La crisis de la madurez parece ser especialmente difícil para la generación a la que ahora le toca aportar y mañana dirigir. Los que hoy están en la cuarentena vivieron despreocupados en cierta abundancia consumista y ahora se sienten abrumados por las obligaciones
familiares y profesionales. Son frágiles o se lo hacen. Pablo Remón busca retratarlos sin acritud en una comedia urbana graciosa a la que le sobra la media hora final.