Un
día antes de romperse la muñeca derecha, el Papa firmó una serie de ceses y
nombramientos entre los que destaca el cese del número dos de la sección de
asuntos generales de la Secretaria de Estado, un cargo equivalente al de
subsecretario de Interior en los gobiernos seculares, y el de otro destacado
integrante de lo que se denomina en la Curia la 'Sacra Corona', un grupo de
prelados, altos cargos de la burocracia de la Secretaría de Estado, que
constituirían un reducto de la tendencia 'postconciliar' abiertamente contraria
al papado de Benedicto XVI. Los prelados Caccia y Viganò han sido
'promocionados' al Líbano y al gobierno de la Ciudad del Vaticano, lejos de sus
estratégicos puestos en la Secretaría de Estado. Mientras, el accidente del
Papa, -una caída de la que no habríamos tenido noticias si no hubiera producido
la desgraciada rotura de su muñeca derecha-, vuelve a plantear lógicas
interrogaciones sobre la salud de un hombre de 82 años que desempeña uno de los
cargos más difíciles del mundo en nuestro días.