[Las Guerras Husitas Epub To 14

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Tilo Chopin

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Jun 13, 2024, 12:57:14 AM6/13/24
to izulpreper

Magistral recreacion literaria de esta gesta milenarista, que es la version latinoamericana de las guerras husitas, taboritas o campesinas alemanas del tardoevo europeo, y que pueden reeditar
posiblemente las condiciones socioculturales de epoca de la palestina de los macabeos y los aos de cristo.
Con similares crechendos dramaticos las confrontaciones contra el estado escalan hasta el dramatico final.
La exahustiva investigacion historica del autor nos acerca a este este drama mesianico, muy cercano geotemporalmente.
Al contrario de su lucidez literaria, su actividad politica iniciada desde la izquierda en el periodo de las
dictaduras latinoamericanas ha derivado mas que un derechismo a ultranza, en una anacronica parodia monarquica premiada con un titulo nobiliario.

El apoyo mutuo es la obra ms representativa de la personalidad intelectual de Kropotkin. En ella se encuentran expresados por igual el hombre de ciencia y el pensador anarquista; el bilogo y el filsofo social; l historiador y el idelogo. Se trata de un ensayo enciclopdico, de un gnero cuyos ltimos cultores fueron positivistas y evolucionistas. Abarca casi todas las ramas del saber humano, desde la zoologa a la historia social, desde la geografa a la sociologa del arte, puestas al servicio de, una tesis cientfico-filosfica que constituye, a su vez, una particular interpretacin del evolucionismo darwiniano.

las guerras husitas epub to 14


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Puede decirse que dicha tesis llega a ser el fundamento de toda su filosofa social y poltica y de todas sus doctrinas e interpretaciones de la realidad contempornea Como gozne entre aquel fundamento y estas doctrinas se encuentra una tica de la expansin vital.

Hasta el siglo XIX los naturalistas tenan casi por axioma la idea de la fijeza e inmovilidad de las especies biolgicas: Tot sunt species quot a principio creavit infinitum ens. An en el siglo XIX, el ms clebre de los cultores de la historia natural, el hugonote Cuvier, segua impertrrito en su fijismo. Pero ya en 1809 Lamarck, en su Filosofazoolgica defenda, con gran escndalo de la Iglesia y de la Academia, la tesis de que las especies zoolgicas se transforman, en respuesta a una tendencia inmanente, de su naturaleza y adaptndose al medio circundante. Hay en cada animal un impulso intrnseco (o conato) que lo lleva a nuevas adaptaciones y lo provee de nuevos rganos, que se agregan a su fondo gentico y se transmiten por herencia. A la idea del impuso intrnseco y la formacin de nuevos rganos exigidos por el medio ambiente se aade la de la transmisin hereditaria. Tales ideas, a las que Cuvier opona tres aos ms tarde, en su Discurso sobre las revoluciones del globo, la teora de las catstrofes geolgicas y las sucesivas creaciones[1], encontr indirecto apoyo en los trabajos del gelogo ingls, Lyell, quin, en sus Principios de geologa demostr la falsedad del catastrofismo de Cuvier, probando que las causas de la alteracin de la superficie del planeta no son diferentes hoy que en las pasadas eras.[2]

