axeoxala
unread,Mar 29, 2009, 4:59:32 AM3/29/09Sign in to reply to author
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to UMBANDA, KIMBANDA Y ORIXAS EN ESPAÑA
Cuando Dios le envia a uno, cualquier mensaje, no lo da en detalle.
Espera que el mensajero y quien recibe el mensaje usen su proprio
sentido comun o discreciòn para llevar a cabo la asignaciòn.
Dios solo espera resultados positivos.
Introducción
Africa al sur del Sahara es la cuna de la humanidad, las primeras
criaturas humanas se desarrollaron alli.
Al pasar los milenios, el ser humano evolucionó según las necesidades
del medio ambiente en que vivía.
Las Religiones Primarias que sobreviven fueron practicadas por
sociedades sin uso de la escritura.
Pero estas Religiones tienen historia, no son fósiles de una época
pasada, al contrario poseen una larga historia rica y compleja.
Si bien el uso ha establecido el término "Primitiva" para referirse a
éstas Religiones, sería más preciso denominarlas Primarias, en el
sentido de que fueron las primeras en aparecer en la historia del
hombre y por lo tanto se encuentran en la base de todas las Religiones
de nuestro Planeta.
Al estudiar las Creencias y costumbres Religiosas de los llamados
pueblos "Primitivos", podemos aprender muchas cosas de la herencia
Religiosa que todos compartimos.
Hay cientos de sociedades "Primarias" en todo el mundo.
Existen en América de Sur, al Centro, al Norte, en Siberia, en el
Artico, Asia Central y Australasia, en el Sudeste Asiático y en las
islas del Pacífico.
Sólo en el Africa Subsahariana se han encontrado más de 700 Pueblos o
Naciones diferentes, pero tienen suficientes elementos en común, en
términos de Creencias y prácticas, como para agruparlas bajo la
categoría propuesta.
Existe el concepto de un Dios único, es el Creador de todas las cosas,
el que proporciona la vida y el aliento y el juez final de todos los
pueblos.
Los diferentes pueblos tienen la comunicación con Dios a través de las
Energías intermedias o a los Ancestros de familia de cada Pueblo o
Nación.
Todos los Pueblos o Naciones " Primarios ", creen en los espíritus de
los Antepasados, que sobreviven al cuerpo después de la muerte física
y pueden intervenir en las vidas de los vivos para el bien y para
guiarlos en un camino espiritual.
El papel de los sacerdotes africanistas es la de mediar entre los
Orixás (las Energías de la Naturaleza) enviadas por Dios, los
ancestros espirituales y los seres humanos.
Por lo tanto es sagrado todo elemento de la Naturaleza, ya que en
ellos viven los Orixás y los Guías Espirituales, con los cuales nos
alimentamos tanto Espiritualmente como Energéticamente.
Cuando nos planteamos realizar este trabajo, evaluamos mucho todo lo
positivo y todo lo negativo de los resultados de esta investigación.
Es nuestra intención escribir una obra sin inhibiciones, sin ataduras.
Una obra al alcance de todos, principalmente para todos aquellos que
tienen dudas o desconocen de donde provienen los elementos filosóficos
y culturales que utilizamos en los tiempos actuales.
La posibilidad o la imposibilidad de los actos de los seres humanos no
dependen solamente del vínculo personal de cada ser humano.
Cada uno de nosotros estamos unidos a un mundo espiritual ancestral
que nace en el principio de la historia.
La historia nos cuenta y la ciencia nos comprueba que los primeros
seres humanos nacieron en el continente que hoy llamamos Africa.
Allí es donde tiene inicio el conocimiento de lo religioso, del mundo
espiritual, de las leyes morales, de la idea del bien y del mal.
Por lógica que los historiadores occidentales nos han contado otra
cosas de las verdaderas civilizaciones antiguas y aparte nunca existió
una profundización sobre los temas de estos Pueblos.
Las Religiones Africanas se han basado en la Tradición Oral y así a
ido pasando de generación en generación.
