Han sido seis las funciones de esta nueva producción de El sueño de una noche de verano, y ha sido muy celebrada. Pero sintiendo disentir, nos pareció inferior a otras suyas ya vistas en el Real, una ópera tediosa y ñoña con mucho coro infantil, poco esmero
vocal y eso sí, excelente orquestación que Ivon Bolton elevó a las alturas, mientras que su contraparte artística, Deborah Warner, ilustraba con fantasía una producción de notable factura formal para un contenido bien corriente.