Ocurriuna noche, una noche que pareca cualquiera pero que, hoy lo s, quedar impregnada por bastante tiempo en mi memoria, y algo de ella tambin en la retina de mis ojos; digo algo, pero no todo, porque yo no fui el que vio todo.
Y entonces, algo.
El hilo del incienso quizs tembl, el Porsche en miniatura quizs se movi un poco ms de lo que mi hijo lo haba movido, nuestro reflejo en el ventanal quizs se borr.
Algo ocurri.
No s, no not que nada de esto hubiera pasado, no percib nada raro, pero tampoco vi lo que vio mi hijo, que lo impresion tanto como para abandonar sus autitos, sus zarandeos y sus blabls, y hacerse poco a poco un ovillo sobre mi cuerpo, aferrndose a m, agarrndose duro (con la fuerza de esos cien mamuts bebs ahora contenida en sus dos manitos sbitamente poderosas), hundiendo la cabeza en mi regazo; especialmente hundiendo los ojos para no ver. Pero para no ver qu?
Me encontr repitiendo esas preguntas con torpeza, pero mi hijo no hablaba y no se mova; solo permaneca aferrado a m. Me encontr acariciando su cabeza y luego intentando que se despegue de m, y no pude, y entonces me encontr abrazndolo. Qu hacer? Cmo ayudarlo? l no lloraba. Su trance pareca tan profundo, tan personal y tan interior, que yo sent que lo nico que me quedaba era envolverlo y a la vez ser para l su trozo de madera flotante en ese ocano espeso al que haba llegado sin querer.
Por eso me dio miedo no saber cmo ayudar a mi hijo a salir de lo que pareca un trance; y quizs lo era y quizs no. Llam a su madre pero slo hubo silencio. Segua dormida y no quise gritar fuerte para no alterar ms a mi hijo o tal vez para no molestarla a ella, que estaba agotada. Es curioso lo que hacemos cuando no sabemos qu hacer.
Un tomo de 2 aos y medio con la energa desenfrenada de cien mamuts bebs no hace ese tipo de cosas. Nos tiene acostumbrados a correr de la sala a la cocina, a hacer saltos mortales en los sillones, a pedir a gritos galletitas y leche y helado, a buscar urgente un telfono y pasar videos de patrulleros, bomberos y ambulancias en YouTube, a armar torres de bloques y derramar alegremente agua sobre cualquier superficie posible. No nos tiene acostumbrados a mirar el vaco un rato largo, tampoco a hacerse un ovillo en el regazo de su padre.
Pasaron los das, pero no olvid las sensaciones de aquella noche: la cara de mi hijo apretada contra mi regazo, la respiracin contenida, los puos obstinados, el cuerpo en una huida hacia adentro de s mismo. Sobre todo, el silencio palpitante.
Recib 39 respuestas de personas que conocan historias de nios y fantasmas (o que las haban vivido en carne propia): una nena de 12 aos daba vuelta la silla de su dormitorio para que nadie se sentara ah mientras ella dorma; un nene dijo ver a un hombre y lo describi de pies a cabeza, era su bisabuelo ya fallecido, a quien l no haba conocido; un chico de 5 aos le contaba a sus padres acerca del monstruo de la escalera y vea hormigas de colores flotando o caminando por las habitaciones; otro de 3 se la pas sealando un rincn durante una cena y diciendo insistentemente que su ta estaba ah, pero ella se haba suicidado. Y as.
Aqu, pens, estaba pasando algo ms que un episodio incomprensible. Quizs los fantasmas no existieran, quizs s, pero lo que definitivamente exista era un montn de nios que decan verlos. Y me pregunto ahora si podemos hacer algo por ellos. (Por los nios, digo).
Algunos tweeteros me explicaron en los comentarios del mismo tweet que los chicos tienen otra sensibilidad, un campo de percepcin mucho ms abierto que el de los adultos, y es posible que por eso entren en contacto con energas no demasiado claras para nosotros: energas que no estn al alcance de todos.
Y se me ocurren ms preguntas. Hay algo que podra hacer la ciencia para probar la existencia de los fantasmas, y no est haciendo? Los nios saben reconocer qu es real y qu no? A qu se debe que haya tantos reportes de chicos que ven fantasmas, aun a nivel global?
Ahora ya pas ms de un mes desde que mi hijo pareci haber visto un fantasma; no sabra decir de cul de todos los de Roger Clarke se trataba. Despus lo mismo se repiti tres veces, aunque con trances menos profundos. Llevamos unas semanas de calma. An hoy no s qu pensar sobre todo esto, as que decido enviar emails a los mayores especialistas del mundo.
En la Argentina parece no haber demasiados estudios sobre nios y fantasmas, pero en otros pases hay un gran recorrido sobre lo paranormal (la Universidad de Virginia investiga experiencias cercanas a la muerte, la de Duke tiene desde 1930 un laboratorio famoso de parapsicologa, en la de Bath est el Centro de Muerte y Sociedad).
En la Universidad de Londres funciona una Unidad de Investigacin en Psicologa Anmala, en el Departamento de Psicologa. Chris French, su director, tambin es miembro de la British Psychological Society y del Committee for Skeptical Inquiry. Su principal rea de investigacin es la psicologa de las creencias paranormales y las experiencias anmalas, y es autor de libros y artculos. Me cuenta que la experiencia ms extraa que tuvo ocurri hace muchos aos, cuando participaba en un documental sobre reencarnacin, en el Lbano. Entre los drusos, la reencarnacin es aceptada y los nios que tienen sensaciones de vidas pasadas son comunes. En un momento de la filmacin, French visit una escuela donde ms de 20 chicos le contaron esos recuerdos.
