Católicos colombianos piden a los obispos: ¡Rechacen los acuerdos de La Habana!

78 views
Skip to first unread message

CATOLICO CRISTIANO Y MARIANO

unread,
Sep 23, 2016, 1:28:59 PM9/23/16
to irradia...@googlegroups.com
Católicos colombianos piden a los obispos: ¡Rechacen los acuerdos de La Habana!
Millares de firmas de católicos colombianos, afligidos por el peligro que se cierne sobre la Patria amenazada de ser entregada al comunismo si se aprueba el Acuerdo con las FARC en el plebiscito, han sido entregadas en la Secretaría de la Conferencia Episcopal de Colombia para poner a su vez a disposición de todos los obispos del país, con el título: “Reverente y filial petición a los obispos de Colombia: ¡Rechacen los acuerdos de La Habana!”.*
Con esta iniciativa y las cartas dirigidas a cada uno de los prelados, el CENTRO CULTURAL CRUZADA ha venido realizando ingente esfuerzo para esclarecerlos que, en “los acuerdos de la Habana no se realiza una propuesta de paz, sino una verdadera rendición a las metas comunistas y anti cristianas de las FARC”. La carta referida dice lo siguiente:
Señores obispos:
Como Director del Centro Cultural Cruzada me dirijo respetuosamente a V. E. para darle a conocer la carta titulada “Reverente y filial petición a los obispos de Colombia: ¡Rechacen los acuerdos de La Habana!” que millares de colombianos firmaron, afligidos por el peligro que se cierne sobre la Patria amenazada de ser entregada al comunismo si se aprueban el Acuerdo con las FARC en el plebiscito. Las firmas quedan a su disposición en la Secretaría de la Conferencia Episcopal Colombiana.
La lectura del Acuerdo, a medida que los colombianos vamos conociendo los términos hasta hace poco secretos, confirman el temor que siempre tuvimos los firmantes, de que no se trata de una propuesta de paz, sino de una verdadera rendición a las metas comunistas y anti cristianas de las FARC.
La radicalidad de las exigencias del grupo terrorista y la condescendencia con ellas de los tres Poderes del Estado implica la destrucción total de los pilares básicos de la Civilización Cristiana, con un rigor que sorprende y que no ha tenido parangón en toda nuestra historia. Es una nueva Colombia, una nueva mentalidad, una nueva visión del universo que abarca todos los aspectos de la existencia del hombre, que precipitaría al País al abismo de un estado de cosas caótico, contrario a los diez Mandamientos de la Ley de Dios y al Orden Natural.
En efecto, de ser implementado el Acuerdo Final, destruiría nuestro actual orden jurídico para dar lugar a la “balcanización” del país, acabando con la unidad territorial de la Nación, dividiéndola en centenas de “republiquetas soberanas”, pero a menudo discrepantes entre sí. A su vez, el lanzamiento de la “Reforma Rural Integral”, copia exacta de la legislación agraria cubana, destruirá el derecho de propiedad privada, distribuirá las mejores tierras del país, después de expropiarlas, en comunidades autogestionarias, en las cuales el todo colectivo someterá a los respectivos miembros en régimen de semi-esclavitud.
Igualmente grave será la implementación del “enfoque de género”, mencionado 144 veces a lo largo del Acuerdo Final, del cual constituye su eje transversal. Normará todas las actividades del hombre al “buen vivir”, en que la ideología de género implantará un concepto de vida igualitario en todos los campos, destruyendo la familia y dando condiciones preferentes a las minorías amorales.
Como si lo anterior fuera poco, las FARC controlarán los organismos de seguridad e inteligencia del Estado, las Fuerzas Armadas y la Policía, para impedir que los paramilitares cometan crímenes en especial contra las mismas FARC. Pero como a menudo éstas acusan de “paramilitares” a todos los que se oponen a ellas, es probable que éstas sean criminalizadas como cometiendo delito de opinión.
Los colombianos, por fin, vemos con sorpresa la precipitación con que se planeó el plebiscito, sin garantías para la oposición, sin tiempo para asimilar la envergadura de la rendición e impeliendo al País a aceptar una falsa paz por miedo a la amenaza de la guerra, pues aquella deja de ser considerada como la tranquilidad en el orden – la Paz de Cristo dentro del Reino de Cristo - como nos ha enseñado la Iglesia, sino como el sometimiento de la población a los desplantes de las FARC.
Antes las dramáticas circunstancias que resumimos aquí, los firmantes anhelamos escuchar la voz sabia y orientadora de los Pastores, advirtiendo al País del lobo rojo que embiste y señalando la necesidad de organizar una defensa, lejos de las corrientes marxistas de la Teología de la Liberación que buscan encadenar las conciencias con falacias de un perdón incondicional al enemigo que después nos oprimirá, o de algunos párrocos confundidos que usaron el púlpito para neutralizar las resistencias por medio de un optimismo a toda prueba.
La falacia que afirma que es necesario perdonar, aun sin exigir arrepentimiento, porque la nobleza del perdón desarmaría al enemigo e impediría que éste hiciese muchas exigencias, es indefendible, pues no distingue entre los principios negociables y los no negociables, imponiendo drásticamente a todas las víctimas del terrorismo y a los colombianos en general que no exijan justicia, ni arrepentimiento, ni reparación, ni sentencias contra el crimen y ni siquiera la obligación de que los terroristas, al pacificarse, entreguen las armas.
Así, ¿cómo entender la neutralidad anunciada por la Conferencia Episcopal entre el Sí y el No cuando el país es impelido a que se precipite a un abismo moral dando la victoria al Sí en el plebiscito, pese a todos los peligros que esto significa?
Esta carta la escribo con espíritu filial, recordando el derecho que la Lumen Gentium otorga a los fieles en relación a sus Pastores: “Todos los laicos deberían revelarles (a los Pastores) sus necesidades y deseos con esa libertad y confianza que corresponde a un hijo de Dios y a un hermano de Cristo.” (Par. 37).
Con la esperanza que este pedido sea atendido por el bien de la Colombia católica, me suscribo, encomendándome a sus oraciones y rogando su bendición.
In Jesu et Maria
Luis Fernando Escobar Duque
Director del Centro Cultural Cruzada
Teléfono (4)417 4505 y Celular 301 2061112
Medellín – Colombia
*El texto de la carta está a disposición del público en el siguiente link: http://www.cruzadacentrocultural.org/archivos/Planilla%20Firmas3003.pdf
Reply all
Reply to author
Forward
0 new messages