7 metáforas para explicar la empresa
Repasando
cosas de aquí y de allá, buscando líneas sobre las que avanzar para
comprender mejor cómo funcionan las organizaciones, he encontrado en el
típico manual de psicología de la organización una pequeña lista de
metáforas útiles. El original está en Images of Organizations, de Gareth Morgan. Yo las he tomado de Psicología de la organización,
un manual editado en Pearson Educación y coordinado por Francisco José
Palací Descals. Las repaso mientras dejo volar un poco la imaginación.
- La organización como máquina. Quizá la más
arraigada porque se basa en esa profunda convicción de causas que
provocan efectos. Creo que es la visión moderna de la eficiencia.
Encierra un modelo realmente reduccionista y conviene estar alerta ante
diseños que tomen la máquina como ideal de funcionamiento “perfecto” de
una organización.
- La organización como organismo, capaz de adaptarse.
Nace, crece, se desarrolla y muere. Funciona interactuando con otros
“semejantes” y conforma unidades mayores. Interesante para comprender el
movimiento, pero también para mostrar las incongruencias en que a veces
caen. Algunas condiciones releventes: la porosidad, la especialización
de ciertas partes, el cerebro como gran analista y decisor, la sangre
como dinamizador de la comunicación entre todas las partes o el
esqueleto como soporte estructural del conjunto. Bonita metáfora.
- La organización como un cerebro, que reduce el
organismo a esa parte del cuerpo asignándole sus características. Capaz
de tomar decisiones basadas no sólo en lo racional sino también en la
intuición, el cerebro gobierna el organismo. Complejo, lleno de pequeñas
unidades que interactúan y representan partes del conjunto.
Conectividad como símil para la eficiencia y para ser competitivo.
- La organización como un sistema político y de dominación,
que se fija sobre todo en el conflicto como eje natural de la empresa.
Poder, explotación, intereses e influencia recorren todos los rincones
para explicar qué ocurre y por qué ocurre. Más allá de la racionalidad
de ventajas e inconvenientes, el afán de poder explica mucho mejor lo
que acontece. Y si a esto le añadimos el dinero y el status que
proporciona…
- La organización como prisión psicológica, debido a
la existencia de lo que en este blog acostumbramos a denominar
“perímetros de seguridad”. Admite interpretación positiva (seguridad)
pero en muchos casos se convierte en un factor limitante de la persona.
En la relación de los individuos con la empresa se va generando una
progresiva dependencia respecto a esta. Hay que estar dentro no tanto
por lo que proporciona sino por lo que nos faltaría en caso de salir de
allí. ¿La organización como secta?
- La organización como flujo de cambio y transformación,
que coloca el foco en el carácter dinámico de la empresa. Se entiende
en la medida en queda inserta en una cadena de valor donde se producen
progresivas mutaciones en objetos tangibles e intangibles. Hace alusión
al movimiento de energía, al flujo continuo, a la permeabilidad de
influencias. La transformación es uno de los grandes elementos sobre el
que hoy en día se hace pivotar el rol de la empresa. Más allá de la innovación.
- La organización dentro del caos y la complejidad.
La idea de fondo es cuestionar la estabilidad y el control como objetos
de deseo en la empresa. En tanto que hoy en día predominan los procesos
de carácter no lineal, la autoorganización y la complejidad dinámica, no
sirve comprender a la empresa como máquina. Por tanto, es mejor jugar
con un ojo puesto en la teoría de sistemas y el otro en las ciencias del
caos y la complejidad.
Pues esto es lo que hay. En tanto que este blog me sirve -también-
para que no se me escapen algunas cosas con las que ando maquinando, he
preferido dejarlo escrito. Quizá a alguien le sirva de inspiración.
Porque las metáforas son un poderoso transmisor de ideas, ¿verdad? Si
no, que se lo pregunten a Amalio
A mí, leyendo todo lo anterior, me vienen a la cabeza otras metáforas alternativas. Por ejemplo: el cyborg, la huerta, la religión, el ejército o los líquidos. Pero de eso ya hablaremos otro día.