Siete piezas breves se suceden hasta conformar los casi 150 minutos que dura esta propuesta políticamente correctísima de banales angustias existenciales en contextos chocantes. Se trata de una notable producción, con escenografía e iluminación muy cuidadas,
un espectáculo efectista que esconde entre documentación superficial un enorme vacío de fondo. Convencerá a los convencidos.