Ambos cuentos transcurren en un pueblo del interior en el que la presencia del terrateniente y de la oligarqua ganadera, apoyada por la Iglesia y el poder econmico, es decir, el grupo sostn de las dictaduras, vertebran la historia. Es interesante que el universo del campo, la pampa y los pueblos del interior, con su sociabilidad tradicional, muy presente en la narrativa argentina, sea el mbito de los dos relatos, pero aqu se puede ver el revs oscuro de esa trama: ese mundo, lejos de todo costumbrismo o idealizacin, surge profundamente ligado con la poltica, la economa y la historia.4 Como en la mayor parte de su narrativa, Walsh establece complejas relaciones entre historia y ficcin; en especial en esta ltima suele requerir del lector conocimientos histricos.5 El argumento de ambos cuentos se despliega con el teln de fondo de esos aos claves para la historia argentina: escritos en la dcada de 1960 y ledos desde nuestro presente, permiten recordar y entender mucho de lo ocurrido en la Argentina del siglo XX. Podemos pensar que lo que sucede en "Cartas" y "Fotos" funciona como una sincdoque de nuestra historia e ilumina acontecimientos que estaban por venir en los aos de su escritura.
La desmesura define tambin al protagonista de "Cartas" y a su escritura. En verdad la locura de Moussompes se manifiesta nicamente en la desmesura textual: sus cartas son la anttesis de las que Estela, en "Fotos", enva a su hermano Jacinto, siempre "correctas", contenidas, racionales, marcadas por el circunloquio y el desvo. Estela es una maestra en el arte del rodeo y la evasiva, esquiva la mencin directa de hechos, nombres y sentimientos. La escritura de Moussompes quiebra todo orden lgico, semntico y sintctico; se va convirtiendo en un discurso "loco" en el que, sin embargo, se filtra la verdad.8 De este modo, Moussompes se convierte en un loco proftico una vez que, condenado a aos de crcel por un robo que no cometi (lo que permite a Tolosa apropiarse de sus tierras) va en sus cartas reclamando justicia, explicando y finalmente anunciando nuevos tiempos. Moussompes, lejos de estar perdido en la locura, piensa desde su coyuntura histrica: ve claro el triunfo de los conservadores, la segunda Guerra Mundial y los tiempos por venir en los que predice, quiz, el regreso de Pern y tambin la sucesin de golpes militares:9
Si bien los errores ortogrficos y sintcticos pueden atribuirse en un principio a su condicin de extranjero con poco dominio de la lengua, la creciente desintegracin conceptual y gramatical transforma a sus cartas en un discurso donde se manifesta la nica rebelda posible, se vuelve la nica accin loca y poltica a la vez; a medida que se desarticula puede leerse en l, en sus intersticios, la verdad de lo ocurrido. La escritura de Moussompes constituye sin duda el germen, el origen, de la voz de otra loca que canta la verdad de la historia: Anglica Ins Echevarne, el personaje que en el cuento "La loca y el relato del crimen" y en la novela Respiracin artificial de Ricardo Piglia denuncia los crmenes impunes y la dictadura.
Esa es la diferencia con la escritura loca, imposible de acallar y reducir a disciplina o con las fotos inquietantes, abismalmente distintas de las que saca un fotgrafo de sociedad. En el mismo sentido funcionan las traducciones de Len que, como hemos visto, rompen con las reglas que se deben respetar a la vez que su larga carta dista mucho de la breve esquela explicativa que se espera de un suicida. Estas expresiones que no acatan normas de ningn tipo se corresponden de algn modo con el proyecto literario del autor. Si el debate esttico entre Mauricio y Jacinto coincide con el que podra entablar el mismo Walsh, la escritura que rompe moldes reitera a nivel textual el juego experimental que alcanza en estos cuentos su punto culminante. Los procedimientos de omisin y repeticin caractersticos de Walsh llegan en "Fotos" y "Cartas" a exasperarse: los dos cuentos dejan implcitos fragmentos del encadenamiento sintctico y narrativo; se dan por sobrentendidas partes de episodios, de dilogos y de las circunstancias en las que transcurren.11 La omisin parcial de la puntuacin, de los datos, de las conexiones semnticas y sintcticas colabora en la construccin de un sistema que debe ser completado permanentemente. Situaciones, personajes, historias, se presentan a travs de un montaje que implica siempre el corte y la fragmentariedad; en esta organizacin ha desaparecido parte del contexto interno del relato. As como nunca se expone todo lo ocurrido, las elipsis en la cadena sintagmtica exigen una experiencia de lectura y una actividad de reconstruccin con las que no coopera el rgimen de repeticiones; antes bien, ste participa del mismo procedimiento metonmico con el que se pueden delinear conductas y sujetos; por ejemplo, la constante movilidad de Mauricio se muestra por medio de frases cortas desconectadas, que reiteran la misma estructura sintctica:
La omisin abarca, adems de este contexto interno, el contexto histrico: en los dos relatos quedan elididos, y slo aludidos, acontecimientos y nombres de la historia argentina. Es decir, se trabaja con el sobreentendido acerca de la situacin poltica y el derrocamiento de dos presidentes, Yrigoyen y Pern, a quienes, por otra parte, nunca se nombra por sus apellidos, sino por sobrenombres o por implcitos.
