De ello promete tratar esta obra, pero lo que hace es idealizar su componente sexual, a partir de refundir testimonios recogidos en residencias de mayores, en siete personajes para los que todo el monte es orégano, un desfile incansable de deseo permanente,
amoríos frecuentes y orgasmos a toda hora, un mundo feliz donde todo son ligues, erecciones, masturbaciones y etcétera a los 80-90 años. Como para creérselo.