Esoterismo y ocultismo
Sergio Fritz Roa
Hoy día se hace abuso de tales términos, a tal extremo que suelen usarse indistintamente. Nada más errado. Algo parecido ocurre con los términos teosofía y teosofismo. La última palabra fue propuesta por René Guénon para diferenciar la Sociedad Teosófica (fundada por H. P. Blavatsky) de la verdadera teosofía, en la cual se destacan autores como Jakob Boehme y los rosacruces, por ejemplo.
En términos sencillos, esoterismo es la enseñanza más interna de una doctrina tradicional, reservada a algunos. Para ello se exige estar cualificado, es decir tener los elementos que permitan comprender los símbolos y los aspectos más complejos de una tal enseñanza.
Se contrapone a esoterismo, el exoterismo. Este es el lado visible de una enseñanza tradicional. Es el camino por el cual todo devoto debe transitar; la enseñanza común y básica de una forma espiritual tradicional.
El ocultismo, en cambio, es un término popularizado por Eliphas Levi, que a nuestro juicio no es feliz toda vez que pretende caracterizar lo esotérico por su pretendido secretismo: "lo oculto", y no por su aspecto de interior. A lo anterior incorpora cuestiones que son de clara matriz psíquica, o fenomenológicas cuando no derechamente mera superchería. Y así, el ocultismo aceptará para sí una serie de creencias que nada tienen que ver con el esoterismo. No es raro incluso que vaya de la mano de la magia negra, el paganismo (entendida esta palabra en su sentido negativo), una torcida Kabbalah, con fuertes dosis de excentricidades, etc.
Lo complejo de esta "filosofía" subyace en el hecho que tergiversa realidades metafísicas y cosmológicas; de allí que los autores de la escuela tradicional (Guénon, Schuon, Evola, Burckhardt, etc.) adviertan sobre sus peligros.
De: Revista Bajo los Hielos