Lamarck desciende filosficamente de la filosofa de la Ilustracin, pero no ha desechado del todo la teleologa. Para l hay en la naturaleza de los seres vivos una tendencia continua a producir organismos cada vez ms complejos.[3] Dicha tendencia acta en respuesta a exigencias del medio y no slo crea nuevos caracteres somticos sino que los transmite por herencia. Una voluntad inconsciente y genrica impulsa, pues, el cambio segn una ley general que seala el trnsito de lo simple a lo complejo. Est ley servir de base a la filosofa sinttica de Spencer. Pese a la importancia de la teora de Lamarck en la historia de la ciencia y aun de la filosofa, ella estaba limitada por innegables deficiencias. Lamarck no aport muchas pruebas a sus hiptesis; parti de una qumica precientfica; no consider la evolucin sino como proceso lineal. Darwin, en cambio, s preocup por acumular, sobre todo a travs de su viaje alrededor del mundo, en el Beagle un gran cmulo de observaciones zoolgicas y botnicas; se puso al da con la qumica iniciada por Lavoisier (aunque ignor la gentica fundada por Mendel) y tuvo de la evolucin un concepto ms amplio y, complejo. Desech toda clase de teleologismo y se bas, en supuestos estrictamente mecanicistas. Sus notas revelan que tena conciencia de las aplicaciones materialistas de sus teoras biolgicas. De hecho, no slo recibi la influencia de su abuelo Erasmus Darwin y la del gelogo Lyell sino tambin las del economista Adam Smith, del demgrafo Malthus y del filsofo Comte.[4] En 1859 public su Origen de las especies que logr pronto universal celebridad; doce aos ms tarde sac a la luz La descendencia del hombre.[5] Darwin acepta de Lamarck la idea de adaptacin al medio, pero se niega a admitir la de la fuerza inmanente que impulsa la evolucin. Rechaza, en consecuencia, toda posibilidad de cambios repentinos y slo admite una serie de cambios graduales y accidentales. Formula, en sustitucin del principio lamarckiano del impulso inmanente, la ley de la seleccin natural.[6] Partiendo de Malthus, observa que hay una reproduccin excesiva de los vivientes, que llevara de por s a que cada especie llenara toda la tierra. Si ello no sucede es porque una gran parte de los individuos perecen. Ahora bien, la desaparicin de los mismos obedece a un proceso de seleccin. Dentro de cada especie surgen innmeras diferencias; slo sobreviven aquellos individuos cuyos caracteres diferenciales los hacen ms aptos para adaptarse al medio. De tal manera, la evolucin aparece como un proceso mecnico, que hace superflua toda teleologa y toda idea de una direccin y de una meta. Esta ley bsica de la seleccin natural y la supervivencia del ms apto (que algunos filsofos contemporneos, como Popper, consideran mera tautologa) comparte la idea de la lucha por la vida (struggle for life).[7] sta se manifiesta principalmente entre los individuos de una misma especie, donde cada uno lucha por el predominio y por el acceso a la reproduccin (seleccin sexual).

Herbert Spencer, quien, antes de Darwin, haba esbozado ya el plan de un vasto sistema de filosofa sinttica, extendi la idea de la evolucin, por una parte, a la materia inorgnica (Primeros Principios 1862, II Parte) y, por otra parte, a la sociedad y la cultura (Principios de Sociologa, 18761896). Para l, la lucha por la vida y la supervivencia del ms apto (expresin que usaba desde 1852), representan no solamente, el mecanismo por el cual la vida se transforma y evoluciona s no tambin la nica va de todo progreso humano.[8] Sienta as las bases de lo que se llamar el darwinismo social, cuyos dos hijos, el feroz capitalismo manchesteriano y el ignominioso racismo fuero tal vez ms lejos de lo que aquel pacfico burgus poda imaginar. Th. Huxley, discpulo fiel de Darwin, publica, en febrero de 1888, en, la revista The Nneteenth Century, un artculo que como su mismo ttulo indica, es todo un manifiesto del darwinismo social: The Struggle for life. A Programme.[9] Kropotkin queda conmovido por este trabajo, en el cual ve expuestas las ideas sociales contra las que siempre haba luchado, fundadas en las teoras cientficas a las que consideraba como culminacin, del pensamiento biolgico contemporneo. Reacciona contra l y, a partir de 1890, se propone refutarlo en una serie de artculos, que van apareciendo tambin en The Nineteenth Century y que ms tarde ampla y complementa, al reunirlos en un volumen titulado El apoyo mutuo. Un factor de la evolucin.

Un camino para refutar a Huxley y al darwinismo social hubiera sido seguir los pasos de Russell Wallace, quien pone el cerebro del hombre, al margen de la evolucin. Hay que tener en cuenta que este ilustre sabio que formul su teora de la evolucin de las especies casi al mismo tiempo que Darwin, al hacer un lugar aparte para la vida moral e intelectual del ser humano, sostena que desde el momento en que ste lleg a descubrir el fuego, entr en el campo de la cultura y dejo de ser afectado por la seleccin natural.[10] De este modo Wallace se sustrajo, mucho ms que Darwin o Spencer, al prejuicio racial.[11] Pero Kropotkin, firme en su materialismo, no poda seguir a Wallace, quien no dudaba en postular la intervencin de Dios para explicar las caractersticas del cerebro y la superioridad moral e intelectual del hombre.

