El adiós a Jerónimo fue un evento emotivo que sirvió para consolidar la lucha del pueblo ngäbe buglé por sus derechos.
ADIÓS.
Los indígenas vinieron de todas las comarcas del país, caminaron hasta
Llano Tugrí para cargar en hombros el féretro, despedir al joven
Jerónimo, y decirle que seguirán luchando hasta el final. ESPECIAL PARA
LA PRENSA/Flor Bocharel
Con el mensaje de que el espíritu de un pueblo nunca muere,
el sacerdote indígena Nicanor Jiménez instó a miles de personas que
llegaron hasta Llano Tugrí, en el corazón de la comarca Ngäbe Buglé,
para despedir a Jerónimo Rodríguez Tugrí, les instó a que su sacrificio
no quede en el olvido y que su obra sea fecunda entre los pueblos.
La cacica general Silvia Carrera, quien participó en todos los
preparativos mortuorios, rechazó la idea de convocar a un referéndum
para determinar si son necesarias las hidroeléctricas en la comarca
Ngäbe Buglé.
“No le tengo miedo al resultado de un referéndum, señaló, debieron
morir dos personas que estaban comenzando a vivir para que el Gobierno
nos escuchara, y todavía nos dan mucha vuelta en la Asamblea Nacional”.
Seguidamente puntualizó que el pueblo le ha dicho que no quiere minas
ni hidroeléctricas, y subrayó que el presidente, Ricardo Martinelli,
debe escuchar al pueblo que lo eligió.
Carrera pidió a los políticos que no se tome el tema de protección de
los recursos naturales y minerales de la comarca para ganar adeptos.
“Nosotros no hemos pedido nada a los políticos, pedimos respeto”,
sentenció.
Ritual del adiós
El cuerpo de Jerónimo Rodríguez Tugrí llegó hasta las montañas verdes
y agrestes que le vieron nacer hace más de 27 años, a la medianoche del
14 de febrero.
Allí, ni el frío ni el fuerte viento que sopla en la Cordillera
Central fueron impedimento para que sus compañeros, amigos, familiares y
aun quienes no le conocían, le velaran en su humilde rancho. Un trago
de cacao caliente se sirvió en su nombre, se entonaron cantos en lengua
ngäbe y se celebró el ritual de las luces.
Al salir los primeros rayos del sol, sus padres Vicencio Rodríguez y
Elena Tugrí, sus hermanas Mirna y Marlenys, su esposa Fidelina Gallardo,
salieron con riguroso luto. Las mujeres, cubriendo sus rostros llorosos
con una sábana blanca, pasearon el féretro por el pequeño villorrio. A
las 11:20 a.m. fue llevado a la capilla.
Allí, los sacerdotes Adonaí Cortés, Carlos De La Cruz, Eusebio
Pedrol, John Fitzgerald y Nicanor Jiménez presidieron y oficiaron la
eucaristía. La capilla se quedó pequeña para la cantidad de
participantes que llegaron hasta esas montañas, en vehículos todo
terreno, a caballo y a pie.
Fraternales
Delegaciones de las comarcas hermanas de Guna Yala, Emberá Wounnan,
Naso Tjërdi, Bocas del Toro y Veraguas llegaron hasta las lejanas
montañas de Llano Tugrí para despedir a Jerónimo, en la capillita que
lleva por nombre san Juan Diego, en honor al indio nahuatl en cuya tilma
se reflejó la imagen de la virgen María de Guadalupe, en México.
Pasadas las 2:00 de la tarde, su cuerpo fue sepultado en el
cementerio familiar, en una pequeña fosa en forma de “L”, hacia el lado
derecho de los visitantes, ya que las creencias ngäbes buglés advierten
que al cuerpo del difunto no debe caerle el peso de la tierra encima.
Se le cubrió con hojas de lagarto para alejar los malos espíritus, se
fumó tabaco y se derramaron muchas lágrimas. Su padre, Vicencio,
recordó que su hijo, quien sirvió como buko day (policía de la comarca),
fue un muchacho serio, quieto y que le gustaba jugar al fútbol.
“Trabajaba en Boquete, siempre nos visitaba... estoy muy triste...
primero estuve confundido con su identidad cuando escuchábamos en la
radio sobre los enfrentamientos en el cruce de San Félix”, así se
expresó el progenitor de Jerónimo.
Juvencio Kantule, de Guna Yala, llegó como dirigente indígena a dar
el respaldo a sus hermanos ngäbe buglé, tras expresar que lo ocurrido en
San Félix fue un crimen de lesa humanidad, donde se masacró a los
indígenas por intereses mezquinos.
Petición
Fidelina Gallardo, viuda de Jerónimo, con quien procreó tres hijos,
demandó del Gobierno auxilio económico para su familia, toda vez que su
esposo era el único sostén y ahora sufren desamparo. Para Fidelina, su
muerte fue un crimen sin razón.
Hoy se reinicia el diálogo
El diálogo entre dirigentes indígenas de la comarca Ngäbe Buglé con
el Gobierno y diputados de la Comisión de Comercio de la Asamblea
Nacional para adecuar el artículo 5 del proyecto de ley 415 que crea una
ley especial para la protección de los recursos minerales e hídricos,
se reanudará hoy a las 2:00 p.m. con la expectativa de llegar a un
acuerdo final en el punto 2 referente a la cancelación de concesiones
para construir hidroeléctricas en la comarca y áreas anexas.
Luego de un receso de dos días, los representantes del Gobierno en
este diálogo confían en que llegarán a un acuerdo en este tema, mientras
los indí-genas insisten en que se cancelen las concesiones vigentes de
proyectos hidroeléctricos dentro de la comarca y áreas anexas.
Gustavo aparicio