El infierno teatral está lleno de versiones que quisieron corregir y actualizar grandes obas del pasado, y Marina Bollaín se suma con
sobresaliente cum laude a tales despropósitos con esta puesta en escena abracadabrante y esta reescritura de las partes habladas del libreto original de Ventura de la Vega. Impide realmente disfrutar plenamente de esta gran zarzuela y malograr la notable
producción de esta reposición.