Por otra parte, como socialista y anarquista, no poda en, modo alguno cohonestar las conclusiones de Huxley, en las que vea sin duda un cmodo fundamento para la economa del irrestricto laissez faire capitalista, para las teoras racistas de Gobineau (cuyo Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas haba sido publicados ya en 1855), para el malthusianismo, para las elucubraciones falsamente individualistas de Stirner y de Nietzsche.

Pero la decidida oposicin al malthusianismo, que propicia la muerte masiva de los pobres por su inadaptacin al medio, y la lucha contra Huxley, que no encuentra otro factor de evolucin fuera de la perenne lucha sangrienta, no significan que Kropotkin se adhiera a una visin idlica de la vida animal y humana ni que se libre, como muchas veces se ha dicho, a un optimismo desenfrenado e ingenuo. Como naturalista y hombre de ciencia est lejos de los rosados cuadros galantes y festivos del rococ, y no comparte simple y llanamente la idea del bien salvaje de Rousseau. Pretende situarse en un punto intermedio entre ste y Huxley. El error de Rousseau consiste en que perdi de vista por completo la lucha sostenida con picos y garras, y Huxley es culpable del error de carcter opuesto; pero ni el optimismo de Rousseau ni el pesimismo de Huxley pueden ser aceptados como una interpretacin desapasionada y cientfica de la naturaleza.

El ilustre bilogo Ashley Montagu escribe a este respecto: Es error generalizado creer que Kropotkin se propuso demostrar que es la ayuda mutua y no la seleccin natural o la competencia el principal o nico factor que acta en el proceso evolutivo. En un libro de gentica publicado recientemente por una gran autoridad en la materia, leemos: El reconocer la importancia que tiene la cooperacin y la ayuda mutua en la adaptacin no contradice de ninguna manera la teora de la seleccin natural, segn interpretaron Kropotkin y otros. Los lectores de El apoyo mutuo pronto percibirn hasta qu punto es injusto este comentario. Kropotkin no considera que la ayuda mutua contradice la teora de la seleccin natural. Una y otra vez llama la atencin sobre el hecho de que existe competencia en la lucha por la vida (expresin que critica acertadamente con razones sin duda aceptables para la mayor parte de los darwinistas modernos), una y otra vez destaca la importancia de la teora de la seleccin natural, que seala como la ms significativa del siglo XIX. Lo que encuentra inaceptable y contradictorio es el extremismo representado por Huxley en su ensayo Struggle for Existence Manifesto, y as lo demuestra al calificarlo de atroz en sus Memorias.[14] En efecto, en Memorias de un revolucionario relata: Cuando Huxley, queriendo luchar contra el socialismo, public en 1888 en Nineteenth Century, su atroz articulo La lucha por la existencia es todo un programa, me decid a presentar en forma comprensible mis objeciones a su modo de entender la referida lucha, lo mismo entre los animales que entre los hombres, materiales que estuve acumulando durante seis aos.[15] El propsito no tuvo calurosa acogida entre los hombres de ciencia amigos, ya que la interpretacin de la lucha por la vida como sinnimo de ay de los vencidos!, elevado al nivel de un imperativo de la naturaleza, se haba convertido casi en un dogma. Slo dos personas apoyaron la rebelda de Kropotkin contra el dogma y la atroz interpretacin huxleyana: James Knowles, director de la revista Nineteenth Century H.W. Bates, conocido autor de Un naturalista en el ro Amazonas. Por lo dems, la tesis que pretenda defender, contra Huxley, haba sido va propuesta por el gelogo ruso Kessler, aunque ste a penas haba aducido alguna prueba en favor de la misma. Eliseo Reclus, con su autoridad de sabio, dar su abierta adhesin a dicha tesis y defender los mismos puntos de vista que Kropotkin.[16]

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