En resumen, estos cuentos, a travs de la representacin de la locura, reescriben e interpretan una parte fundamental de la historia argentina del siglo XX: publicados a mediados de los aos '60, echan luz sobre un pasado que explica el presente en que fueron escritos, cuyos efectos se veran en un futuro, cuando la Carta Abierta a la junta militar defina el punto ms alto del horror y la locura asesina. Es decir, esos aos de luchas y derrotas se inscriben en la narrativa de Walsh apenas una dcada antes de la llegada del terrorismo de Estado del que l mismo sera vctima, como un recordatorio de la endeble lnea que sostiene la razn de la historia. La locura es en esos relatos el contrapunto de una razn que se va perdiendo y se parece a su contrario; en este sentido, y de modo paradjico, la demencia de los protagonistas resulta la nica salida sensata, un escape eficaz al espanto en que se va convirtiendo la vida. Esos locos son entonces los que encarnan la verdad para nosotros, la memoria de una trayectoria marcada, irnicamente, por la sinrazn del poder.
Notas
1 Es muy numeroso el material crtico sobre Rodolfo Walsh y su obra, especialmente sobre los relatos noficcionales. Incluyo una pequea seleccin, centrada en especial en su produccin literaria, en la bibliografa al final de este trabajo.
4 La crtica coincide en encontrar estos cuentos vinculados con la historia argentina del siglo XX y con la tradicin literaria que hace del campo el espacio de representacin por excelencia; vase los trabajos de Piglia, Barral, Gamerro, entre otros.
5 Se dibuja un verdadero sistema de relaciones distributivas en el modo en que funciona la informacin en la produccin de Walsh: el conocimiento que debe reponerse corresponde a otras "zonas" que no pertenecen al cdigo esperado por el lector. En los relatos no-ficcionales, el implcito se refiere al canon policial, es decir, a la literatura; por el contrario, en los cuentos de ficcin se da por sobrentendido el conocimiento de hechos y personajes de la poltica argentina. Las caractersticas de lo omitido parecen complementarse y seguir una regla que establece la elipsis en torno a los contenidos menos esperables en cada texto. El testimonio presupone el reconocimiento de un gnero ficcional, en tanto que los cuentos exigen reconocer datos del contexto histrico.
6 Foucault seala en su Historia de la locura en la poca clsica: "La locura se convierte en una forma relativa de la razn, o antes bien locura y razn entran en una relacin perpetuamente reversible que hace que toda locura tenga su razn, la cual la juzga y la domina, y toda razn su locura, en la cual se encuentra su verdad irrisoria." (54). Aunque la afirmacin surge a propsito del perodo histrico que estudia, parece adecuarse notablemente al sistema de vnculos que se establece en estos cuentos.
7 En la muy conocida entrevista que Piglia le hizo en marzo de 1970, "Hoy es imposible en la Argentina hacer literatura desvinculada de la poltica", Walsh afirma que es "probable que un nuevo tipo de sociedad y nuevas formas de produccin exijan un nuevo tipo de arte ms documental [...] evidentemente en el montaje, en la compaginacin, en la seleccin, en el trabajo de investigacin se abren inmensas posibilidades artsticas" (1973 19-20).
9 Moussompes, como loco proftico, parece actuar como un "avisador del fuego" en el sentido que le da Benjamin a esa expresin: quienes avisan de catstrofes inminentes para impedir que se cumplan. La expresin es retomada por Enzo Traverso y por Reyes Mate en sus trabajos sobre Auschwitz.
11 Me he ocupado en particular de estos dos procedimientos en Walsh en el apartado "Dos procedimientos complementarios" del captulo 3 en mi libro El relato de los hechos. Rodolfo Walsh: testimonio y escritura, publicado en 1992 y reeditado en 2008. Tambin Piglia se refiere a la elipsis en su prlogo a la edicin de 2013 de los Cuentos completos de Walsh.
Ana Mara Amar Snchez. Catedrtica de literatura latinoamericana en la Universidad de California-Irvine. Es autora de El relato de los hechos. Rodolfo Walsh: testimonio y escritura (1992, reeditado en 2008 en Ed. De la Flor), Juegos de seduccin y traicin. Literatura y cultura de masas (2000, Beatriz Viterbo) e Instrucciones para la derrota. Narrativas ticas y polticas de perdedores (2010, Anthropos). Ha publicado varias antologas, dosiers y numerosos artculos sobre narrativa contempornea, tica, poltica y cultura de masas. Ha sido presidenta del Instituto Internacional de Literatura Latinoamericana, University of Pittsburgh por el perodo 2012-2016.
Publicada originalmente en un solo volumen en 1956 y reeditada en cuatro tomos en plena dictadura militar (noviembre de 1976, cuatro meses antes de la desaparicin de Walsh), El cuenco de plata reedita, cuatro dcadas ms tarde, esta monumental compilacin que viene a complementar desde una perspectiva ligeramente distinta la Antologa del cuento fantstico de Borges, Silvina Ocampo y Bioy Casares. La compilacin de Walsh es considerablemente ms extensa, e incluye slo cuentos (textos completos) y no fragmentos, siendo su ...
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