La historia de Japón es por demás
interesante y de la segunda guerra mundial para acá, lograron un
crecimiento económico impresionante, hasta que en el año 2000 todo
cambió con el fin de la burbuja de Internet y luego en el 2008 con las
crisis internacionales desatadas en Estados Unidos. Además, un gran
terremoto en 1995 y después el más reciente tsunami del 2011 que desató
el problema de las centrales nucleares no han ayudado en nada. De
cualquier forma continúa como la tercera potencia mundial (después de
Estados Unidos y China) y realmente impresionan algunos aspectos de su
cultura, tecnología, forma de vida, hacer negocios y más.
Japón se
caracteriza por no tener recursos naturales. Sólo el 10% de la tierra
sirve para el cultivo. No tienen petróleo ni minerales. Entonces ¿cómo
le hacen? Es parte de la gran capacidad de trabajo, organización y
disciplina que aplican a sus empresas, como la que visitamos, fundada en
1918 por Konosuke Matsushita. La historia muy breve es que de joven el
Sr. Matsushita inventó unos adaptadores para la electricidad (lo que
conocemos como “sockets”) y a partir de ahí tuvo la visión de crear más
productos “para la vida”, de ahí el slogan actual.
El crecimiento
vertiginoso los ha llevado a tener más de 300,000 empleados en todo el
mundo y a ofrecer una completa línea de productos y servicios que van
desde las clásicas televisiones hasta sistemas de entretenimiento para
aviones, pasando por varias líneas diferentes como la de “cuidado
personal”, electrodomésticos y mucho más. Es muy diferente la presencia
de la marca en su país natal que en el extranjero, ya que en Japón está
prácticamente inmersa en todos los hogares (algún producto Panasonic hay
en cada casa japonesa).
Pero, y siempre hay un gran pero, esa
firma y todas las japonesas dedicadas a la electrónica están enfrentando
la competencia despiadada de sus vecinos: Corea y China principalmente.
La “tecnología japonesa” ya no impacta como hace unas cuantas décadas.
Hoy en un mundo enfrascado en el eterno consumismo, si una pantalla
tiene cuatro veces más resolución o una impresora saca hojas 10 veces
más rápido, eso ya no es noticia.
De cualquier forma el mundo
sigue girando y las empresas inventando. Conocimos, por ejemplo, la
fábrica de lentes para cámaras marca Lumix. Toda una instalación llena
de procesos automatizados donde no interviene la mano del hombre más que
al final para hacer una revisión por muestreo del producto final. Eso
sí me dejó impresionado, pues sin duda una cosa es crear productos y
otra muy diferente crear las máquinas que fabrican los productos. Creo
que entre los japoneses y alemanes se llevan los primeros lugares en
esta materia.
También conocimos una planta de reciclado de
refrigeradores, aires acondicionados, televisiones y lavadoras. Todo un
concepto que involucra la “cultura por el medio ambiente” que la empresa
tiene muy presente y pregona a los cuatro vientos. Dentro de las
innovaciones más interesantes observé una lavadora de ropa que detecta
qué tan sucia está el agua (dentro de la tina de lavado) y a partir de
ahí decide cómo ahorrar energía.
En cuanto a sistemas de
iluminación, la firma propone el uso de la tecnología LED y que de
acuerdo a las actividades en el hogar, debe modificarse el uso de la
misma para ahorrar energía. Esto incluye varios modos de iluminación
para lograrlo y, aunque están un poco adelantados, en el futuro será
posible que accionemos de forma distinta el interruptor de la luz de la
habitación.
En su “casa ecológica” por el momento conceptual,
Panasonic vierte una buena cantidad de tecnología para crear un entorno
que ahorra energía y también es amigable con el medio ambiente. Tanta
preocupación por la tierra tiene también por supuesto su importante
componente comercial: es necesario renovar millones y millones de
equipos, sistemas y dispositivos alrededor del mundo.
Interesante
visita y gran reto de Panasonic para el futuro. Aunque la temporada no
es económicamente favorable, la empresa ha permanecido como una de las
más importantes firmas en tecnología durante décadas y esta no será la
excepción