Si la novela original de Blasco Ibáñez es un duro drama rural, esta adaptación teatral busca más impacto aún, y la puesta en escena da casi miedo. De esta forma se tergiversa en sensacionalismo barato una trama interesante: cómo un colectivo social puede convertirse
en el peor tirano espoleado por infundios y conjuras y creyendo buscar justicia, cómo la plebe es fácilmente manipulable, cómo la buena gente desata a menudo rencor en vez de emulación.