En la Unidad de Investigacin de Psicologa Anmala buscan explicaciones no paranormales de los informes de encuentros fantasmales. Hacen experimentos sobre factores como efectos de la sugestin sobre la memoria y recopilan datos sobre experiencias como parlisis del sueo. Una forma de probar la posibilidad de que los espritus sobrevivan a la muerte del cuerpo fsico, me explica French, es ver si los mdiums realmente pueden comunicarse con los espritus de los muertos. Se han llevado a cabo varias de estas pruebas y, por lo general, los resultados no respaldan las afirmaciones de los mdiums.
Basndose en estos hallazgos y en avances experimentales de ilusiones multisensoriales del propio cuerpo, los cientficos disearon un sistema robtico que gener actos sensorio-motores especficos y les permiti inducir la sensacin de una presencia en los participantes del experimento.
Otro investigador ingls, Charles Fernyhough, tambin sostiene la hiptesis de las alucinaciones y de la imaginacin. Fernyhough no es cualquier investigador; sino uno especializado en psicologa del desarrollo, con un enfoque particular en el desarrollo social, emocional y cognitivo, que salt a la fama con el libro The Baby In The Mirror, donde observaba el desarrollo del cerebro de su hija en sus tres primeros aos de vida.
En el libro Kids Who See Ghosts: How to Guide Them Through Fear (Nios que ven fantasmas: cmo guiarlos a travs del miedo), la psicloga Caron B. Goode sostiene que los chicos que toman contacto con espritus son como un elefante en una habitacin: todos sabemos que existen, pero nadie quiere hablar demasiado sobre el tema. Quizs no sea un diagnstico errado.
Luego Goode cita una encuesta de 2007 realizada por Associated Press: el 34% de las personas dijeron que crean en fantasmas, y entre los que crean, haba personas de todas las religiones y niveles socioeconmicos. Dos aos ms tarde, otro estudio (del Pew Research Center) encontr que casi uno de cada cinco adultos estadounidenses (18%) deca haber visto o estado en presencia de un fantasma (en 1996 eran el 9%), y el 29%, deca que se haba sentido en contacto con alguien que ya muri.
Si tu chico te cuenta que vio un fantasma, los psiclogos dicen: lo primero que debe hacer es mantener la calma; haga algunas preguntas descriptivas, intente averiguar lo que vio su hijo, determine qu puede estar molestando a su hijo, si es que esta visin se debe a algo que le molesta. Quizs el fantasma que est viendo es un sueo. Trate al fantasma como tratara a un amigo imaginario: qutele el poder del miedo.
Escribe Caron B. Goode en Kids Who See Ghosts que la mayora de los chicos que ven fantasmas experimentan estados de relajacin de ondas cerebrales, y que no siempre son psquicos. Muchos cambios en las ondas cerebrales se dan por traumas, angustia, niveles fluctuantes de azcar en la sangre, falta de sueo e incluso por el hecho infrecuente de soar despiertos. Tampoco todos los nios psquicos ven fantasmas; algunos pueden tener un don diferente al de ver: es posible que sientan u oigan a un fantasma, o pueden tener una combinacin de todas esas habilidades.
Quizs la evolucin tambin nos d una pista. Si sos un humano prehistrico que va caminando con su garrote por el bosque y siente un movimiento, pods cometer dos errores: pensar que no es nada cuando hay en verdad un depredador listo para hacerte su cena, o pensar que hay un depredador cuando en verdad no pasa nada. As empieza una hiptesis de Michiel van Elk, profesor de psicologa social en la Universidad de Leiden (Holanda), que sospecha que los humanos desarrollaron un sesgo cognitivo hacia el ltimo error por una buena razn: nuestros antepasados tenan que estar atentos a peligros sigilosos como leopardos y serpientes, y quienes crean que vala ms prevenir que curar tenan ms probabilidades de sobrevivir. Segn Van Elk, esta posicin puede hacer que ahora sientas, incluso cuando ests solo, la presencia de otro ser: un espritu?
Los fantasmas tambin pueden ser amigos y protectores, de acuerdo a este otro artculo de The Conversation. En Cuento de Navidad, de Charles Dickens, Ebeneezer Scrooge es guiado por los fantasmas del presente, del pasado y del futuro para corregir su camino antes de que sea demasiado tarde. En la pelcula Sexto sentido (alerta de spoiler), el fantasma interpretado por Bruce Willis ayuda a un nio a aceptar su capacidad para ver fantasmas y llevarlos a encontrar paz. Mucha gente se consuela pensando que sus muertos los cuidan. Yo, incluido. Quizs la muerte no es el fin del camino, quin sabe.
Mi hijo no ha vuelto a tener un trance desde aquellos. Hace unos das, en la ceremonia budista de recordacin que hicimos por la memoria de la bisabuela y de la ta abuela, 57 invitados vieron cmo el tomo desplegaba su energa corriendo y saltando sin parar. Por otro lado, ningn fantasma se nos present mientras yo escriba esta nota, a lo largo de algunas tardes, y l, a mi lado, jugaba de nuevo con sus autitos.
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