Nuestra intención no es la de hablar sobre lo fundamental de nuestras
Religiones, pero sí como se basó la estructura filosófica y teológica
de estas Naciones.
Como fueron las enseñanzas que se propagaron por parte de Dios.
Y estas enseñanzas, de base están contra lo negativo del hombre,
Religiones que están por la Paz, Religiones que intentan que el
Espíritu que habita en el ser humano, evolucione en el bien común
propio y en el bien del colectivo en general.
Se encontrarán las explicaciones de vida, intentando que se entienda
el verdadero significado de la existencia y de cual es la verdadera
misión, de nosotros espíritus, en este plano.
En un solo libro no vamos a poder explicar todo, la idea es realizar
varios trabajos y a la vez de realizar varios libros que sean la
continuación de unos con los otros, desde el inico de la Creación
hasta el día de hoy.
Pasaremos por las corrientes migratorias que salieron de Africa hacia
otras tierras, como llevaron su doctrina de vida, de Cultura, de
Religión, etc…, la esclavitud, la armonización del africano con el
amerindio, la armonización del hombre con la Naturaleza, la vivencia
en tiempos de guerra y las enseñanzas que debemos tomar de las Grandes
Religiones Primarias.
Tomaremos información Religiosa, Histórica y Científica, no somos
fanáticos religiosos, nuestra intención es que ustedes comprendan un
poco más nuestra forma de ser y saquen lo positivo de este trabajo.
Queremos que este primer libro, no sea tomado como uno más de
Religión, sino como un libro de estudio, que sirva para preguntarse a
ustedes mismos muchas cosas, que sirva para que ustedes también
estudien e investiguen.
Cuando estudiamos la historia, tenemos que ser cuidadosos en no
tratarla sectorialmente, sino que tenemos que considerar a toda la
sociedad desde el inicio de la misma, como un todo interconectado y
coherente.
Interpretando las relaciones del desarrollo histórico, sin la
pretensión de cambiarlo.
Hablar de Cultura, de identidad histórica y de Religión, es hablar de
experiencias concretas de encuentro e integración de personas, más
allá de las diferencias que las circunstancias históricas suscitaron
entre ellas.
No es razonable que la aceptación del proceso de modernización, acabe
con la tradición y el patrimonio cultural de los pueblos.
Qué es y cómo se puede definir la identidad cultural ?.
La primera, define la identidad a partir de "la diferencia",
descubriendo las características de cada uno por contraste con respeto
a los demás.
Oposición entre lo tradicional y lo moderno, entre lo rural y lo
urbano, entre lo civilizado y lo bárbaro, entre el progresismo y el
tradicionalismo, entre lo sagrado y lo secular, entre lo autóctono y
lo extranjero, etc…
En ella, la identidad se define como forma de pertenencia o de
participación.
Como se sabe, los nombres, los apellidos, respondían originariamente a
la pregunta, ?a quién pertenezco?, ?a dónde pertenezco?, ?de qué
participo?.
La pregunta por la pertenencia es la que nos enfrenta a la búsqueda de
la identidad histórica, a la valorización de la tradición cultural de
un pueblo.
Para algunos, el problema de la cultura es solamente un problema del
Estado, del aparato público.
Con lo que se cae en la peligrosa simplificación de considerar al
Estado como el único y verdadero protagonista de la historia de los
pueblos.
Hay un punto clave en el problema de la identidad de nuestros pueblos,
que se relaciona con las dificultades en el tránsito de la "cultura
Oral" de sus raíces, a la "cultura Escrita", impuesta por los
conquistadores.
La cultura Escrita, aunque se introdujo con la llegada de los europeos
a suelos africanos y americanos, permaneció hasta el siglo pasado,
confinada a un grupo relativamente pequeño de la población.
La cultura Oral, en cambio, es la que ha guardado la memoria de las
tradiciones populares, desde la aparición del ser humano, de la cual
se puede seguir su rastro por miles de años.
