
Esta
semana es mi cumpleaños número 34, por esa razón decidí escribir un
post dedicado al proyecto más importante que he venido gestionando desde
que tengo uso de razón, mi vida. Siempre he sostenido que cada uno de
nosotros, independientemente de nuestra formación, es un gerente de
proyectos ya que nos fijamos metas, planificamos, calculamos costo,
estimamos tiempos, determinamos calidad, medimos riesgos y ejecutamos
con la finalidad de alcanzar o convertirnos en esa persona que hemos
soñado ser en el futuro. Por esta razón, cada vez que doy un taller de
proyectos le digo a los participantes, que salvo algunas técnicas, la
gestión de estas actividades no tiene ningún misterio, es simplemente
observar como llevamos nuestra vida y aplicar los mismos procedimientos
que realizamos diariamente en un ámbito profesional.
Podemos
considerar entonces que la vida es un gran plan, conformada por muchos
proyectos que vamos desarrollando a lo largo de ella, alcanzando metas
de corto y mediano plazo que nos llevan hacia un objetivo definitivo,
que en la mayoría de los casos, no es otro más que la ansiada felicidad
que todos esperamos obtener. Para no ponernos filosóficos con el tema,
les comento sobre el próximo proyecto que pienso llevar a cabo y de cómo
lo he planificado y voy ejecutándolo. Seguramente ustedes pensarán que
procedo de esta manera por mi formación, sin embargo se darán cuenta que
es más un asunto de sentido común que de conocimiento académico.
Mi
próximo proyecto consiste en realizar estudios de maestría en ciencias
económicas, con el objetivo de alcanzar un grado más en mi carrera
profesional. Para tal fin he venido planificando esto desde hace algún
tiempo y aquí les dejo un pequeño resumen de cómo me he organizado.
En
principio partí de una necesidad personal, mejorar mi perfil
profesional para hacerme más competitivo en los mercados laborales,
además de un gran interés que siento por estudiar y aprender cosas
nuevas constantemente.
A partir del diagnóstico de esta
necesidad, me plateé entonces realizar un postgrado en economía y
comencé a buscar ofertas en universidades en Latinoamérica. Envié
correos electrónicos preguntado sobre pensum, costos, lapsos, etc., de
manera tal que pudiese evaluar cada una de las opciones que se me
presentaban para poder elegir a donde ir. Con los pensum e información
sobre las universidades pude determinar la calidad del producto final
que espero obtener y con los costos y los lapsos pude comenzar a armar
mi presupuesto.
Una vez que tenía la información sobre las
universidades, comencé a investigar sobre las condiciones para vivir y
trabajar en esos países mientras realizo mis estudios, costos de
alquileres, víveres, transporte, facilidad para obtener una residencia
temporal, índice de seguridad, etc., con lo que arme un pequeño perfil
de cada una de las ciudades que había tomado en cuenta.
Con
estos perfiles listos y una idea de lo que serían mis gastos y el tiempo
de estadía, evalué mis diferentes posibilidades y tomé una decisión de
hacia donde dirigirme (el nombre de la ciudad y el país me los reservaré
por los momentos).
Ya con esta decisión tomada, comencé a realizar un conjunto de actividades simultaneas:
- Investigar los requisitos de admisión en cada una de las universidades que imparten el programa que quiero estudiar.
- Investigar sobre las mejores zonas para vivir y el precio de los alquileres
- Ahorrar un porcentaje de mi salario para poder mantenerme durante este período de estudios
- Visitar el consulado para enterarme de los tramites que debo realizar para obtener una visa y una residencia temporal
- Investigar sobre el costo de los boletos aéreos
Entre otras cosas.
Al
final de este proceso, obtuve un presupuesto bastante preciso de mi
proyecto, la duración, que será de dos años, envié mis solicitudes de
admisión a las universidades que elegí y emprendí una planificación
financiera que permitirá costear mis estudios y estadía.
Luego
de ser admitido por dos de las universidades, el siguiente paso fue
seleccionar una fecha de viaje y la compra del boleto aéreo. Además de
agilizar algunos trámites nacionales para la adquisición de divisas.
En
esta etapa me encuentro hoy en día, aun me quedan algunos pasos para
culminar con la fase de planificación y preparación de mi proyecto, como
alquilar un pequeño apartamento donde vivir durante la ejecución. En
definitiva mi proyecto comienza en marzo de 2.011 y culminaría en
diciembre de 2.012.
Como verán, realizando todas las actividades que les comenté en los párrafos anteriores utilicé metodología de proyectos:
1.- Identifique necesidades
2.- Determiné los objetivos
3.- Realicé una investigación de mercado
4.- Elaboré una lista de actividades
5.- Establecí un presupuesto y cronograma preliminar
6.- Evalué la factibilidad de las diferentes opciones que se me presentaron
7.- Tome una decisión sobre el mejor camino para lograr mi objetivo
8.- Tome acciones para comenzar a ejecutar mi proyecto en la fecha prevista
Se
preguntarán si me he detenido a analizar los riesgos de este
emprendimiento, y por supuesto que lo he hecho. Entre los que he
identificado están la posibilidad de que no sea sencillo conseguir un
empleo, el aumento en los precios de la ciudad donde residiré, el cambio
de la política cambiaria en mi país, etc., y en buena medida he
estructurado algunas estrategias que me permitirán mitigar los efectos
de la materialización de cualquiera de estas situaciones.
Debo
confesarles que para realizar esto en ningún momento me senté
formalmente, como lo hago con los proyectos de trabajo, a escribir un
plan, desarrollar un Gantt, etc., es un asunto más de lógica que de otra
cosa.
En conclusión lo que quería mostrarles es que si ponemos
atención a todos los pasos que damos en la vida para alcanzar nuestros
objetivos, nos daremos cuenta que somos los gerentes de nuestros propios
proyectos, desde estudiar una carrera universitaria, comprar una casa,
adquirir un carro, casarnos o tener hijos, pasan por un proceso de
planificación y ejecución, que en ningún momento está reñido con la
emoción que ponemos en cada una de las cosas que hacemos en nuestra
vida, simplemente nos permiten que alcancemos nuestros objetivos como
seres humanos y minimicemos los riegos, garantizándonos en la medida de
lo posible el éxito y la felicidad en nuestro gran plan.
Saludos a todos y nos leemos la próxima semana.