Declan Donnellan, como los grandes directores teatrales, termina prescindiendo de la tramoya para ir a la esencia. Su versión de la tragedia griega Medea es puro teatro, un argumento original, un texto preciso, un lugar cualquiera, un reparto adecuado, una
duración breve. Esta Medea es una experiencia conmovedora y una vivencia auténtica.