Se privilegió la cultura Escrita sobre la tradición oral, relegando la
oralidad al olvido, o considerándola como una sobrevivencia "bárbara"
del pasado colonial.
La experiencia originaria del diálogo, requiere del gesto y de los
espacios de encuentro en donde sea posible descubrir la presencia de
otros.
Se privilegió la cultura Escrita sobre la tradición oral, relegando la
oralidad al olvido, o considerándola como una sobrevivencia "bárbara"
del pasado colonial.
La experiencia originaria del diálogo, requiere del gesto y de los
espacios de encuentro en donde sea posible descubrir la presencia de
otros.
Desde ahí se va extendiendo a todos los restantes ámbitos de la
convivencia, el espacio sagrado y el profano, el espacio doméstico de
la familia, el espacio público y el espacio privado, el espacio del
mercado y el intercambio económico, etc….
La conciencia religiosa es inseparable de la presencia, por ello es
tan antigua como las culturas orales.
La cultura Escrita, enfrenta al hombre con un argumento y no con una
presencia.
Pero lo dramático es que exista una cultura escrita que luche contra
la oralidad y que olvide la oralidad, en lugar de asumir la sabiduría
acumulada en ella.
Una tradición cultural tan fuerte no puede desaparecer sin dejar
huellas.
La expresión "religiosidad popular", se refiere a la conciencia y
experiencia religiosa de los "pueblos".
La conciencia religiosa desarrolla un profundo sentido de pertenencia,
de participación en una realidad que trasciende los criterios e
intereses individuales.
Por ello todos los estudiosos han reconocido en la conciencia
religiosa, uno de los fundamentos de la cultura.
Aunque en muchos ámbitos se produjo una discontinuidad y ruptura de
las tradiciones culturales, en el ámbito religioso en cambio, fue
posible encontrar principios de continuidad y de integración, que no
solo sustentaron la cohabitación o convivencia entre tradiciones
culturales distintas.
Las culturas amerindias y africanas veneran la naturaleza como lugar
de la vida y de la fecundidad, es decir, como habitat humano, hasta el
punto de hablar de ella como de la madre.
Pero también y simultáneamente, el hábitat de los espíritus y las
divinidades, con quienes el hombre tenia que compartir su espacio.
El lenguaje, fue antes simbólico que ideológico y por esta razón a
tenido en la religiosidad popular un canal privilegiado de transmisión
de la memoria cultural, de este período verdaderamente fundacional.
Aún hoy la religiosidad popular, conserva estas características.
Vive de la oración, antes que de las fórmulas teológicas, antes que de
las preguntas y de las "cuestiones disputadas" de los intelectuales.
La religiosidad popular representa un testimonio vivo del pasado que
culturalmente nos a constituido, una invitación a comprender el
misterio de la vida humana, desde el lenguaje litúrgico y simbólico,
al encuentro del hombre con el "absoluto".
Primer Capítulo
Mostraremos en los próximos capítulos que la Religión africana en cada
zona tuvo sus consecuencias en relación a los hechos históricos.
En América somos todos herman@s porque venimos de culturas y
religiones muy parecidas o en muchos casos iguales.
Los primeros Africanos en llegar América datan de alrededor del 1502,
ya que un edicto real permitía el transporte de esclavos.
Estaban destinados a trabajar en las Minas en las Haciendas y en todos
los trabajos de fuerza.
Entre otras cosas dicen que el Emperador Carlos V le da a uno de sus
cortesanos el derecho de transporte de 4000 africanos a las Antillas.
Este vende los pergaminos a unos comerciantes italianos, quienes
firmaron un acuerdo con los portugueses para explotar el comercio de
los esclavos.
Los buques de esclavos también traían las religiones, la cultura, la
forma de vivir, los Orixás, los Ancestros.
¿Cómo comenzó esta Historia?
Portugal comenzó desde la primera década del siglo XV la exploración
de las costas africanas.
Le ganó a España en su intento de competencia y a pesar de la Bula
Papal, que le concedió a aquella los derechos de navegación a lo largo
de la costa de Guinea, continuó navegando cada vez más al Sur de
África.
