
Generalmente no escribo sobre técnicas o recetas específicas para ciertas cosas, pues creo que es responsabilidad personal buscar y buscar hasta encontrar respuestas. Esta vez sí lo haré dado el poder y la simpleza de lo que sigue.
El lugar físico para controlar el ingreso de la negatividad está en el plexo solar. Debemos entrenarnos en replegar el plexo solar (estómago), aprender a controlar el diafragma y experimentar qué pasa.
Ignacio Fernández
Director Magíster en Psicología de las Organizaciones Universidad Adolfo Ibáñez |
La negatividad exterior nos ataca por el plexo solar y el bazo, que son los dos lugares emocionales donde nuestro cuerpo contacta con el exterior. La mala onda energética de otros, de situaciones, ambientes y lugares cargados pesadamente, los pelambres, los rumores, la negatividad de la televisión, la farándula y el morbo, las críticas, las agresiones y cualquier tipo de vampirismo emocional nos atacan por el plexo solar. La discordia no nos afecta más arriba del corazón. Ingresa a nuestro cuerpo más abajo.
En el plexo solar está el control de la voluntad y de la autorregulación emocional, por lo que saber administrar el propio plexo tiene importantes consecuencias para la propia vida: me blindo a la negatividad, reduzco el impacto de lo externo en mi vivir, permito el flujo permanente de mi natural positividad, me conecto con el estado del fluir en el presente, tomo las riendas de mi voluntad y estoy energéticamente dispuesto para avanzar hacia mis metas y procesos personales.
¿Cómo se repliega el plexo solar? Contrayendo el estómago a la altura del ombligo. Los músculos abdominales se contraen. Se aprietan un poco los glúteos, los hombros tienden a abrirse y la espalda se endereza de manera natural. Al principio es algo incómodo. Hay que seguir respirando normalmente. Se hace en cualquier postura (de pie, sentado, acostado, arrodillado) y se respira en forma normal. No es necesario inspirar ni exhalar de ningún modo ni ritmo particular. Es incómodo al principio y esa molestia dura un par de semanas.
| En el plexo solar está el control de la voluntad y de la autorregulación emocional, por lo que saber administrar el propio plexo tiene importantes consecuencias para la propia vida. |
Este simple movimiento permite el funcionamiento óptimo de los muchos nervios de esa zona y te blinda a la negatividad exterior, permitiendo que la energía suba, fluya y se amplíe la conciencia.
Como leí hace poco en un texto de inspiración espiritual“si quieren enderezar vuestra columna vertebral y sostenerse muy derechos, no tendrán más dificultades con el mundo exterior. Mientras se sostengan mal enderezados es como si le abrieran la puerta a las cosas indeseables”.
Se empieza desde el intelecto, ya que tú le ordenas a tu cuerpo para que obedezca y haga este movimiento de contraer el diafragma. Es un entrenamiento. Cuando es un hábito, la cosa fluye naturalmente. Ni te das cuenta cuando estás en el absoluto relajo y bloqueado ante la negatividad.
La única manera de validar sus notables efectos es experienciándolo con ojos fenomenológicos, viendo qué sucede desde la sensación sentida. Aprieta el diafragma cuando estés en una reunión desagradable, cuando participes de una discusión de pareja, cuando sientas el impulso de retar a tus hijos, cuando estés viendo noticias de crónica roja y muerte, o cuando tu GPS interior te entregue señales de ira, impotencia, vergüenza, pena, resentimiento, envidia, miedo o cualquier otra emoción tóxica.
Esta es la manera más simple y efectiva de tomar las riendas de nuestra gestión emocional, así, desde el cuerpo, sin intelectualizaciones y entrando en el fluir de mi energía ascendente.