Una reflexión en la cincuentena, sobre lo que se hizo mal y el camino que queda recorrer, del dramaturgo Alberto Conejero, con moldes clásicos del género y los temas de siempre, con alguna carencia argumental, bien escrita y puesta en escena. Más literaria
que realista, bajo el excesivo peso poético le sirve a su autor para hacer examen de conciencia y propósito de enmienda, y pretende que el público lo haga también. Quizás le falta un punto de credibilidad para ello.