La Bula Papal emitida por el Papa Nicolás V autorizaba a “ATACAR,
SOMETER y REDUCIR a ESCLAVITUD PERPETUA a los sarracenos, paganos y
otros enemigos de Cristo, al sur del Cabo Bojaoor, incluyendo toda la
costa de Guinea.
En 1444 llegó a Lisboa el primer cargamento de esclavos traídos por
Antón Goncalvez para el Rey Enrique conocido cómo “El Navegante”.
El cargamento de esclavos fue un regalo inesperado, pero no mal
acogido.
En realidad la misión de Antón Goncalvez era recoger especias,
aceites, pieles, oro.
Se inició así, en 1444 el período del llamado “tráfico infame”.
A pesar de las prohibiciones, es solo a fines del siglo XIX que los
traficantes dejan de traer su “mercancía” a América.
Fueron cuatrocientos años durante los cuales millones de africanos
murieron en las expediciones de captura, en las travesías, por malos
tratos, excesos de trabajo en la selva, en las minas, en los ingenios.
Cómo resultado de esto, se estableció un comercio, muy productivo que
abarcaba cuatrocientas millas a lo largo de la costa, en las que
incluía Costa del Grano (de donde obtenían pimientas y otros granos).
Costa de Marfil (de donde extraían el marfil de los elefantes) y más
al este donde los portugueses encontraron lo que más deseaban (oro)
donde construyeron en 1472 el fuerte comercial San Jorge de Mina.
España y Portugal, compitieron por el triste prestigio de tener el
mayor caudal de tráfico esclavista, aunque no debemos olvidar que este
comercio estuvo también en manos de Franceses, Ingleses y Holandeses,
entre otros.
Los portugueses que abrieron el camino en el tráfico de esclavos,
predominaron en la segunda mitad del siglo XV y la primera del siglo
XVI.
Los holandeses cuya flota era considerable, tomaron el relevo a partir
de la segunda mitad del siglo XVI y los primeros del siglo XVII.
En la segunda mitad del siglo XVII, la preponderancia fue francesa y
en el siglo XVIII pasó a Inglaterra.
En el siglo XIX, después de la abolición oficial de la esclavitud, la
trata estuvo en manos de particulares, piratas sin pabellón nacional.
Independientemente de la nacionalidad de los barcos que cruzaban el
Atlántico entre tres continentes, obtenían beneficios comerciales en
cada etapa de su largo viaje.
Por lo que ha sido llamado “comercio triangular”, barcos cargados con
telas de poco valor, viejas armas, barras de hierro y cuchillos
parten de diversos puertos europeos para cambiarlos por esclavos en
las costas africanas.
Luego emprenden viaje hacia el continente americano en donde venden (a
buen precio) los esclavos y llenan las bodegas con productos de las
plantaciones para regresar a Europa y volver a comenzar (Cómo dato
curioso en 1876 un cautivo valía en Nigeria 2 libras y se vendía en
América en 65 libras).
Por lo tanto el arribo de Cristóbal Colón se trastocó en forma radical
el esquema socio-político-económico del mundo desde ese entonces hasta
el día de hoy.
Frente al panorama de desolación aborigen y al continente virgen desde
el punto de vista productivo, comenzaron las grandes plantaciones de
productos autóctonos (azúcar, café, algodón, etc…) cuya demanda
superaba la oferta incrementando en forma constante y progresiva las
extensiones cultivadas trabajadas por manos indígenas (debilitada
física y psíquica y numéricamente)
De la misma manera se comenzaron a efectuar trabajos en las minas para
la obtención de metales preciosos y piedras para joyería.
Esta situación determinó la búsqueda de mano de obra más resistente y
obviamente barata, siendo así que, llegaron los primeros esclavos,
cuyos primeros registros oficiales datan del año 1502.
Bajo el lema de la época “Cree en Dios y enriquécete”, comienza desde
1513 la trata de esclavos a gran escala.