con cuándo has de tener tu momento de
quietud y qué tan largo ha de ser. La regla general es esta: el mejor
momento es cuando mejor te sientes. Da al Señor la mejor parte del día
--cuando estás más fresco y más alerta. No trates de servir al Señor
con tus sobras (de tiempo). También recuerda que tu mejor momento
puede ser diferente al de cualquier otro.
Para la mayoría de nosotros, sin embargo, temprano por la mañana
parece ser la mejor hora. Era la práctica del mismo Jesús el
levantarse por la mañana temprano y encontrarse con el Padre. "Muy
temprano por la mañana cuando todavía estaba oscuro Jesús se levantó,
dejó la casa, y fue a un sitio solitario en donde oraba." (Marcos
1:35)
En la Biblia muchos hombres y mujeres madrugaban para encontrarse con
Dios: entre ellos están:
• Abraham--Génesis 19:27 • Moisés --Éxodo 34:4
• Job- Job 1:5 • Ana y Elcana--1 Samuel 1:19
• Jacobo--Génesis 28:18 • David--Salmos 5:3, 57:7,8
(Ver también 90; 14; 119; 147; 143:8; Isaías 26:9, Ezequiel 12:8.)
A través de la historia de la Iglesia, muchos cristianos que fueron
los que Dios más usó se reunían con Él por la mañana temprano.